MÉRIDA.- En la pequeña comunidad de Kaua, 10 restaurantes tradicionales cocinan el poc chuc, un guiso a base de carne de puerco, que identifica al lugar al que los guías y visitantes han llamado “La ruta de las tías”, parte del camino gastronómico a la zona de Chichén Itzá.
Ante esa oferta, miles de turistas que se trasladan desde Cancún, la Riviera Maya o Tulum a Chichén Itzá pasan por la carretera que conecta Valladolid con Kaua, una población dividida por la vía federal Cancún-Mérida.
De lunes a viernes es muy tranquila, pero los fines de semana, en temporada vacacional, todo se transforma.
En menos de seis kilómetros de longitud, que es lo que tiene el pueblo de Kaua de extremo a extremo, hay 10 restaurantes tradicionales donde el poc chuc es prácticamente el único platillo que se vende.
Largas filas donde la gente espera más de una hora para que se desocupe una mesa pueden verse afuera de los restaurantes que en su mayoría fueron habilitados en palapas familiares, con el fogón tradicional en el que se preparan las tortillas hechas a mano y se ponen a tatemar tomates, cebolla y chile habanero para la salsa.
Durante muchos años, la rivalidad entre las cocineras tradicionales las llevó a poner en sus restaurantes nombres como “La tía de Kaua”, “La verdadera tía de Kaua” y “La auténtica tía de Kaua”, pero es tanto el éxito que han tenido que los visitantes empezaron a llamar el lugar como “La ruta de las tías”.
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Esa rivalidad es ahora una gran oportunidad no solo para la gente de Kaua, sino para muchas comunidades que vivían del autoconsumo y ahora son pequeños productores agropecuarios.
“Ellos (los turistas) no quieren otras comidas, mayormente el poc chuc es lo que piden”, dijo Leovigilda Canul Poot, una de las famosas tías de Kaua, quien explica el motivo por el que solo venden un platillo.
A sus casi 80 años, de complexión menudita y con 1.5 metros de estatura, la mujer sigue al frente de su cocina tradicional, ayuda a preparar más de 20 kilos de frijol, supervisa que el maíz con el que hacen las tortillas esté en su punto antes de pasar por el molino y da sus vueltas por la cocina donde se prepara el poc chuc, todo con fogón de leña.
En 2021, y a pesar de la pandemia, la zona arqueológica de Chichén Itzá fue la más visitada de todo el país con más de 1.6 millones de turistas nacionales y extranjeros.
El tráfico constante de turistas que buscan conocer una de las siete maravillas del mundo moderno provoca que ciudades coloniales como Valladolid se transformen para convertirse en un nuevo centro turístico.
¿A donde se puede ir desde Valladolid?
En menos de una hora pueden desplazarse a zonas arqueológicas, las aguas rosadas de la costa, las zonas de flamencos o los cientos de cenotes que caracterizan la península de Yucatán.
La oferta hotelera de Valladolid se mantiene en constante crecimiento, ya que casonas coloniales son ahora hoteles boutique y restaurantes que se suman a la oferta gastronómica tradicional, uno de los principales atractivos del oriente del estado.
Pero aunque la cocina tradicional cobra importancia, el poblado de Tikuch también levanta la mano en cuanto a oferta gastronómica.
En el lugar se ubica el restaurante “Achiote, cocina de humo”. Su especialidad son enormes tablas con platillos tradicionales como la carne de Temozón, la longaniza de Valladolid y el poc chuc, que se sirven sobre piedras calientes, acompañadas de salsas de chile xkatic y habanero, tortillas hechas a mano y frijol criollo.
Muchas de las reservaciones que recibe este restaurante de turistas extranjeros llegan mediante sus redes sociales y se hacen con varios meses de anticipación.
¿Qué es ”365 sabores de Yucatán”?
Actualmente, la gastronomía local, producto del sincretismo entre la cultura maya y la española, es protagonista de una intensa campaña de promoción turística llamada “365 sabores de Yucatán”, que busca despertar en los turistas el interés por conocer más a fondo una de las cocinas tradicionales más representativas de México.
