Jesús Felipe Matus Castillo salió de madrugada de Umán “hacia su futuro”: el campo militar de la 42 Sur en Mérida.
Llegó temprano. Con él llevaba una mochila y su par de tenis, igual a decenas de jóvenes que buscan cumplir sus sueños y ocupar un lugar en unos de los planteles de educación militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
El muchacho de 22 años tiene la intención de estudiar medicina en el Heroico Colegio Militar, cuyo proceso de selección comenzó el pasado 17 de enero.
El teniente Alejandro Navarrete, uno de los validadores de datos de la Sedena, explicó que el proceso inicia con el registro de los jóvenes de entre 18 y 22 años —según sea la carrera a la que deseen ingresar —a través de la página de internet www.gob.mx/sedena/sistemaeducativomilitar. La fecha límite de inscripción es el 17 de febrero.
El segundo paso es acudir a las instalaciones de la X Región Militar, ubicadas en la calle 42 de la colonia María Luisa, para entregar la documentación requerida.
Les realizan un examen médico y posteriormente pasan al examen de habilidades físicas, que consiste en siete pruebas terrestres y dos acuáticas, las más difíciles.
“Una de las pruebas es lanzarse de una plataforma hacia el agua. Esta prueba es fundamental, ya que el valor es uno de los principios que rigen nuestra vida militar”, señala la teniente enfermera Aleida Itzel Flores Isidoro.
Anteayer cerca de 25 jóvenes aplicaron en las pruebas físicas. En caso de obtener la sumatoria de 60 puntos como mínimo, pasan al siguiente nivel, que son los exámenes psicológicos y culturales que se realizan en Ciudad de México.
El teniente Navarrete comentó que al campo militar de Mérida llega cada año un promedio de 350 muchachos en busca de un lugar para estudiar en la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana, ya que el plan de estudios les ofrece una doble carrera: carrera militar y una licenciatura o ingeniería.
De los aspirantes registrados en Mérida, un promedio de 90 personas logran ingresar a las carreras militares.
