Atenea Evia Ancona, presidenta de Sueños de Ángel A.C., junto con voluntarios tiene la misión de hacer realidad los sueños de niños con cáncer.
Mi misión es apoyar a niños de muy bajos recursos del hospital O’Horán. En Sueños de Ángel ya cumplimos 15 años que estamos apoyando. La fundadora de la organización es Susana Troyo Rodríguez, recordó.
Todo comenzó porque hace más de 20 años íbamos como voluntarias independientes al hospital para dar acompañamiento a las familias, estar con los niños con cáncer, jugar con ellos mientras recibían sus quimios, explicó la entrevistada.
Ahí nos dábamos cuenta que llegaba el cumpleaños de uno de los niños y los papás no tenían dinero para comprar un pastel, no podían festejarlo y sabemos que la ilusión más grande de los niños es que les celebremos su cumpleaños.
Al ver que un niño estaba pasando por todas las dificultades del mundo, estaba luchando y no tuviera esta ilusión tan grande de festejar, surgió la idea de hacer Sueños de Ángel.
La ayuda era dar atención emocional a los niños y cumplirles sus sueños.
En una enfermedad como el cáncer, la parte emocional es muy importante, refirió. Que cumplas un sueño, una ilusión, hará que tu tratamiento vaya mejor.
—Tienen mucho que ver la actitud, el estado de ánimo, la felicidad, tener esperanza, tener una ilusión y salir un poco del entorno de la enfermedad.
—Algo muy importante es no solo abarcar a los niños enfermos, sino a toda la familia, porque creemos que toda la familia de alguna manera está sufriendo ese padecimiento.
A su decir, que puedan estar lejos de ese ambiente yendo al cine o a una playa, hasta pasear en una plaza con sus hermanitos, es bueno, es como una recarga de energía para él y su familia.
—En todo lo que hacemos incluimos a los hermanitos y a toda la familia, nos ocupamos de eso.
Atenea Evia comentó que algunas personas le han dicho que es bonito su apostolado, “pero para mí no es un apostolado, es un estilo de vida”.
La vida me dio la oportunidad, soy muy afortunada por una persona que me invitó a esta labor, dijo. Soy maestra, soy guía Montessori y la mamá de una de mis niñas que empezó a ir al hospital O’Horán hace 23 años me invitó a ir. Me dijo ‘Atenea, acompáñame, estoy yendo a ver a los niños con cáncer’. La verdad mi respuesta primera fue que no porque estar en un hospital es sumamente difícil.
—Amo y adoro a los niños, pero decía que no podría con esto de ver a un niño enfermo, que esté conectado recibiendo su quimio o que lo estén inyectando.
Por fortuna me convenció y dije ‘bueno, lo voy a intentar; si puedo, pues qué bueno y si no, dejo de ir y ya. Fue mi asombro que empiezo a conocer a estos niños, la fortaleza que tienen y la manera de cómo están luchando; a pesar de que estén conectados recibiendo la quimio, si en ese momento no tienen dolor están alegres, juegan, platican, es asombroso de verdad”, apuntó.
—Son verdaderos maestros de vida y desde el día uno me encantó y ahora estoy dedicada a esto, esto es mi vida, no tengo hijos y estos niños son como mis hijos.
Atenea Evia reiteró que hace más de 20 años iba al hospital como voluntaria independiente.
Allí conocí a la maestra Susana Troyo Rodríguez, nos unimos las voluntarias y ella decidió hacer Sueños de Ángel hace 15 años.
Recompensa
Somos altruistas al 100%, lo hacemos de corazón, acá nadie recibe sueldo y nuestra satisfacción más grande es ver a estos niños sonreír, cumplirles sus sueños, gozar con ellos, acompañarlos durante todo sus procesos que a veces son tres años o un poco más. También con los niños que desafortunadamente no lo logran, estar con ellos hasta el final cumpliéndoles sus sueños y dándoles alegrías y todo nuestro amor tanto a ellos como a sus familias.
Mucha gente te dice que no te involucres, pero no hay manera de no involucrarte porque son niños con los que estás conviviendo, con los que estás creciendo, estás viendo sus triunfos, su lucha, el cómo van adelante poco a poco y estás con ellos acompañándoles en todo ese proceso.
Los niños son amorosos. De verdad para mí es un gran honor estar con ellos, me hacen un mejor ser humano, valorar, disfrutar como ellos nos enseñan, afirmó Atenea Evia.
Luego explicó que no solo son niños enfermos, sino que tienen muchas carencias económicas y pese a ello están ahí luchando y dando lo mejor de ellos para salir adelante.
Según recordó, les han pedido deseos tan simples, pero grandes para ellos como conocer el mar, un caballo, ir a una plaza comercial o subirse en unas escaleras eléctricas, algo que es cotidiano para muchos, pero que ellos jamás han visto y les resulta extraordinario.
Hay niños que piden conocer artistas y afortunadamente lo hemos logrado; hay la niña y hasta la mamá que no conocen el cine y se le lleva a uno. Dicen “qué grande está esta televisión”.
Esas cosas se sienten muy padres. También está el caso de una niña que quiere una peluca porque se le cayó el pelo por la quimio, entonces la llevamos al lugar para que escoja la que quiera.
Otra niña quería volar en avioneta y hacerlo fue alucinante.
Los niños que van a la Riviera Maya a conocer a los delfines; a la niña que cumplirá 15 años y cuyos papás no pueden pagarlo se le hacen unas fiestas increíbles; niños que quieran hacer sus primeras comuniones también; sus cumpleaños, entre otros.
A lo largo de todos estos años ha habido algunas pérdidas de vida porque así es esto, me ha pasado inclusive con un niño que quería muchísimo, un miércoles falleció, era una tristeza muy grande, pero yo tenía que celebrarle su cumpleaños ese mismo día a una niña en la tarde y seguir.
Duele cuando se va uno, claro que me duele, es un proceso, compartió. En la organización también ven el apoyo de gastos funerarios.
—Me ha tocado que estoy en una fiesta en la noche, me avisan y en ese momento tengo que ayudar a los papás para ver los gastos funerarios porque no tienen los recursos para cubrirlos.
La presidenta de Sueños de Ángel indicó que seguirá colaborando para hacer realidad los sueños de los niños con cáncer hasta que la vida se lo permita.
