El cambio climático que experimenta el mundo, derivado del crecimiento desmedido de los procesos industriales y las actividades humanas, demanda profesionales sensibles a esta problemática, propositivos, innovadores, agentes de cambio como son los especialistas en bioconstrucción y diseño sustentable.

Para la arquitecta Alejandra Caballero Cervantes, representante del proyecto “San Isidro” de Educación Personal, S.C., y el Dr. en Diseño Luis Fernando Guerrero Baca, del taller de bioconstrucción de la Universidad Autónoma Metropolitana campus Xochimilco, la bioconstrucción es una especialidad que poco a poco se va abriendo camino retomando lo mejor de los procesos constructivos característicos de cada región geográfica, algo fundamental hoy día cuando parece ser que copiar tendencias arquitectónicas es mucho más importante que una funcionalidad adecuada respecto al entorno.

Ambos especialistas ofrecieron el martes y miércoles pasados un taller sobre bioconstrucción para alumnos de la Universidad Modelo en el marco de la XIX Semana de la Arquitectura, que se realiza en este plantel del 2 al 6 de mayo.

En dicho taller los estudiantes tuvieron la oportunidad de estudiar, conocer y experimentar con materiales de construcción tradicionales de Yucatán, como tierra roja y madera, así como reflexionar en torno al diseño arquitectónico de las casas tradicionales.

En entrevista con el Diario, en un receso del taller, ambos especialistas hablaron en torno a lo que es la bioconstrucción. Destacaron que es un concepto que abarca estudios y conocimientos asociados al entorno geográfico, la historia de la construcción en la región, el conocimiento de materiales, su uso y manejo.

La bioconstrucción busca dar respuestas y soluciones a los grandes problemas generados en el planeta y que han contribuido al cambio climático.

“Los profesionales de la bioconstrucción y el diseño sustentable hoy más que nunca son requeridos para aportar soluciones a las grandes problemáticas medio ambientales, porque como nunca antes son más necesarios, ya que los efectos del daño ecológico y al medio ambiente hace por demás urgentes soluciones, sustentables, viables y eficientes para revertir sus efectos”, comentó la arquitecta Caballero Cervantes.

“Conocer cómo es el lugar donde se vive, la orientación de las construcción, el tipo de clima, los materiales, la forma de usarlos, el diseño de la construcción, todo eso cuenta y es determinante para ofrecer bioconstrucciones adecuadas a cada región geográfica”, agregó el doctor Guerrero Baca.

Los especialistas explicaron que la bioconstrucción y el diseño sustentable no son una moda, son especialidades de gran importancia que profundizan en los problemas ambientales para proponer soluciones prácticas, viables y coherentes en lo que a construcción se refiere.

Lamentaron que hoy día la arquitectura y la construcción tienden a copiar modelos que muchas veces no son afines al entorno en que se levantan. Copiar pareciera ser un sinónimo de innovación, pero en realidad cuando una obra que se edifica no es afín al entorno, ésta tiende ser más un problema que la solución.

Destacaron que ciudades como Mérida han experimentado un cambio radical en su arquitectura, la casa maya tradicional es un ejemplo de los materiales, formas y técnicas constructivas que probaron ser eficientes y funcionales por cientos de años, pero hoy día pareciera que quiere generarse una idea de pobreza, ineficiencia y desfase funcional y estético, que hace que muchos la rechacen como opción.

La construcción vertical, visto como sinónimo de desarrollo, bonanza y bienestar económico, retoma modelos arquitectónicos de otras latitudes buscando adaptarse a las condiciones geográficas del lugar. El resultado muchas veces es una mayor generación de calor que conlleva un mayor uso de equipos de aire acondicionado.

A decir de los expertos, mucho vidrio, acero, concreto y una mala orientación geográfica dan como resultado construcciones impresionantes, pero poco funcionales o adecuadas para ser utilizados.

“La demografía y el flujo de personas demanda soluciones arquitectónicas y se ha apostado a edificios altos que no cuentan con una adecuada planeación sustentable”, comentó Guerrero Baca.

Para ambos expertos el que la Universidad Modelo sea una institución educativa de nivel superior que esté ofreciendo la licenciatura de Bioconstrucción y diseño sustentable habla del compromiso de la misma por ofrecer a la comunidad profesionales especializados en la materia capaces de realizar importantes aportaciones hacia una nueva cultura de la construcción en la entidad.

A decir de los propios estudiantes que participaron en el taller de esta semana, experimentar con materiales terrosos y estructuras de origen natural les permitió reconocer las amplias posibilidades que estos ofrecen y que pueden arrojar resultados positivos en cuanto a costos, duración, eficiencia en la regulación de la temperatura y otras ventajas.— EMANUEL RINCÓN

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