La cantante Paquita

Con la postulación de “celebridades” como candidatos, los partidos políticos buscan no el bien común, sino satisfacer sus intereses particulares, opina un experto.— Fama en vez de ideas

Es larga la lista de famosos —actores, comediantes, luchadores, deportistas, reinas de belleza, “youtubers”— que consideran que tienen lo que se requiere para transformar al país y en consecuencia buscarán en las próximas elecciones desde gubernaturas hasta alcaldías.

En esta “farandulización” de la política, ¿gana algo el país o las elecciones siguen fungiendo como un escenario para alimentar no el bien común, sino intereses particulares?

Lo que único que interesa a los partidos es que las “estrellas” les den votos, señala Juan Pablo Galicia, analista político y catedrático de la Universidad Modelo.

“El bien común es lo que menos importa en estos casos: los partidos políticos buscan votos y las ‘celebridades’ una plataforma para hacerse ver y escuchar, para mantenerse vigentes… lo que queda al final y no tiene ningún valor es el tema de cuáles son las necesidades más apremiantes del país”.

Y aunque puede haber, serán poquísimos los casos en que el personaje-candidato abandere una causa social o política, añade. Más bien estamos viendo cómo el “marketing” político convierte a las campañas, que deberían ser un debate de ideas, en un concurso de popularidad.

El objetivo

Ciertamente, en la mayoría de los casos estos candidatos de plástico tienen pocas oportunidades de ganar, pero no es el triunfo lo que preocupa a los partidos políticos que los abanderan, insiste. “Si postularan al líder del partido en el municipio como aspirante a la alcaldía, seguramente lograrían cientos de votos, pero si presentan a un comediante, una cantante, un exfutbolista, ya no serán cientos, sino miles”.

Tampoco así van a ganar, pero lo que están buscando definitivamente es tener votos suficientes para mantener el registro y seguir teniendo acceso a los recursos. “Y si se puede, tener representantes en San Lázaro por la vía plurinominal. En esta lista es muy probable que estén sólo miembros orgánicos del partido y gente que tenga, profesionalmente hablando, una formación político partidista para enfrentarse a un escenario más serio, como lo es ya el ejercicio legislativo”.

Decepción ciudadana

Más que nunca, en las próximas elecciones habrá una amplia selección de celebridades que buscarán el voto popular. Algunos analistas consideran que esto podría interpretarse como una respuesta a la decepción causada por los políticos profesionales.

“Puede verse así y se estaría en lo correcto. El hecho de que exista un montón de partidos políticos habla de que ya no basta con la oferta tradicional, de dos o tres competidores en el plano nacional, o con el bipartidismo como en el caso de Yucatán. Y que haya espacio, como todo parece indicar, para las 10 agrupaciones, muestra justamente que se ha roto esa vieja costumbre de que en una familia todos votaban por un solo partido”.

Existe una fragmentación del voto y esto puede atribuirse a que muchos políticos, no solamente de la actualidad, han provocado que la gente se decepcione de la política. Y ante ese desaliento, los partidos —tanto los nuevos como los más tradicionales— buscan atraer nuevamente la atención aprovechando el interés que la gente pueda tener en otros temas para dirigirlo hacia las votaciones.

Por ese motivo, cantantes, deportistas, actores, comediantes resultan ser una perfecta herramienta para seducir a los ciudadanos, que de otra manera no se enterarían ni de la existencia de algunos partidos políticos.

Malas experiencias

En México abundan las malas experiencias, pasadas y recientes, de “famosos” metidos a políticos: Cuauhtémoc Blanco, Ana Guevara o Carmen Salinas son muestras muy claras. Sin embargo, en el plano internacional hay ejemplos de excelentes resultados, señala el experto. Por mencionar uno está Ronald Reagan, que de ser actor de Hollywood se convirtió en un buen presidente de Estados Unidos. Independientemente de la cuestión ideológica, fue quien sentó las bases del modelo económico que tenemos en Occidente.

En México la apuesta hoy por hoy es rascar votos. “Sin embargo, hay algunos casos específicos en los que los partidos recurren a una celebridad para ganar y posicionar una agenda”.

Es lo que ocurrió, cuenta, con Cuauhtémoc Blanco. Quizá su primera candidatura, a la presidencia municipal de Cuernavaca, tenía la única intención de recibir muchos votos. Y aunque su paso por la alcaldía resultó un fracaso —ni el exfutbolista ni el Partido Social Demócrata esperaban el triunfo y no supieron qué hacer—, cuando aspiró a la gubernatura por una coalición de Encuentro Social, Morena y el PT, el objetivo fue ganar.

“Se juntaron ahí tanto la lógica política del estado de Morelos como la popularidad del propio personaje”.

“En Yucatán algo similar puede ocurrir con el caso específico de Rommel Pacheco. Si bien el III Distrito, por el que compite, no lo ha ganado el PAN en las últimas dos elecciones —2015 y 2018—, se trata de uno de los partidos más grandes, más fuertes en el Estado y puede ser que en una de esas la popularidad de Rommel sirva para darle el impulso que le hacía falta”.

“Habrá que ver si el personaje asume un compromiso con la agenda del partido, pero eso sería una cuestión extra”, finaliza.— Megamedia

III Distrito Yucatán

El caso del Rommel Pacheco en el III Distrito de Yucatán es distinto a otros.

En busca de votos

En casi todos los casos, los partidos políticos que postulan “famosos” lo hacen no tanto para ganar, sino para aumentar su caudal de votos, señala el politólogo Juan Pablo Galicia.

Nuevo impulso

En el caso de Rommel, si bien el III Distrito, por el que compite, no lo ha ganado el PAN en las últimas dos elecciones —en 2015 y 2018 —, se trata de uno de los partidos más grandes, más fuertes en el Estado y puede ser que en una de esas la popularidad del candidato sirva para darle el impulso que le faltaba, señala.

Objetivo

O sea, con el clavadista olímpico el PAN está buscando ganar, recuperar el distrito, no solamente competir.

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