Con elevada alta asistencia concluyó este domingo la aplicación de la vacuna de refuerzo contra Covid-19 a personas de 30 a 39 años de edad en Mérida.
Además, también asistieron quienes no recibieron la tercera dosis de refuerzo sin estar en ese rango de edad.
Permiten el paso incluso sin documento comprobatorio
Sin rechazo ni trabas, los auxiliares de la Secretaría de Salud permitieron que todo aquel que llegara al macrocentro de vacunación de la Unidad Deportiva Kukulcán, con o sin su documento comprobatorio de sus dos vacunas anteriores, pasaran para que les aplicaran la dosis de refuerzo de la marca AstraZeneca.
Lo único que pedía era la formación de dos filas: una para quienes llevaron su comprobante de vacunación impresa y otra para los que no lo llevaron pues debían un formato.

Casi fue igual las dos filas de acceso, solo que quienes no llevaron su documento tardaron más tiempo para entrar al auditorio donde aplicaron las dosis.
Incluso, hasta el policía estatal que resguardó el orden entró en auxilio para entregar las fichas y orientar sobre los datos que debería de asentar la persona para agilizar el acceso.
El proceso para la vacunación ya es muy ágil
Quienes llegaron con su documento pasaron rápidamente y salieron en cuestión de minutos pues el proceso está muy ensayado, hay suficiente personal que inyecta la dosis y ya no hay espera para observar una posible reacción.
“Me vine a poner mi tercera dosis de Astra”, informó la maestra de educación especial, Gabriela Solís Gamboa, quien se trasladó del fraccionamiento Los Héroes al Kukulcán.
“Había mucha gente cuando llegué a las 11:30 de la mañana, pero la fila avanzo rápido”, señaló.
“Es tan rápido el proceso de vacunación que no te da insolación por estar parada a la intemperie”, relató.
“Adentro donde te vacuna solo te preguntan cuánto tiempo llevas vacunada, enseguida te pasan y las enfermeras te inyectan rápido”.
La maestra, quien está en el rango de 30 a 39 años, manifestó que le dolió mucho el brazo donde la inyectaron.
Distintas reacciones durante las vacunas contra Covid
No le gustan las inyecciones y cuando sintió la aguja puso tenso el brazo y le dolió mucho la pinchada.
“Fue el susto, siempre voy calmada, cuando te insertan la aguja me pongo nerviosa y pongo duro el brazo”, reconoció.

“En la primera me pasó lo mismo, me tiró la vacuna, me dio calenturas, tuve el cuerpo cortado… fue horrible el malestar”.
“En la segunda no me dio nada, me tomé un paracetamol y ya, en esta tercera espero que no pase nada”.
Admiten que “hay que vivir con el Covid”
Dijo que es muy importante las vacunas contra el Covid porque “ahora hay que vivir con el Covid” y quienes aman a su familia se deben vacunar las veces que haya campaña.
Ella tiene un hijo de 5 años, lo cuida, no lo manda a la escuela por temor a que se contagie y su familia “se cuida muchísimo” para que no haya contagios y protejan al niño.
“Ahora como hay que vivir con el Covid, hay que cuidarnos, tengo un niño, salgo a trabajar, viajo a los pueblitos donde están los centros de atención especial, yo hago todo y por ello me protejo y los protejo”, reiteró.
“Soy maestra de educación especial, ya estoy trabajando, ya van los niños a la escuela, no todos porque es voluntario, pero las clases presenciales ayudan más que en virtual o por televisión”.
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“A mí nunca me ha dado Covid, pero a muchos conocidos los ha tirado, se han muerto y por ello digo que la vacuna lo cambia todo”.
“Es mucho mejor estar vacunado, si te enfermas es menor el riesgo, algunas son asintomáticas…”.
“Creo que a todos nos dará Covid pero en menor peligro porque cuando no había vacuna se moría muchísima gente”.

Apoyo a la vacunación de niños pequeños
Se le preguntó sobre la reciente sentencia de tribunales colegiados de Circuito que concedieron un amparo a niños que les negaron la vacuna.
Si lo respeta el Gobierno Federal, deberán vacunar a niños de 5 a 12 años de edad en México.
“Me parece superbién, son los que más lo necesitan porque ya están regresando a clases presenciales”, señaló.
“Mi hijo está en preescolar, no lo mando porque tengo miedo que se enferme. Son los que más contacto tienen, quieren demostrar el cariño a la maestra y la quieren abrazar, quieren jugar con sus compañeros de la escuela y es inevitable que se toquen”.
“Es muy importante que los vacunen porque ellos no se saben cuidar, no saben el peligro al que están expuestos”, insistió.
“Son los más vulnerables, desde los 4 años deberían de vacunarlos porque es la edad en que empiezan a ir a los preescolares”.
Creciente afluencia al Kukulcán por la vacuna
Cuando abrió el macrocentro de vacunación del Kukulcán fue con poca gente, pero aumentó conforme transcurrieron las horas.
A la 1 de la tarde se formó una fila de casi 100 personas que llevó su documentación impresa y otra fila de 30 sin este documento.
Hasta esa hora, según reportaron los auxiliares, habían asistido alrededor de 3,000 personas.
La vacunación termina a las 6 de la tarde, pero media hora antes cierran el acceso.
