El subsecretario de Transportes de la SICT, Rogelio Jiménez Pons, calificó de exagerado el tema del daño ecológico que ocasiona el Tren Maya en la selva de Quintana Roo.
De visita a Mérida donde participó en la inauguración de la convención nacional de la Canieti, en el Centro Internacional de Congresos, el arquitecto Jiménez aseguró que el Tren Maya se terminará en el plazo programado en diciembre de 2023.
El tren afronta muchos problemas, pero sigue avanzando, se le planteó en improvisada rueda de prensa.
“Se concretará, por supuesto que se terminará”, señaló.
¿Cómo resolverán los problemas que enfrenta la construcción?, se le insistió.
“Hay que atender todo eso”, respondió.
El cambio de ruta genera más problemas ahora, se le mencionó.
“El objetivo era minimizar los efectos ambientales, yo creo que se está exagerando, el efecto en términos ambientales está muy controlado. Si mides todo el recorrido del tren, lo que afecta realmente, en el remoto caso porque el trazo pasa en 60% sobre zonas donde existen carreteras y derecho de vía, se estarían afectando muy pocas hectáreas, alrededor de 100 o 200 hectáreas”.
“El efecto mediático es muy fuerte contra el Tren Maya, vean lo que están haciendo los menonitas en el sur de Quintana Roo, son 5,000 hectáreas que trabajan”, refirió.
Le ponen “remedio” al daño ambiental por el Tren Maya
Jiménez Pons destacó que, además que son pocas hectáreas afectadas en la construcción, el gobierno federal está restituyendo con creces ese daño ambiental sembrando 300 mil hectáreas de árboles.
“Hay muchísimos remedios, cualquier carretera o línea de alta tensión tumba árboles, eso es inevitable, pero los efectos positivos en términos ambientales que tendrá el Tren Maya es que quitará miles de camiones de las carreteras”, justificó.
Luego admitió que el desarrollo del proyecto del Tren Maya, que estuvo a su cargo inicialmente cuando fue director general de Fonatur, lleva más de un año de retraso, pero es por los muchos cambios. El primero fue que sería una inversión privada y luego se cambió a inversión pública.
Otro motivo fue el análisis de las rutas del trazo ante el surgimiento de socavones y vestigios arqueológicos.
Ya no quiso entrar en mayores detalles sobre el Tren Maya porque ahora corresponde al nuevo director de Fonatur, Javier May Rodríguez, hablar del tema. Sin embargo, afirmó que hay cosas que mejorar en la actualidad y descartó daños a los cenotes y cuevas.
Está politizado el Tren Maya, se le planteó.
“Sí, ya tiene rato. Va bien, solo hay que apoyarlo”, indicó. “Estará operando en diciembre de 2023, se cumplirá porque se hace todo lo necesario para lograrlo”.
Después explicó que los tantos cambios del trazo de la ruta fueron por las condiciones físicas del subsuelo de la Península y porque en cada avance salen cosas imprevistas que habría que resolver. Incluso, en el trazo surgieron varios socavones y cuevas como la hallada en la selva del tramo Playa del Carmen-Tulum, que ha generado una petición de suspensión por parte de artistas mexicanos famosos.
“En esa cueva (la de Playa del Carmen-Tulum) se hará una especie de puente y se evitará tocarla, hay técnicas para solucionarlo, todas las carreteras tienen socavones y se soluciona, ustedes lo han vivido”, señaló.
En su discurso en la inauguración de la convención nacional de la Canieti, Jiménez Pons reveló que mediante el programa Aldeas Inteligentes de la SICT están conectando con internet poblados, clínicas, centros educativos y centros integradores que no tienen acceso a estos servicios.
Según refirió, usan el sistema satelital para dotar de internet a los lugares donde no hay esta tecnología porque es de menor costo que las fibras ópticas.
