Víctimas de falsas financieras terminan con más deudas que las que esperaban liquidar con un “crédito”

Con el disfraz de “la empresa crediticia más solvente en el mundo”, Grupo Bienestar de la Península operó impunemente en Yucatán el año pasado y terminó por esfumarse después de estafar a numerosos yucatecos.

No te preocupes si apareces en el buró de crédito. ¡Nosotros sí creemos en ti!”, juraba la financiera fantasma en su publicidad.

El nombre de esa falsa empresa asomó en un caso de fraude que publicamos el domingo pasado. Un jubilado de 70 años de edad recurrió a la “financiera” atraído por el ofrecimiento de préstamos con baja tasa de interés, pero al final le robaron una cantidad mayor de la que deseaba contratar.

La víctima presentó una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE) en abril de 2021. Nueve meses después no se conoce algún resultado de las investigaciones.

Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, confirmó que la empresa fraudulenta tuvo sus oficinas en un edificio ubicado en la calle 50 entre 31 y 33 de la colonia Jesús Carranza, donde operan otros negocios.

El inmueble está en la esquina, frente a la avenida Pérez Ponce.

Había claras señales de fraude en la promoción de actividades de la empresa. Los créditos se ofrecían por la red de mensajería WhatsApp y mediante una página digital cuyo número de contacto tenía prefijo 56, uno de los más utilizados para fraudes telefónicos, según sitios especializados.

En la misma página, Grupo Bienestar de la Península prometía “la mejor oferta de créditos con los costos más bajos”, con atención personalizada “sin cargos ni compromisos”.

“Te apoyamos con la gestión de tu préstamo o crédito desde $50,000 hasta $800,000 en 24 horas”, decía en su propaganda.

¿Nacional o extranjera?

Otro indicio de su operación fraudulenta es que, aunque presumía sus supuestas actividades en México desde 2005, en su sitio de internet exhibía fotografías de extranjeros y la imagen principal de su portada mostraba dólares, no pesos.

Los datos recabados por Central 9 apuntan al siguiente modo de operación:

  • Las víctimas recibían llamadas o mensajes por teléfono con el ofrecimiento de créditos con bajas tasas de interés, por lo general de apenas 6 por ciento anual.
  • Si la persona se interesaba la citaban en el edificio de la calle 50. Amables “ejecutivos”  la atendían y, para ganar su confianza, le hablaban de una trayectoria de éxito e, incluso, le mostraban comprobantes fiscales que en realidad correspondían a otra firma.
  • A algunos clientes —al parecer no fue un requisito generalizado— les solicitaban aval. Si aquéllos decían que no contaban con una persona de confianza les ofrecían una alternativa: pagar un “seguro” equivalente a un porcentaje del crédito.
  • Si la víctima aceptaba y se acordaba el monto del préstamo, los “ejecutivos” les solicitaban una tarjeta bancaria para obtener un depósito o garantía, que podía ser en forma de “voucher”. Para ello tenían a la mano una terminal bancaria.
  • Ya firmado un falso contrato se le decía al cliente que en tres días le llamarían de otra empresa, que es la que daría el dinero.
  • Esa otra “financiera” era Consorcio Mexicano, con oficinas en la calle 4 entre 7 y11 de Residencial Montecristo. Allí, otros “ejecutivos” pedían nueva cantidad por concepto de garantía o seguro. El crédito nunca llegaba.

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