Aumento de suicidios en Yucatán y qué tomar en cuenta para la prevención
Especialistas señalan los motivos del aumento de suicidios en Yucatán y qué tomar en cuenta para la prevención. La imagen corresponde a un doble suicidio cometido recientemente en Pedregales de Tanlum, en Mérida

La pandemia de Covid-19, un factor que contribuye a agravar el flagelo social

MÉRIDA.— La sombra de la muerte se cierne sobre Yucatán, considerado un oasis en un país golpeado por la violencia, debido un problema de salud pública que se arrastra desde hace décadas y parece agravarse con el transcurso de los años: el suicidio.

Pese a sus condiciones de seguridad, la realidad muestra que un grupo significativo de habitantes es llamado, “seducido” a tomar la decisión de quitarse la vida sin importar su edad, sexo o condición socioeconómica.

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Hoy, en el marco del Día Mundial de Prevención del Suicidio, las estadísticas son muestra clara del negro panorama por el cual atraviesa la entidad.

Por cuarta ocasión consecutiva Yucatán superó las dos decenas de muertes autoinfligidas, con una marcada tendencia al alza durante el presente año.

¿A qué se debe la gran cantidad de suicidios?

Lo anterior tiene sus orígenes en múltiples factores, que motivan que la tasa de muertes de este tipo ubique a la entidad entre las 10 con mayores índices en el país.

De hecho, el Estado ocupó el puesto número 3 en 2020, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)

La depresión juega un papel primario en la toma de la fatal decisión de quitarse la vida.

Pese a que en Yucatán existe desde 2018 la Ley de Salud Mental, las autoridades aún no pueden poner un freno al grave problema de salud pública que implica la conducta del autodaño.

Aunque hay programas de salud que promueven la prevención del suicidio, las estadísticas señalan que los resultados no son favorables.

La pandemia impacta en ese flagelo social

Por el contrario, la cifra roja se incrementa debido a la pandemia de Covid-19, que continúa causando estragos en el mundo.

De acuerdo con Patricia Gilí López, presidenta del Colegio de Psicólogos de Yucatán, el impacto de la pandemia hizo que los problemas salud mental se potencien.

Influyen, señala, en que la conducta suicida tenga un incremento, ya que nos dejó vulnerables a todos los seres humanos.

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Indica que las personas que no están fuertes mentalmente tienden a tomar la llamada “puerta falsa” para evadir sus problemas.

Según la especialista, hay múltiples factores que motivan la conducta suicida, como ambientales, culturales, sociales, físicos y mentales.

¿Por qué el Covid impulsó la conducta suicida?

Entre los tópicos que encabezan las causas del suicidio actualmente destaca la pérdida de uno o más familiares en el contexto de la pandemia.

También el duelo social patológico de las familias que perdieron uno o más familiares y no tuvieron oportunidad de un duelo como proceso natural del ser humano.

Asimismo, menciona los problemas económicos, junto con la pérdida de empleo, y sentimentales y de pareja.

El tema de las adicciones es otro factor que motiva a las personas a consumar el acto suicida, advierte.

Llamado a estar atento a las “señales”

Por ello, explica, la depresión, ansiedad, angustia y el miedo que prevalece en los 18 meses de la pandemia se conjugan como piezas principales para que una persona presente un riesgo suicida.

La doctora Patricia Gilí hace hincapié en que se debe estar atento a las señales que podrían detonar en un suicidio.

“Si algún vecino, familiar o amigo presenta señales de aislamiento, de cambios en conducta o aspecto personal hay que buscar ayuda cuanto antes porque podría detonar en una conducta suicida”.

“Ello también se ve reflejado en las redes sociales, donde muchos manifiestan sus intenciones de acabar con su vida”, apunta.

Dos grupos de personas que se quitan la vida

La especialista afirma que hay dos grupos de personas que se quitan la vida: Las que lo planean y las que toman la fatal decisión por impulso.

El suicidio se considera un tema de salud pública porque es una causa de muerte que se puede evitar.

“Por ello, si se detectan factores de riesgo hay que pedir ayuda y orientación de la salud mental”, destaca.

Patricia Gilí indica que para combatir este problema se encuentra la Línea de Primeros Auxilios Psicológicos, donde se brinda orientación para prevenir este flagelo.

En ese sentido, la titular del Colegio de Psicólogos subraya que es necesario el reforzamiento de políticas públicas y programas enfocadas a tratar el tema del suicidio.

Piden promover la salud mental

También destaca que se necesita hacer promoción de la salud mental y llevar al cabo campañas y programas que tengan como eje central la prevención y tratamientos de enfermedades mentales relacionando esto con la conducta suicida.

Un aspecto que toma relevancia recientemente es el incremento del suicidio de adolescentes y jóvenes menores de 30 años.

Al respecto, Patricia Gilí considera primordial realizar campañas de sensibilización en niños y jóvenes para reducir el riesgo de que atenten contra su integridad.

Actualmente, según los registros de Grupo Megamedia, al menos ocho menores pusieron fin a su existencia.

Además, más de la tercera parte de los suicidios registrados corresponden a jóvenes menores de 30 años.

Adolescentes y jóvenes, en alto riesgo

De acuerdo con Víctor Roa Muñoz, director del Centro de Integración Juvenil Mérida, el incremento en la tasa de decesos autoinfligidos en adolescentes y jóvenes se debe a que son una población de alto riesgo.

“Son una población vulnerable debido a los cambios físicos y emocionales que están viviendo”, señala.

Indica que el consumo de drogas, principalmente el alcohol, es un factor que repercute en la toma de fatales decisiones ya que “está asociado con la depresión y los suicidios”.

Roa Muñoz afirma que hay áreas de oportunidad para mejorar las estrategias de combate al suicidio tanto en jóvenes como adultos.

“Tenemos que reforzar y mejorar la coordinación interinstitucional e intersectorial para tener una mayor cobertura para los adolescentes y las juventudes en nuestro país”.

Trabajo y educación, aspectos a mejorar

De igual manera apunta que otros rubros que pueden influir para reducir el flagelo es mejorar las oportunidades de trabajo y educación.

“Muchos sucumben ante los problemas que estos aspectos acarrean en lo económico”, advierte.

Víctor Roa enfatiza que el tema de la pandemia influye en el suicidio juvenil porque se restringieron los servicios públicos de salud.

“Es necesario abrirlos paulatinamente para atender las problemáticas que están viviendo nuestros jóvenes y así evitar que opten por quitarse la vida como medida de escape de sus problemas”.

Sin embargo, añade, este tema debe hablarse, tenemos que decirle a nuestros niños, adolescentes y jóvenes que ante algún problema personal, familiar y social deben buscar ayuda.

Sugieren una política comunitaria de salud mental

Por otra parte, considera que se debe capacitar al personal de salud sobre el problema para poder atenderlo e impulsar una política comunitaria de salud mental.

“Tenemos que regresar a la comunidad, a las calles, a las colonias y los barrios para informar y orientar a la población sobre los trastornos mentales que estamos viviendo, como la depresión y la ansiedad que ahora con el Covid se agudizaron”.

Además, precisa que los programas enfocados a tratar los temas de salud mental deben replantearse antes, durante y posterior a la pandemia.

El especialista destaca que los Centros de Integración Juvenil de Yucatán atienden factores de riesgo desde la prevención.

¿Cómo pedir apoyo en los Centros de Integración Juvenil?

“Trabajamos el tema de competencias o habilidades socioemocionales y ofrecemos consejería virtual y presencial”.

Puntualiza que en un esfuerzo de varias instituciones se tiene al alcance el proyecto Contacto Joven, a través del número 5572112009, donde se envía la palabra contacto y un profesional de salud mental se comunica con el llamado de ayuda.

Se le canaliza a los Centros de Integración Juvenil o los servicios de salud como medida de apoyo psicosocial a los jóvenes y adolescentes.