El senador yucateco del PRI, Jorge Carlos Ramírez Marín, manifestó que el proyecto del Tren Maya es una excelente idea, puede convertirse en el hub logístico para carga de América Latina, pero no es la varita mágica ni es la panacea para resolver los problemas económicos y sociales de la región sur sureste del país.
Ramírez Marín ve muchos riesgos por los cambios de último momento que tiene el proyecto original del Tren Maya, lo que incrementa la inversión del dinero público, y también duda que termine su construcción y empiece a operar en 2023 como quiere el presidente Andrés Manuel López Obrador.
“Tenemos año y medio de pandemia (de Covid-19), los trabajos no van al ritmo esperado, que de una vez ajusten la fecha de terminación y operación del Tren Maya”, sugirió.
“Hay que prepararnos por si termina en 2024 o 2025, la fecha de terminación (2023) no debe de ser una presión a cambio de un mal trabajo ni meter el acelerador para que termine y salga mal”, dijo.
El senador participó en la mesa panel “La sociedad civil, empresarial y política y su vinculación e impulso para el desarrollo social y económico en el sureste”, en la última jornada del Congreso Nacional del Tren Maya.
Compartió el foro con Armando Bojórquez Patrón, empresario yucateco y presidente de la Asociación para la Cultura y el Turismo de América Latina; Iván Rodríguez Gasque, presidente de la Cámara de Comercio de Mérida; Jorge Escalante Bolio, director del corporativo turístico Amigo Yucatán, y el diputado local Rafael Echazarreta Torres, presidente de la Fundación Echazarreta.
El moderador de la mesa panel José Cab Lugo formuló varias preguntas a los ponentes y una de ellas fue ¿Cuáles son los riesgos que ven del proyecto?
Rodríguez Gasque opinó que como pasa en todo mega proyecto siempre hay modificaciones y el Tren Maya ha tenido varios cambios importantes, entre ellos la suspensión de la estación en La Plancha y su entrada a Mérida. Pero también la falta de terrenos y la localización del derecho de vía genera inconformidad en las poblaciones por la forma como se compran las tierras. Y todo eso genera incertidumbre en las inversiones privadas.
Por ejemplo, dijo, un empresario ya tenía listo un proyecto para abrir un restaurante frente a La Plancha, pero cuando se enteró que ya no entraría el tren en ese lugar lo canceló.
“Gracias a que se enteró horas antes de la cancelación del tren en La Plancha no firmó el contrato con el notario”, reveló. “Los cambios en el proyecto han detenido las inversiones porque no hay la seguridad por dónde pasará el tren. El desarrollo de la inversión será más lento, el empresario tiene inseguridad y hay quien cree que no se va a terminar en el tiempo que proyecta el gobierno federal”, aseveró.
“Creo que el presidente López Obrador hará todo lo posible para que se termine, ojalá así sea”.
El senador Ramírez Marín destacó que el primer riesgo que él ve es el económico porque de un proyecto original de 800 millones de dólares pasó a 6,000 millones de dólares. Y cada cambio que se hace al proyecto incrementa más el monto de la inversión y eso significa el uso de dinero público y le cuesta al contribuyente.
Por ejemplo, el proyecto prevé que un tramo del Tren Maya sea eléctrico y para ello se necesitará realizar varias adaptaciones.
“Sería terrible que no se termine y que no acabe bien”, enfatizó el vicepresidente de la mesa directiva del Senado. “Sería bueno que se corrijan los aspectos técnicos e inmobiliario porque también habrá un plan de desarrollo de comunidades. No queremos que hayan 19 ‘cancunes’ con problemas ambientales, sociales y urbanos”. Además, dijo, tenemos el riesgo de no aprovechar bien todas las oportunidades que ofrece el Tren Maya.
El legislador dijo que las comunidades y municipios se quejan por las destrucciones que ocasiona el paso de camiones que trabajan en el proyecto y no saben si Fonatur tiene algún acuerdo con ellos para atender este problema, que puede generar un movimiento social grave contra el Tren Maya y atrasar más su conclusión.
Para el empresario Bojórquez Patrón el principal riesgo del Tren Maya es la sustentabilidad del proyecto y debe mitigar los problemas ecológicos, social y climático y rescatar de forma planeada el turismo comunitario.
“Soy fan del proyecto del Tren Maya, creo que será un detonador económico y social”, señaló.
“El turismo y la forma de viajar está cambiando. El segmento de turismo de reuniones y convenciones va a tardar mucho tiempo en recuperarse, y el turista europeo, principalmente, quiere vivir nuevas experiencias y esta región tiene un enorme potencial en el turismo comunitario, hay que enseñar a nuestros indígenas para que aprovechen este segmento del turismo. El Tren Maya será el transporte que conectará con este tipo de turismo comunitario y sin conectividad no hay desarrollo. Ministros de turismo de América Latina están fascinados con este proyecto y creen que será un detonador para el Mundo Maya, incluso, Guatemala y Honduras quieren ser parte del proyecto”, dijo.
Con una experiencia de 45 años en la actividad turística, Jorge Escalante recalcó que toda inversión y obra es buena para esta región, pero coincide con el senador Ramírez Marín de que el Tren Maya no es un proyecto milagro ni una varita mágica que solucione todos los problemas, pero sin duda ayudará al desarrollo turístico de la Península.
“El Mundo Maya es un nicho de mercado muy interesante para el turismo europeo y la ruta del Tren Maya también tiene cosas interesantes”, dijo.
“La pandemia del coronavirus cambió la mentalidad del viajero y quiere vivir experiencias nuevas, conocer la costumbre de los pueblos, conocer sus artesanías, su gastronomía, su cultura tradicional, ese es el nuevo nicho turístico que va a permitir descubrir el Tren Ma ya”, afirmó.
Escalante Bolio enfatizó que el gobierno tiene que capacitar muy bien a la población, tener infraestructura que permita que los sitios turísticos comunitarios sean seguros porque algún accidente a un turista internacional causaría problemas. Por lo que inculcar conocimientos a los prestadores de este nuevo servicio será vital para vender muy bien este producto.
“El mayor riesgo que veo es que no se termine en esta administración federal y la siguiente no la siga hasta su conclusión, como pasa con los cambios de gobierno”, señaló.
“Otro riesgo es que se desaproveche la oportunidad de identificar los productos turísticos y que no haya una buena capacitación para vender el producto. Si sucede esto último, el tren pasará por estaciones fantasmas porque los visitantes no se van a bajar si no saben qué van a visitar”.
Por su parte, el diputado Echazarreta Torres reconoció que falta la socialización del proyecto porque no se conoce muy bien ni se sabe de sus beneficios y el riesgo es que hay agentes externos con intereses que promuevan el rechazo de la obra. Sin embargo, añadió, el Tren Maya además de detonar el turismo de esta región, tiene un potencial muy fuerte en materia logística de carga.
“Los grandes barcos que proceden de Asia consumen muchísimo combustible para ir al Canal de Panamá, pierden tiempo en espera de turno para cruzar de un lado a otro el océano y todo este enorme gasto calculado en 68,000 millones de dólares en combustibles, lo pueden ahorrar si usan las rutas del Tren Transísmico y del Tren Maya que estarán enlazados. Además, Pemex gasta 13,000 millones de pesos en el transporte de combustibles por carretera para almacenar y distribuir este insumo, lo cual bien podría cubrir la ruta del Tren Maya”, indicó.— Joaquín Chan Caamal
En este punto coincidió el senador Ramírez Marín porque es difícil que el Tren Maya sea rentable, pero la conexión con el tren transísmico evitará que los barcos cargueros den toda la vuelta por el Canal de Panamá y esta falta de conectividad impide que puedan llegar insumos baratos al sureste.
“No tendría que ser una vocación de pasajeros, sino de carga, es lo que me gustaría de este proyecto”, señaló el legislador. “Si de verdad se hace el nuevo aeropuerto de Mérida podría captar lo que ya no reciben los de Miami y Houston, el tren puede ser el gran hub del comercio de América Latina”.
Los ponentes coincidieron que el objetivo central es desarrollar el potencial turístico de esta región porque tienen la seguridad que el turista internacional pagaría más por disfrutar una bebida y comida y acostarse en una hamaca en una comunidad rural, que estar con 500 bañistas en una alberca gigante con bebidas gratuitas.
Tren Maya Sureste
Más de la mesa panel celebrada ayer en la jornada final del congreso.
Nuevas experiencias
El empresario Armando Bojórquez dijo que “soy fan del proyecto del Tren Maya, creo que será un detonador económico y social”. También indicó que “el turismo y la forma de viajar están cambiando. El segmento de turismo de reuniones y convenciones va a tardar mucho en recuperarse, y el viajero europeo quiere vivir nuevas experiencias y esta región tiene un enorme potencial en el turismo comunitario”.
Diferencias
Los ponentes coincidieron que el objetivo es desarrollar el potencial turístico de la región. Aseguran que el visitante internacional pagaría más por disfrutar una bebida y comida y acostarse en una hamaca en un poblado rural, que estar con 500 bañistas en una alberca gigante con bebida gratis.
