Laura Tun Hu lloró desconsolada frente a lo que quedó de su “Virgen de Guadalupe” en un pequeño “cuarto” de su humilde vivienda de cartón, maderas, lonas, cobijas y algunas láminas.
“¡Ella se sacrificó por nosotros!”, se repetía una y otra vez frente a la imagen derretida, pues su hogar fue el menos afectado de ocho viviendas que se quemaron en la colonia San Luis Sur Dzununcán.
En medio de su llanto contó que estaba laborando —es trabajadora doméstica en una casa de Francisco de Montejo — cuando su hijo le llamó para decirle que se había iniciado un incendio en la casa de la señora Rosaura.
¿Cómo va a ser, hijo? —le dijo —. Llena las cubetas de agua por si llega hasta la casita”, le pidió mientras ella salía apresurada de su trabajo para dirigirse al otro lado de la ciudad.
En una segunda llamada su hijo le explicó que el fuego estaba fuera de control y que ya había envuelto la casa vecina. “Yo estaba asustada y le rogué a mi virgencita ‘no permitas que llegue hasta mi casa’. Yo siempre le ruego a ella desde que me levanto, le doy gracias por un día más de vida”, explicó la mujer en medio de su fe que, en ese momento, se manifestaba en llanto de agradecimiento.
Su casa, la menos afectada
Y no era para menos, ya que el fuego alcanzó una pared de la casa, se quemaron algunos pilares y hasta la imagen de la Virgen de Guadalupe impresa en una lona de vinil, pero el fuego no avanzó. La imagen prácticamente quedó consumida por el fuego, pero nada más de lo que estaba en el cuarto. Una hamaca sí se quemó.
“No dejo de darle gracias a Dios y a Ella. Ella impidió que el fuego entrara más a mi casa. Ella se sacrificó por nosotros”, aseguró desbordada en llanto.
Para su suerte, ni ella ni sus hijos Wilbert y Andrea, de 18 y 15 años, respectivamente, sufrieron lesiones y los daños fueron mínimos en su vivienda.
Sin embargo, lamentaron la situación de los otros vecinos, cuyas casas sí quedaron reducidas a cenizas.
