MÉRIDA.- Un buen número de negocios del Centro no abrió sus puertas durante el Viernes Santo; contrastando con las iglesias, la Catedral, principalmente, donde desde temprano hubo un ir y venir de personas.

A las 11 de la mañana, hora en que prácticamente están abiertos todos los negocios de diferentes giros en el Centro, aproximadamente un  50% mantuvo abajo sus cortinas. 

Algunos negocios del Bazar García Rejón, el centro joyero de la calle 65 y algunos puestos de los kioscos, el Portal de Granos y los mercados Lucas de Gálvez y San Benito no laboraron. 

Buena venta en la zona de pescados

Pero quienes no pudieron darse el lujo de cerrar, fueron los de la zona de pescados que, al igual que el jueves, se abarrotaron de clientes, pues según la tradición católica en estos días solo se pueden consumir productos de mar.

Varias tiendas de ropa, zapaterías, bisuterías, tlapalerías, salones de belleza y muchas más, ubicadas en la calle 63 entre 60 y 54, 65 entre 60 y 52, 67 entre 62 y 56, 58 entre 63 y 67 y 60 entre 63 y 71 y 62 entre 63 y 67 también decidieron tomarse el día. 

Lo mismo se pudo observar en la calle 54 de la 63 hasta la 69. En esa calle, las tiendas de agroquímicos, veterinarias y de alimentos de animales también estuvieron cerradas.

Las tiendas que sí abrieron tuvieron pocos clientes, según se pudo observar en un recorrido.

Negocios no pudieron cerrar

Los negocios enfocados al turismo principalmente abrieron como de costumbre. En la heladería Colón, por ejemplo, se vio un buen número importante de turistas refrescándose con sorbetes y lo mismo el café ubicado en el callejón del Ex Congreso.

También se vio turistas recorrer la calle 60 desde la plaza hasta Santa Lucía y visitando las tiendas de artesanías que, aprovechando el calor, ofrecían varios modeles de abanicos y sombreros. 

La Plaza Grande fue otro de los sitios más visitados por los paseantes de otras ciudades que no perdieron la oportunidad de tomar fotos en las coloridas letras que forman el nombre de la ciudad. 

Unos más aprovecharon subirse al Turibús, pero ocupando la parte techada para protegerse del sol y el calor, y bebiendo agua o frappes.

Otros turistas aprovecharon a ingresar a la Catedral, donde desde temprano comenzó a llegar gente para participar en los ritos propios del Viernes Santo. Al lugar también llegaron vendedores ambulantes de ruda y crucifijos de huano.

De hecho, fue común ver en las inmediaciones de la iglesia, a hombres y mujeres con sus ramitas de ruda.

El tráfico por toda la ciudad, al menos hasta antes del mediodía, estaba bastante fluido. Calles que suelen ser conflictivas por tener paraderos de camiones, lucían bastante tranquilas. 

Los alrededores de las terminales de taxis y autobuses de Progreso igual estuvieron tranquilos, aunque sí se pudo ver a gente esperando para viajar. 

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.