Por Rafael J. Ramos
En septiembre de 2022, tras 25 años de carrera (debutó profesionalmente a sus catorce primaveras en la máxima categoría), Serena Jameka Williams dice: ¡Hasta aquí! Y a sus cuarenta abriles guarda su raqueta para siempre.
Durante cinco lustros había escrito muchas páginas gloriosas en el tenis, pero como a todos los humanos, el padre Cronos la derrota. Ahora, sólo quedan los fríos números y las estadísticas, pero éstas son muy positivas y la sitúan como una de las mejores de la historia.
Serena tiene cifras impresionantes, todas conseguidas por su talento natural, juego excelso, potente físico y fortaleza mental. Tuve la oportunidad de verla jugar en el Abierto de Miami varias temporadas, asistiendo a su coronación en 2013, derrotando a la rusa María Sharapova; en 2014, venciendo a Li Na, y en 2015 a Carla Sánchez Navarro. Miami fue su coto de poder en los torneos WTA 1000, habiendo levantado el trofeo 8 veces en esa competencia, el cual constituye récord absoluto de la era Open en ese torneo.
La michiganesa fue número uno del ranking durante 319 semanas, alcanzando 32 finales de Grand Slam, con 23 trofeos levantados: siete en Australia, tres en Roland Garros, siete en Wimbledon y seis en el US Open. En ese renglón sólo es superada por Margaret Court, quien logró 24. En total ganó 98 títulos, 73 individuales, 23 en dobles y dos en mixtos. Si el cuerpo de Serena se hubiera mantenido sano, habría impuesto récords y ganado más Grand Slams, pero muchas lesiones en ligamentos, roturas de meniscos, muslos, tobillos y lesiones crónicas en las rodillas, le hicieron retirarse de partidos y alejarse de las pistas en periodos prolongados para su recuperación, pero también es cierto que le exigía mucho a su físico, jugando individuales, dobles, mixtos, que hicieron que su organismo le cobrara la factura. Serena, la más pequeña de cinco hermanas, fue una jugadora de recia personalidad, muy devota (miembro de la congregación Testigos de Jehová). Está felizmente casada y es madre de dos niñas: Alexis Olympia y Adira River. Modela su propia marca de ropa, llamada Aneres, que es su nombre, Serena, al revés.
Se retira llena de gloria a una edad donde tiene muchos años para disfrutar todo lo obtenido en las canchas, posee dinero, récords, familia, fama y salud. No le puede pedir más a la vida. En 2017, al ganar Australia por séptima vez, dijo: “Estar aquí con 23 títulos es algo que nunca pensé que sucedería, cuando joven llegué a la cancha sólo con una pelota, una raqueta y con mucha esperanza, Dios hizo lo demás”. Mérida, abril de 2026.
