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Advertencia sobre el recorte al erario en 4 instituciones

Como un adiós a la cultura en Yucatán y una sentencia de muerte a cuatro instituciones fundamentales en la entidad ve Luis Ramírez Carrillo, investigador de la Uady y sociólogo, el recorte presupuestal que el gobierno del Estado pretende hacer en el rubro de cultura, lo que significa una afectación directa a los artistas y a la sociedad yucateca en general.

Es una grave situación, pues el proceso de construcción de las instituciones ha sido larguísimo, señala al mencionar a las cuatro instituciones que hasta el momento se sabe se verán afectadas en sus funciones y que cumplen una labor central y fundamental para la cultura en Yucatán, como son la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), el Museo Contemporáneo (Macay), el Museo de Arte Popular y el Museo de la Canción Yucateca.

Ramírez Carrillo indica que ha estado en contacto con grupos de artistas y personas dedicadas a financiar y apoyar las artes, quienes están preocupados por la situación.

El recorte presupuestal que se quiere hacer es un adiós a la cultura y una sentencia de muerte a las cuatro instituciones ya citadas, pues si bien el recorte presupuestal del gobierno del Estado es de hasta 20% en algunos programas y menos en otros, y el recorte en cultura es también del 20%, en algunas instituciones las aportaciones prácticamente serán de cero pesos, de modo que las condenan a cerrar, dice.

Tal es el caso del Museo de Arte Popular y de la Canción Yucateca que dependen del gobierno del Estado, y el Macay, parte de cuyos gastos lo absorbe el Fideicomiso del Museo, pero que sin los apoyos estatales no subsistiría; y la OSY, que también se sostiene de las aportaciones de un Patronato, pero es el gobierno el que aporta la nómina de los músicos.

Por ello retirar el presupuesto para estas instituciones es destinarlas a morir, reitera.

El investigador manifiesta que el anuncio original del gobierno es que se retirarían las aportaciones para las instituciones ya citadas, pero tras el acercamiento con los involucrados se les dijo que por única ocasión se otorgarían al Macay $2 millones y a la OSY $5 millones, cantidades que recomendaron sean para liquidar a su personal, “pero eso no alcanzaría ni siquiera para una liquidación legal del personal”.

El Macay

También enfatiza que costó mucho tiempo y trabajo consolidar un museo con las características que tiene el Macay, y una orquesta como la OSY, pues es resultado de casi un siglo para llegar a la sinfónica actual, producto de un cuarto de siglo de esfuerzos en el que Adolfo Patrón Luján, empresario que falleció hace unos meses, fue de los principales impulsores que ayudó a la creación de la orquesta.

No es tan sencillo tener una orquesta más adelante con las características y calidad que la actual, no solo se trata de dinero, sino de la inteligencia y el entusiasmo de quienes son parte de la misma, señala.

Por ello considera que la decisión es de la mayor gravedad, reducir el presupuesto a cero pesos es concluir una etapa en la política cultural en Yucatán, algo que afecta a la comunidad artística, a la cultura yucateca y a la sociedad en general.

Igual resalta que se deben reconsiderar las modificaciones al presupuesto, que el Congreso del Estado debe aprobar en este rubro pasado mañana.

Aunque las urgencias motivadas por la pandemia son comprensibles, indica que se debería hacer una reducción proporcional de los presupuestos y no dejar sin recursos a las instituciones ya citadas, sino asegurarse de que, aunque un menor presupuesto, puedan sobrevivir mientras llegan tiempos mejores.

Hacer algo como lo que se pretende hacer proviene de la ignorancia profunda del valor de la cultura, asegura, no solo del valor social, sino del valor político que para un gobierno tiene el apoyo a la cultura.

Ramírez Carrillo apunta que una segunda señal grave en la política cultural es la concepción misma que el gobierno tiene de la cultura, pues hay rumores de que se quiere desaparecer la Secretaría de Cultura y adherirla como parte de la oficina de turismo, lo cual “sería un error gravísimo”, pues es una óptica mercantilista y de desprecio a la cultura, y demuestra ignorancia de la profundidad de los valores culturales.

Particularmente en Yucatán, pensar que la cultura es nada más un apéndice de la Secretaría de Turismo y que su única función es atraer turistas al estado es pensar que la cultura yucateca es nada más una vitrina de eventos folclóricos que se destinan para el consumo turístico, “bastante falsificados en su esencia”, destinados para turistas que ingieren cultura como “fast food”, apunta.

Es perder de vista totalmente la función del Estado como promotor de política cultural, ya que la cultura es parte central de la responsabilidad educativa que tiene el Estado respecto a la sociedad, una obligación constitucional del gobierno mexicano de promover y fortalecer la educación y dar educación gratuita, y la cultura es uno de los pilares centrales para ello.

Según reitera, mover a la Secretaría de Cultura como parte de la de Turismo es una visión mercantilista, provinciana, de gigantesca ignorancia de lo que es la cultura en la sociedad.

Luego apunta que el costo de las instituciones a las que se retirará los apoyos económicos es tan bajo, que podrían cubrirse con el recorte de otros programas que resultan de dudosa rentabilidad y alto costo, “una sola de esas obras puede pagar todo el presupuesto de la Secretaría de Cultura”, pero la respuesta es el desdén y desprecio hacia la cultura y falta de conocimiento del valor político que la cultura puede redituar.

Élites y “fifís”

Pensar que los museos y las instituciones son un asunto de élites y “fifís” es dejar de ver que su presencia es importante para toda la sociedad yucateca, pues la música clásica y las exposiciones de artistas locales nacionales y extranjeros son para todas las clases sociales, y es la comunidad de clase media en su mayoría la que aprecia y reconoce esto, indica. Hay un público de miles de personas, jóvenes de modo que se cumple una función educativa, social y que da legitimidad política para el gobierno del Estado puede dar o quitar votos, “en su miopía empresarial no ven la rentabilidad de la política de cultura”.

Si no los anima el cumplimiento de su responsabilidad social y cultural como parte del proceso educativo del pueblo, que los anime la visión aguda que el apoyo a la cultura le ofrece al gobierno rentabilidad política, dice. Esto es solo el principio del anuncio del cero presupuesto a otras instituciones y grupos culturales que no se han dicho todavía, como se prevé será para el teatro y la literatura.

El investigador, comparte que instituciones culturales en Oaxaca; Veracruz o Puebla, por ejemplo, son parte de otras instituciones públicas como universidades, pero en Yucatán desde los años 30 se monopolizó la cultura, al quitarle a la universidad esta fusión educativa, de manera que desaparecieron las instituciones que apoyaban, creaban y desarrollaban cultura, y el gobierno estatal lo asumió como una responsabilidad única o fundamental; es decir, hay una responsabilidad histórica, por lo que ahora no lavarse las manos en el apoyo y fomento cultura.

Hay que recordar que las personas no son las instituciones ni los propietarios de la política cultural, destaca, sino los administradores actuales de los compromisos heredados del pasado.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Conceptos

Otros conceptos expresados por el investigador y sociólogo Luis Ramírez Carrillo.

Responsabilidad

El gobierno del Estado se volvió el principal promotor y mecenas de la cultura, monopolizando la política cultural, lo cual viene con una responsabilidad de no hacer lo que está haciendo ahora, decidir de la noche a mañana tirar todo por la borda.

Cambio gradual

Si su decisión es ya no seguir apoyando a las instituciones culturales, el cambio debe ser gradual, a lo largo de varios años, asegurando que otras fuentes de financiamiento vayan ocupando su lugar y los espacios que abandonará, no como ahora con un golpe brutal y definitivo que solo logrará hundirlas…

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