La consulta de revocación de mandato arroja claroscuros.
Para unos fue un proceso manipulado e inútil. Para otros, aleccionador y sin mensaje de fracaso para nadie.
¿Tendrán efecto sus resultados en la elección de 2024 en Yucatán? Es algo que no está claro aún. Es más una moneda en el aire, porque en Yucatán prevalecen condiciones políticas y económicas muy distintas a las de otras regiones del país.
El PRI no está muerto. Sí muy debilitado. Y es una incógnita el papel que desempeñará en el proceso electoral de 2024 en Yucatán.
La incógnita es sobre el partido como tal, no sobre los priistas, que son tema aparte y con ellos sí es predecible una mayor migración a Morena y a otras organizaciones políticas.
No hay que perder de vista los programas asistencialistas del gobierno federal, que representan clientela electoral y esto se vio, a manera de ensayo o experimento, en el ejercicio de revocación de mandato.
Esos conceptos fueron expresados en el foro “Yucatán y la revocación de mandato: ¿qué impacto tendrá la consulta en 2024?”, que se realizó bajo la organización de Grupo Megamedia y fue transmitido anteayer viernes en yucatan.com.mx y en la cuenta de Diario de Yucatán en Facebook.
Los participantes del foro: Yucatán y la revocación de mandato
A invitación nuestra, participaron tres reconocidos observadores y analistas políticos: Patricia McCarthy Caballero, integrante del equipo coordinador del Frente Cívico Familiar; Freddy Espadas Sosa, director de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad 31-A, y Luis Alfonso Ramírez Carrillo, investigador del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
Les planteamos cuatro preguntas:
- 1) ¿Cuál es su interpretación de los números del ejercicio de revocación de mandato?
- 2) ¿Tendrán efecto estos resultados en la elección de 2024 en Yucatán?
- 3) Morena es oposición en Yucatán y el PAN es gobierno. ¿En qué papel ven al PRI? ¿Podría ser un jugador clave o uno más?
- 4) ¿Cómo influirán las políticas de asistencialismo en el resultado electoral de 2024?
En 2024, como se sabe, los votantes de Yucatán irán a las urnas para elegir presidente, gobernador, alcaldes, diputados locales y federales, y senadores.
Revocación de mandato, una moneda en el aire
Patricia McCarthy y Luis Ramírez coincidieron en que en el ámbito nacional se vive una crisis económica que no se debe perder de vista e hicieron notar que en Yucatán hay circunstancias políticas diferentes de las que se observan en otras partes del país.
“¿Qué tanto puede esto impactar en el resultado electoral? ¿Qué tanto puede impactar en que los partidos no quieran coaligarse, como sí se está viendo la necesidad de hacerlo a nivel nacional? Creo que son preguntas que todavía están en el aire”, señaló la maestra McCarthy.
Freddy Espadas consideró que sí habrá una reconfiguración derivada de los resultados del ejercicio de revocación de mandato, aunque también subrayó que es muy difícil predecir con claridad el impacto.
“Va a haber un impacto, sí, pero la respuesta a esa interrogante se irá construyendo a lo largo de los meses que se avecinan”, manifestó.
El doctor Ramírez Carrillo manifestó que en el país en general habrá una redefinición y reestructuración de las alianzas políticas, y en el caso específico de Yucatán opinó que en 2024 se repetirá una tendencia observada en la reciente consulta: menos votos para Morena en los dos distritos federales de Mérida (3 y 4) y en el de Valladolid (1), pero más respaldo para el morenismo en el 2 (con cabecera en Progreso) y el 5 (Ticul).
Vicios de origen
A continuación, una síntesis de las respuestas formuladas a las dos primeras preguntas:
Patricia McCarthy.— Es un proceso (la consulta) que nació viciado de origen. Esto, sin duda, ocasionó que no tuviéramos un mecanismo que generara confianza en la ciudadanía. Y es una lástima, porque es un mecanismo de democracia directa que muchos apoyamos en su momento, pero que ha sido manipulado, ha sido usado meramente como un elemento de promoción personal y para mantenerse perpetuamente en campaña por parte del presidente de la república.
Es un hecho que en Yucatán ocho de cada diez personas decidieron no acudir a las urnas, y los que sí acudieron en gran medida fueron acarreados. Esto lo pudimos constatar en los recorridos, pero además es muy claro el impacto que están teniendo los programas sociales en el ánimo de los que participaron en la consulta.
Aun aquellos que no fueron acarreados, que desde luego los hubo, fueron en gran medida beneficiarios de programas. En primera fila estuvieron las personas adultas mayores, estaban algunos de los beneficiarios de otros programas, como el de becas para jóvenes, y esto es sin duda algo que va a seguir impactando de aquí a 2024 y desde luego más allá.
Sin duda hubo un voto que fue comprado, que fue coaccionado. Los servidores de la nación estuvieron haciendo su trabajo, que además siento yo que fue un buen ensayo de lo que se puede esperar en 2024: aceitar el engranaje del trabajo de tierra, el trabajo territorial que hacen los partidos políticos y que les permita ubicar dónde pueden tener mayor número de votantes.
Fue claro que en el caso de Mérida, donde hay además más información, la participación fue mucho más baja. En el Distrito 4 fue de 14.5% más o menos, y tenemos el extremo opuesto en el Distrito 5, con sede en Ticul, donde el 28% más o menos del listado nominal acudió a votar.
Vamos a volver a ver (en 2024) este fenómeno, un voto diferenciado, entre lo más urbano y lo más rural. Vamos a volver a ver movilizaciones de este tipo, que hace que quienes vayan a votar sean transportadas.
Ya no sabemos qué términos usan para el acarreo, pero finalmente esta intención de ir casa por casa buscando a las personas para ir a votar hace que no podamos hablar de un ejercicio ejemplar. No podemos hablar de un ejercicio donde hubo voto libre y secreto, y no podemos hablar de un ejercicio donde realmente la ciudadanía fuera la que motivara una revocación de mandato.
Fue un proceso amañado de origen, desde la manera como se recolectaron las firmas hasta la promoción muy descarada de funcionarios de todos los niveles promoviendo la revocación. Todo esto influyó sin duda alguna en el ánimo de los electores.
Sin duda tenemos una participación muy baja en Yucatán, de 21.5%, aún así arriba de la media nacional, es un hecho, y yo lo atribuyo al impacto de los programas sociales.
Quisiera detenerme en algo en lo que no hemos profundizado hasta el momento, y es el papel del INE (Instituto Nacional Electoral).
Por un lado, en los ataques que se han venido dando a esta institución por la que tanto hemos trabajado, por la que tanto hemos luchado organizaciones como el Frente Cívico Familiar, y creo que esta revocación de mandato, si bien es un ejercicio inédito y aplaudible, es altamente preocupante. Estamos viendo una involución tremenda en el respeto a la legislación electoral, estamos viendo ataques nunca antes vistos —de este tamaño— al órgano electoral. Estamos inclusive ante posibles amenazas de reformas constitucionales que creo ya no pasarán después de lo que vimos con la reforma eléctrica, pero sí intentos de debilitar aún más a los organismos autónomos.
¿Qué tenemos que cuidar de aquí a 2024? Por un lado, el respeto a la legislación electoral. Ustedes saben que a partir de esta revocación de mandato y la promoción que hicieron algunos funcionarios hay procesos abiertos ante los órganos jurisdiccionales. También los hay contra aquellos que recabaron firmas para que se lograra la revocación de mandato y lo hicieron de forma fraudulenta. Firmaron personas muertas, firmaron animales, firmaron personas que estaban en la cárcel, y personas que al ver sus firmas negaron que las hubieran dado . Estos procesos están abiertos.
¿Qué nos espera en 2024? Nada que no hayamos visto, una elección de Estado, pero con una proporción que a nosotros sí nos preocupa, porque va a haber mucha mayor movilización de recursos. Lo que vimos ahorita para movilizar a estos 16 millones de votantes no será nada contra lo que vamos a ver en 2024.
Hablando de las preferencias electorales, para empezar AMLO no va a estar en la boleta; veremos cuántas divisiones van a surgir de acá hasta que se decidan los candidatos, no solo al prsidencial sino a todos los demás (de los cargos) que estarán en disputa.
Sabemos que las divisiones son “kriptonita” para los partidos políticos. Se van a seguir dando seguramente.
En el caso de Yucatán creo que estamos en una situación un poco diferente por varias razones. Por un lado, la perspectiva económica que mencionó el doctor Luis Ramírez está claramente delineada como crisis a nivel nacional. No necesariamente se percibe así en lo local. Estamos así como en una isla.
¿Qué tanto puede esto impactar en el resultado electoral? ¿Qué tanto puede impactar esto en que los partidos no quieran coaligarse, como sí se está viendo la necesidad de hacerlo a nivel nacional? Creo que son preguntas que todavía están en el aire.
A nivel nacional está clarísimo que tiene que haber una gran alianza para que cambie un poco el equilibrio de las fuerzas. A nivel local no lo veo tan claro.
Hace tres años, por primera vez en su historia el PAN logró 14 diputaciones de mayoría. Solo perdió una, a manos de Morena: el Distrito 8, con sede en Umán.
¿Qué tanto puede esto animar a que haya coaliciones cuando han visto (el PAN) que pueden ganar las elecciones solos? Todo puede pasar de aquí a tres años.
Morena está teniendo cada vez más fuerza en el Estado, eso es innegable. Y el PRI se está debilitando. Y por otro lado tenemos el fenómeno del ‘chapulineo’. ¿Cuántos chapulines más vamos a ver? Y se van a pasar no solamente a Morena, también se están pasando a Movimiento Ciudadano, ya lo vimos con la exgobernadora (Ivonne Ortega Pacheco). ¿Cuántos más van a pasar donde les ofrezcan más?
¡Cuántas cosas que creíamos ya superadas están regresando a la memoria! Otra vez la gente diciendo: es que lo debo al presidente, es que si no voto me van a quitar la pensión.
Sin duda (la pensión universal) ha venido a ayudar a miles de personas adultas mayores. Eso es innegable, pero de allí a que se crea que se lo deben al personaje, eso es lo que debemos de combatir.
Todos los programas sociales se pagan con nuestros impuestos, no se le debe el favor a nadie. Entonces, luchar por un voto razonado, por un voto informado, es tarea de todos: de los medios de comunicación, de las organizaciones… y debería ser de los partidos. Lo es también del árbitro electoral, pero es un árbitro debilitado, atacado, que esperamos que pueda recuperar el aliento de aquí a lo que le espera en 2024.
Freddy Espadas.— A mí me parece que con todos los claroscuros e imperfecciones, con la revocación de mandato presidencial se ha instaurado un mecanismo de participación ciudadana directa en la toma de decisiones sobre asuntos fundamentales de la vida pública.
Desde luego, las agudas contradicciones y los enfrentamientos que se dieron en la clase política vista en su conjunto, al igual que la falta de una adecuada aplicación del árbitro electoral, condujeron a unos resultados limitados de participación efectiva de los electores: el 17.8%, de la lista nominal, esto es, 16.5 millones de participantes. Tampoco es cualquier cosa.




Este porcentaje de participación es muy aleccionador, en razón de que, nos gusten o no, los números resultantes constituyen una suerte de gran encuesta, o radiografía política, del sentir de los ciudadanos, porque muestra claras tendencias en la percepción que tienen éstos en cuanto a la permanencia o no del presidente de la república. Este hecho no se puede soslayar.
Por tal razón, no considero que el ejercicio haya sido un fracaso para nadie. Fue limitado, sí. Tuvo imperfecciones, desde luego. Se hizo en un ambiente de encono mayúsculo y en medio de un boicot general decretado por la oposición derechista y la intervención nada aplaudible del Ejecutivo federal, totalmente cierto, pero contra viento y marea se hizo y se inauguró un ejercicio inédito. Es una lección que nosotros debemos aprender en el proceso de construcción de una cultura política democrática y plural.
Sí creo que habrá (en Yucatán) una reconfiguración de los resultados que se vayan a dar en 2024. El impacto es muy difícil predecirlo así con claridad.
Revisando las cifras a grosso modo podemos ver que AMLO tuvo un respaldo duro de casi 338 mil sufragantes, sensiblemente inferior en 117,000 votos a los obtenidos en 2918.
Aun así creo que no es una cifra despreciable si consideramos, entre otros factores, que se instaló solo un tercio de las casillas. Razones de esto se pueden analizar después, pero el hecho real es que se instaló solamente un tercio de las casillas en todo el país.
Pienso también que este resultado duro es oxígeno puro para el futuro político de Morena. Observemos los resultados en cada distrito electoral federal: en el primero, de Valladolid, AMLO tuvo 72 mil votos, cuando en 2018 logró 80,000; en el 2, de Progreso, la ratificación alcanzó 81,972 votos en comparación con los 82,512 que obtuvo en 2018.
En el 3 de Mérida la ratificación logró 56,512 votos, versus 108,000 (de 2018).
En el Distrito 4, también de Mérida, AMLO tuvo un respaldo de 46,938 votos versus 100 mil, y en el 5, de Ticul, obtuvo 84,363 contra 83,000, casi los mismos que en 2018.
Todo esto, reitero, representa un piso favorable para Morena en 2024, en la medida que no ponga candidatos impresentables y con esto el piso electoral se le pueda esfumar de las manos.
Luis Ramírez.— Hay que darle la justa medida a lo que fue la consulta. Creo que propiamente ninguna de las dos lecturas es correcta, de que es un estrepitoso fracaso para López Obrador o fue el refrendo de un entusiasta sentir ciudadano.
En realidad la consulta no estaba orientada tanto a tener un carácter predictivo, sino que es similar a las encuestas que se hacen sobre porcentajes previamente existentes sobre simpatías o antipatías por el presidente.
Sí siento que mostró una pérdida significativa de sectores de votantes que decidieron no participar, o bien, limitaron su voto. Me parece que es muy claro, pues obtener prácticamente la mitad de la votación que se tuvo en las elecciones presidenciales significa una merma.




Siento, lo que bien señalaba Patricia McCarthy, un poco la inutilidad del ejercicio puesto de esa manera. Planteada la pregunta como se planteó (en la consulta), creo que se deformó mucho el sentido de un importante instrumento democrático que yo supongo que llegó para quedarse, porque ningún partido político dejará pasar en adelante la posibilidad de hacer una consulta de revocación de mandato cada vez que haya un conflicto, una tensión política en el país.
Y es que se estaba midiendo lo que ya se sabía. Los que seguimos con cuidado las tendencias de la opinión pública podemos notar que, en efecto, las simpatías por el presidente, se le mida como se le mida, superan la mitad de la población, y de nueva cuenta las tendencias que vimos en este proceso nos están mostrando eso. Salió a votar la mayor parte de la gente que sentía simpatía por López Obrador.
Salió a votar muy poca gente que vio en el proceso de revocación de mandato una trampa, un proceso amañado o un proceso inútil.
También hay que tener en cuenta que un porcentaje de la gente que apoyaba a López Obrador decidió no salir porque también lo vio como un proceso inútil.
¿Qué es lo que no significa la consulta que se hizo? Lo que no significa es una clara tendencia ni a favor ni en contra de lo que sucederá en las elecciones presidenciales de 2024, en cuanto a los números obtenidos. No vamos a señalar que en 2024 Morena obtendrá 15 millones de votos. Probablemente obtenga más, o probablemente obtenga menos, porque va a depender fundamentalmente de las candidaturas locales y de quien sea el candidato presidencial.
Finalmente López Obrador no va a estar en la boleta en las elecciones de 2024. Digamos que éste fue su último proceso electoral. Se pudo haber adornado al tener su última elección, la última vez que su nombre esté en las boletas.
Estos resultados de la consulta tienen que tomarse con mucha prudencia, primero porque la elección de 2024 estará mediada por tres o cuatro circunstancias estructurales que son muy importantes.
La primera es la crisis en la que nos venimos deslizando suavemente desde hace dos años y a la que no se le ve mucha salida. Esta crisis no se va a manifestar, creo yo, como en otras circunstancias, con profundas devaluaciones, pero sí con una tremenda inflación y un grave desempleo.
Ambas cosas parecen irreversibles dadas las tendencias estructurales de la economía: la caída en la inversión privada, la merma en las finanzas públicas, los pocos colchones financieros que tiene ya el gobierno federal para ampliarlo, y el dispendio en obras que resultan muchísimo mas costosas de lo que inicialmente se planeó, como el Tren Maya.
Es decir, tenemos un proceso de inflación, un proceso de estancamiento económico que creo que va a continuar, por lo cual habrá más gente afectada.
Segundo, me parece que el fenómeno López Obrador es eso: el fenómeno López Obrador, que no ha sido capaz de construirse un partido o un liderazgo nacional y regional de peso como para poder suponer que las elecciones de 2024 van a ser una réplica o se podrán transferir las tendencias automáticamente de López Obrador hacia Morena como partido o hacia los candidatos especificos.
Creo que vamos a seguir viendo resultados disparejos y va a depender mucho de las estrategias que adopten los partidos políticos aquí en Yucatán. ¿Qué es lo que se puede suponer? Yo creo que va a obligar a una redefinición de estrategias de los partidos políticos entre sí, una redefinición y reestructuración de las alianzas, y en el caso particular de Yucatán yo creo que se mantendrá la tendencia de votación en tres de los cinco distritos, es decir, vamos a tener una menor votación por cualquier candidato morenista en los distritos de Mérida y en el de Valladolid. Y vamos a tener una copiosa votación morenista en Ticul y Progreso, que son (cabeceras de) distritos que Morena ha trabajado bien, en los que se muestra una estructura de partido y, sobre todo, un arreglo de los liderazgos locales en torno a Morena, que permiten pensar que habrá una movilización adecuada (Continuará).

