La educación inclusiva obliga a los estados a la adopción de diversas medidas para garantizar el ejercicio del derecho a la educación de personas con discapacidad, entre ellas la capacitación a personal docente, adecuación de programas académicos, remozamiento de espacios físicos y la sensibilización de comunidades escolares para prevenir violaciones a los derechos humanos, señaló Esteban Abraham Macari, diputado del PAN.
El legislador presentó recientemente una iniciativa de reformas de ley que aborda la atención del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
El 50% de las consultas infantiles a psiquiatras es por TDAH, una condición que requiere tratamientos caros para mucha gente, empezando por su diagnóstico, afectando sus derechos a la educación y la salud, por eso ahora se proponen reformas a las leyes para que se atiendan estos casos desde las escuelas, apuntó.
Cambios a la ley educativa
El 50% de las consultas infantiles a psiquiatras es por el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que requiere tratamientos caros para mucha gente, empezando por su diagnóstico, lo cual afecta sus derechos a la educación y la salud.
Por ello, ahora se proponen reformas a las leyes para se atiendan estos casos desde las escuelas, como se hace a estudiantes con otros padecimientos.
“La educación inclusiva obliga a los estados a la adopción de diversas medidas para garantizar el ejercicio del derecho a la educación de personas con discapacidad, entre ellas la capacitación a personal docente, adecuación de programas académicos, remodelación de espacios físicos y la sensibilización de comunidades escolares para prevenir violaciones a derechos humanos”, afirmó Esteban Abraham Macari, diputado local del PAN.
Al presentar esta iniciativa en la sesión plenaria del Congreso el pasado miércoles, el legislador expuso que está familiarizado con este trastorno y le consta sobre todo lo caro que es su tratamiento de uno de sus hijos, de quien se dijo orgulloso y presumió sus buenas calificaciones escolares con promedio de 98, que tiene este problema y afortunadamente ya va saliendo bien.
“Pero no todos tienen los recursos suficientes para costear los estudios, el tratamiento, las medicinas, y lamentablemente son muchos los que lo padecen (el trastorno), por eso es necesario hacer algo al respecto. La misma ley fomenta la participación de las personas con discapacidad en diversos espacios sociales, potencia sus oportunidades laborales, pero no considera estos casos de TDAH”, expresó.
El también líder ganadero dijo que tienen la obligación de velar por la protección del derecho humano a todas las personas, eliminando barreras sociales y culturales que imposibiliten la igualdad sustantiva, como lo han hecho otras entidades.
Por ejemplo, el Estado de México tiene en su ley relativa a educación la adopción de un sistema educativo con las acciones adecuadas para cubrir las necesidades de personas con discapacidad, dificultades de aprendizaje, entre ellas el TDAH.
Al ahondar sobre el TDAH explicó que es una alteración del neurodesarrollo, cuyos síntomas principales son inatención, hiperactividad e impulsividad asociado a un modelo de heterogeneidad fisiopatológica, que afectan las funciones ejecutivas.
Es decir, tienen dificultad para atender a determinados estímulos, planificar y organizar una acción, reflexionar sobre posibles consecuencias de cada acción e inhibir la primera respuesta automática para cambiarla por otra más apropiada.
También, dijo, están alterados los procesos relacionados con la motivación, recompensa y una disfunción en las redes neuronales sobre la capacidad de introspección y conciencia de sí mismo, implicando significativas dificultades para responder a determinados estímulos, planificar y organizar acciones, reflexionar sobre posibles consecuencias e inhibir una respuesta automática inicial a fin de sustituirla por una más apropiada.
“El TDAH tiene un origen biológico y varios factores etiológicos, genéticos y ambientales que contribuyen a su desarrollo, este trastorno abarca hasta un 50% de las consultas en psiquiatría infantil y su prevalencia se ha estimado entre 2% y 12% de la población pediátrica; es de origen multifactorial y en el 70% de casos puede coexistir con otros trastornos psiquiátricos y neurológicos”, explicó.
Identificación
El diputado señaló que el diagnóstico es clínico y requiere, idealmente, de un examen cuidadoso y entrevistas exhaustivas a los padres o cuidadores y profesores, además de la entrevista al niño (a) o adolescente en la medida de lo posible.
Según precisó, todo menor con TDAH debe tener un plan integral de tratamiento individualizado, que considere la potencial cronicidad y el impacto del cuadro, involucrando manejo psicofarmacológico y/o enfoques terapéuticos conductuales para mejorar las manifestaciones centrales de esta condición y posible deterioro funcional asociado.
En general los síntomas se presentan en edades tempranas, expertos en la materia mencionan que aparecerán antes de los siete años.
“Si no se diagnostica a tiempo, el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad puede llevar a abandono escolar, cuadros depresivos y hasta abuso de sustancias, por eso es necesario que se atienda”, indicó.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA
Abraham Macari citó que propone cambiar el Artículo 34 de la Ley de Educación, que se refiere a “Atribuciones de las autoridades educativas estatales corresponden a la autoridad educativa estatal, dentro del ámbito de su competencia”.
—Agregar el “Impartir la educación especial en todos los niveles de educación básica, para que las personas con discapacidades transitorias o definitivas, o capacidades y aptitudes sobresalientes logren el desarrollo de su personalidad y se favorezca su integración social, debiendo prever lo necesario para ofrecer una adecuada preparación y capacitación a sus docentes, en términos de las disposiciones jurídicas aplicables”.
También: “Atribuciones para enfrentar las barreras para el aprendizaje. La educación especial tiene como propósito identificar, prevenir y eliminar las barreras que limitan el aprendizaje y la participación plena y efectiva en la sociedad de las personas con discapacidad, con necesidades educativas especiales, dificultades severas de aprendizaje, TDAH, de conducta o de comunicación, así como aquellas con aptitudes sobresalientes”.
“Se atenderá a los educandos de manera adecuada a sus propias condiciones, estilos y ritmos de aprendizaje, en un contexto educativo incluyente, que se debe basar en los principios de respeto, equidad, no discriminación, igualdad sustantiva y perspectiva de género”, entre otros cambios.
