Tímido inicio de año en céntricas tiendas de Mérida
La cuesta de enero se reflejó con crudeza ayer en los comercios del primer cuadro de la ciudad y el tianguis artesanal de Mérida en Domingo, en la Plaza Grande, porque la afluencia de consumidores fue muy baja en comparación con semanas anteriores.
Cientos de comercios del primer cuadro no abrieron en el primer domingo de 2021 y los que lo hicieron tuvieron una jornada de ventas muy bajas, según se observó en un recorrido por las principales calles donde funciona una diversidad de comercios.
A las tres de la tarde el Portal de Granos, que durante los fines de semana previos a la Navidad y Año Nuevo estuvo atiborrado de gente, ayer se vio desierto porque no abrieron sus comercios. Lo mismo ocurrió en la zona de kioscos donde se ofertan piñatas y fuegos artificiales.
Las tiendas departamentales Gran Chapur de la calle 63 y de la calle 58, y Plaza Mercado 58 a esa hora estuvieron cerradas.
Tampoco abrieron varios puestos de artesanos de Mérida en Domingo, que se instalaron en los andadores de la Plaza Grande. La poca clientela que asistió tuvo que elegir entre los vendedores ambulantes y los oferentes autorizados.
Se vio poca gente en las calles del Centro y en muy contadas excepciones llevaron alguna bolsa de compra. La mayoría transitó por la zona como paso obligado para ir al trabajo, como parte del paseo dominical.
En gran parte la gente que estuvo en las calles eran turistas nacionales, los cuales llenaron las sucursales de la sorbetería Colón de Paseo de Montejo y bajos del Palacio de Gobierno, otros pasearon en calesas.
Los pocos visitantes extranjeros caminaron por los andadores del Paseo de Montejo o acudieron a un restaurante en esa emblemática avenida de Mérida.
Los almacenes de ropa que abrieron desplegaron llamativos carteles en los que ofrecen descuentos de 20%, 30%, 50% y hasta 70%, compras al 2×1 o 3×2, pero esta campaña promocional tuvo poco impacto porque simplemente no hubo mucha clientela.
En contraste, grupos de familias y amigos procedentes de Ciudad de México, Hidalgo, Estado de México, Michoacán, Veracruz, y de Mérida, entre otras entidades, llegaron a la playa de Progreso.
Algunos desafiaron la heladez y la turbulencia del agua, el color café del mar por la suciedad del agua que tradicionalmente es de color turquesa y se bañaron.
Ahí sí se registró derrama económica: la gente caminó por el andador, compró bebidas y alimentos, artículos infantiles de playa y botanas fritas que ofrecieron los vendedores ambulantes.
Algunos restaurantes del malecón, principalmente los considerados de primer nivel, tuvieron buena asistencia y hasta en algún momento tuvieron llenos a la capacidad permitida.— Joaquín Chan Caamal
