Extranjeros en su llegada para celebrar el Año Nuevo en Puerto Progreso. En el caso de Mérida

Turismo regular y sitios cerrados al amanecer de 2022

Un silencioso amanecer se vivió ayer en Mérida en el primer día del año, que paulatinamente se transformó en un día cotidiano, con muchas personas recorriendo el Centro Histórico, o bien llenando los restaurantes y cafés que decidieron abrir sus puertas en el asueto.

Para el comercio, en realidad los días inhábiles son inexistentes, pues los prestadores de bienes y servicios, supermercados, farmacias, restaurantes y cafeterías suelen abrir sus puertas para responder a la demanda tanto de los locales como de quienes visitan el estado en ésta y otras fechas.

Aunque muy temprano la mayoría de los lugares estuvo cerrada, conforme avanzaba la mañana comenzó la actividad comercial.

Los desmañanados buscaron ansiosos un sitio para tomar un café y comer algo, pero a las ocho de la mañana eran muy pocos los sitios abiertos.

Un antiguo café en la esquina del “remate” del Paseo de Montejo fue uno de los que se vio cerrado hasta ya avanzada la mañana.

A lo largo de la emblemática avenida solo vieron dos sitios abiertos, una cafetería de un particular y otra de una conocida cadena internacional.

Los dos tenían ocupadas todas las mesas, al menos las exteriores.

De ahí en fuera todo estaba cerrado. Eso sí, se esperaba que el número de paseantes en la avenida creciera en las siguientes horas, así lo advirtieron los oferentes chiapanecos de blusas bordadas, servilletas y chalinas, entre otros, que se apostaron desde las nueve de la mañana en las aceras del Paseo de Montejo, en espera de clientes.

Pocas personas se veían a esa hora de la mañana, por lo que los carriles de la avenida se veían vacíos, de vez en cuando un vehículo rompía la estampa, al igual que una ruidosa motocicleta que rompió el silencio que predominaba por la mañana.

Uno que otro corredor recibió el nuevo año haciendo ejercicio a lo largo del Paseo de Montejo. Se vio, por ejemplo, a una pareja que decidió iniciar el 2022 de manera romántica porque no solo hacían ejercicio juntos, sino que cuando hacían caminata iban tomados de la mano.

El estadio Salvador Alvarado abrió sus puertas, pero no se veían personas haciendo ejercicio. El guardia de seguridad del recinto parecía aburrido o quizá cansado, mientras los minutos pasaban sin que nadie ingresara al interior.

En sitios como Plaza Patio el estacionamiento se vio prácticamente vacío, pues los vehículos ahí estacionados se podían contar con los dedos de las manos. Un vehículo antimotín de la SSP hacía guardia en el sitio.

Los alrededores del Hospital Regional “Ignacio García Téllez” del IMSS se vieron extrañamente vacíos, pues suele ser un área de mucho movimiento.

Unas tres o cuatro personas aguardaban a las puertas de entrada, en espera de noticias de familiares hospitalizados o que entraron a consulta. No se vio movimiento de ambulancias ni de vendedores.

Tampoco en los comercios que están frente a la entrada principal al hospital. Solo una tienda de conveniencia que trabaja 24 horas y una farmacia estaban abiertas por la mañana.

Un mínimo de autobuses y combis del transporte público se vio circular por las calles. Pero sí se observó a repartidores a domicilio de farmacias realizando recorridos en sus motos para sus entregas.

En el rumbo de La Plancha una jauría se apoderó de una calle vacía en el inusual amanecer y reposaba a la mitad de la vía.

El mercado de Santa Ana fue uno de los que trabajó, los puestos estaban abiertos desde temprano, y los lugares, si no llenos en su totalidad, sí tuvieron clientela, cuyo número fue creciendo conforme avanzó la mañana y los trasnochados fueron despertando.— Iris Ceballos Alvarado

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán