En relación con la nota “Consecuencias del cambio de sede del aeropuerto en el traslado a Mérida”, publicada en yucatan.com.mx, el señor David Andrew Henry nos envía la siguiente carta:
¡Buen trabajo! Las historias de los dos nuevos aeropuertos canadienses en Toronto y Montreal prueban que el tiempo y la distancia son factores importantes. Ambos fueron costosos desastres.
Los edificios de las terminales de Montreal (Mirabel) fueron demolidos, el de Toronto nunca se construyó. El gobierno devolvió esas tierras a los agricultores.
La pregunta más importante: ¿cómo puede Mérida atraer más vuelos directos y visitantes de alto valor? La amortización en la economía proveniente de vuelos directos será inmediata y hay un gran efecto multiplicador (en Westjet Arizona un millón de canadienses gasta 2,000 dólares).
La historia del “nuevo aeropuerto” me recuerda al presidente de la asociación hotelera de Mérida, quien pensaba que el tren y un impuesto a los servicios de Airbnb solucionarían el problema de las 1,000 habitaciones de hotel vacías (como expresé en 2019).
¿Hay demasiado pensamiento mágico en la burbuja de Mérida?
Posdata: Progreso necesita resolver el problema de los terribles topes y los baches profundos. La mayoría de los viajeros extranjeros independientes (FITS) de Chelem-Chuburná y Chicxulub-Telchac evita Progreso, pues cuatro personas en un pequeño auto no pueden cruzar los topes sin resultar con serios daños.
La mayoría de los dólares que destinan a compras y cenas la gastan en Mérida. Sugerencia: pídanle a las policías estatal y de Progreso que patrullen en vehículos pequeños y observen qué sucede.
El director de Turismo de Progreso declinó una invitación al tour de 22 topes terribles que hay entre Progreso y Chicxulub. Dijo que eso “podría dañar mi automóvil”.
Y por favor, lean la historia del aeropuerto Mirabel en Montreal.
