“Estamos muy dolidos, muy consternados por el asesinato de dos personas buenas”, expresó el sacerdote José Eugenio Gómez Díaz Barriga, superior de los jesuitas en Yucatán, sobre el asesinato de los sacerdotes misioneros Jesús Javier Campos y Joaquín Mora en la Sierra Tarahumara, en Chihuahua.
“Yo personalmente conocí a ambos y cargo innumerables anécdotas de su bondad, de su espíritu de servicio y es muy doloroso que se haya segado la vida de dos personas de esa manera, de dos personas que su vida la entregaron a servir a la gente más pobre”, añadió el sacerdote sobre este caso en el que dos integrante de la Compañía de Jesús fueron asesinados el lunes en la iglesia de Cerocahui.
“De ambos soy testigo de su vida totalmente austera, unas personas que dieron un testimonio de trabajar y estar y conformar su vida de acuerdo con la gente a la que sirvieron”, expresó.
El sacerdote añadió que ambos jesuitas “eran pobres y vivían con espíritu evangélico muy bello”.
“Eso lo recuerdo con mucho cariño, con mucha admiración también, sintiéndome edificado. El ejemplo de ellos nos ayuda a intentar conformar nuestra vida conforme a lo que ellos vivieron”, manifestó. “Ellos nos mostraron cómo vivir como persona congruentes”.
“Toda su vida en la Sierra Tarahumara y contentos de estar allá, de estar con quien estaban. Vivieron muchos momentos en donde el movimiento era imposible porque las distancias eran y siguen siendo grandes. Y ahí ellos siempre contentos. Eso a mí me deja como una admiración grande a estos dos jesuitas”, expuso el sacerdote quien también es rector de la iglesia El Jesús (Tercera Orden).
Indignación
“Por otro lado, sí siento una gran indignación por el hecho también de la impunidad. Parece que las autoridades se están moviendo. La atención ha sido relativamente acelerada, sin embargo la respuesta ha sido también justamente porque eran persona públicas, personas conocidas que pertenecen a una orden religiosa y pues el costo político para mucha gente es alto, es muy elevado entonces por eso se están moviendo, pero hay innumerables personas desaparecidas, gente que igual han segado su vida y no hay una atención”.
“En este caso ya se encontraron los cuerpos a una velocidad inusitada, sin embargo hay gente cuyos cuerpos han pasado años y no los han encontrado, entonces, nosotros nos sumamos a las exigencias de todas estas personas que no han tenido esta mismo suerte”.
“Por eso es también nuestra posición de defender, de seguir defendiendo los derechos de los familiares de los desaparecidos, de familiares de personas asesinadas que no han encontrado justicia. Eso para nosotros es importante a pesar de que por lo menos en estos primeros días ha habido una cierta celeridad en la atención de nuestros hermanos, pero no es así con toda la gente.
Martirio
“Es una gran tristeza, una gran indignación; una gran admiración por la vida de estos compañeros. Para mí personalmente y yo creo que para muchos ciertamente su muerte es un testimonio de martirio, un testimonio de alguien que entrega su vida por cumplir amorosamente la tarea la cual se comprometió toda la vida.
“Querían defender a una persona que estaba siendo perseguida y por defenderlo los mataron dentro de un templo”, comentó.
“Esto yo lo vivo, lo interpreto, lo siento como un testimonio de martirio y eso pues me llena de admiración por mis hermanos aunque también tristeza por lo irracional de su muerte”.
El sacerdote pidió justicia para todos los desaparecidos a pesar de que los cuerpos de los sacerdotes jesuitas hayan sido encontrados.
También comentó que se sabía que estando en esa zona su vida corría peligro y que tarde o temprano podrían sufrir algún ataque o amenaza. “Eso se sabe porque estaban en una zona muy difícil, con el crimen organizado, la gente que trafica droga, la que tala los montes. Por todo esto no les gusta que haya gente que defienda los derechos de los indígenas y de los empobrecidos”.
El trabajo misionero, expuso, lo han hecho durante mucho tiempo sus hermanos jesuitas en la Sierra Tarahumara en la que han tenido presencia centenaria. Tengo entendido que incluso esa comunidad fue evangelizada por la Compañía de Jesús.
Finalmente señaló que hay otras zonas de misión del país en donde han recibido amenazas e incluso intento de asesinato por defender los derechos de los pueblos indígenas y originarios, lo cual es fuente de conflicto para mucha gente.
“No les gusta y no les cae bien y persiguen a los misioneros jesuitas”, comentó el padre José Eugenio.
“Hay que pedir por ellos, por todos los misioneros cuyas vidas se han visto o se ven amenazadas”, añadió el superior de la comunidad jesuita en Yucatán.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
