Existe un tipo de emprendimiento muy especial que, además de generar ganancias, representa un antes y un después en el mercado, cambia drásticamente la manera de hacer las cosas y rompe los moldes establecidos: se trata de los negocios disruptivos, afirmó el presidente del Consejo Internacional de Ciencia y Tecnología Disruptiva, Javier Ríos Gómez, en un boletín.

Como parte de la IV Jornada Jurídica para Emprendedores titulada “Negocios y nuevos paradigmas de emprendimientos”, se llevó al cabo la conferencia “El nuevo perfil del emprendedor en la era de la innovación disruptiva”.

En ella el especialista señaló que no todas las tendencias disruptivas garantizan el éxito y, al mismo tiempo, no todas las empresas exitosas han tenido una trayectoria disruptiva.

Según explicó, la Teoría Disruptiva dice muy poco sobre cómo mantener una posición estando ya dentro del mercado, más allá de aprovechar las posibles ventajas y evitar la competencia directa con empresas ya consolidadas que posean más recursos.

En cambio, dijo, la Teoría de la Innovación sostiene que cuando aparece un rival en el mercado con un nuevo producto, los competidores se ven obligados a desarrollar estrategias innovadoras para contrarrestar el efecto de la nueva empresa, ya sea mejorando sus productos o servicios, reduciendo los precios o comprando a la nueva empresa.

“Es por ello que la teoría distingue dos actores: la empresa que introduce el producto y servicio disruptivo y las empresas que se ven obligadas a reaccionar en forma innovadora”, apuntó.

Antes de culminar, puntualizó que es momento de ver las cosas desde la perspectiva del negociante: toda empresa que no integra la innovación disruptiva está destinada a desaparecer, porque para ser competitivos es necesario mejorar, reducir costos, beneficiar a los usuarios y garantizar una buena posición en el mercado.

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