La última jornada comercial del año registró una gran afluencia de personas que llenaron los comercios de la ciudad, mientras que en el centro el flujo de personas fue en su mayoría para comprar alimentos para preparar la cena de Año Nuevo, o artículos para la fiesta, tales como piñatas, dulces, cacahuates y pirotecnia.
Los puestos de venta de bombitas, voladores de luces, bengalas, abejitas, entre otros, fueron de los más solicitados.
La zona del mercado Lucas de Gálvez y de los piñateros fue donde se vio el mayor número de venteros de pirotecnia, que como cada año se instalaron en las aceras.

Numerosas personas, jóvenes y adultos dieron rienda suelta a la compra de los artefactos explosivos, algunos con luces, y otros que únicamente hacen ruido al estallar.
Alrededor de las 12 horas, un grupo de inspectores del Ayuntamiento y del grupo Goera de la Secretaría de Seguridad Pública hicieron un recorrido por la zona para vigilar el cumplimiento de las disposiciones en la venta de pirotecnia.
Decomiso de pirotecnia en el centro de Mérida
Como parte de las revisiones se confiscaron algunos artefactos prohibidos para la venta, que por su tamaño y la cantidad de pólvora que utilizan no está permitido vender.
Sin embargo, a quienes se les encontró ese tipo de productos simplemente se les confiscó la mercancía prohibida y se les dejó seguir vendiendo lo demás que está autorizado.
Algunos papás se acercaban a los puestos a comprar pirotecnia para sus hijos, para los más pequeños las llamadas abejitas que al encenderse vuelan, las tradicionales bengalas y otros que estallan al lanzarlas al piso, para los más grandes compraron bombitas, y unos pequeños cohetes que al estallar sacan luces, también los tarritos que emiten una ráfaga de luz.
La zona del mercado fue la que se vio más colmada de gente, con las aceras llenas en su totalidad y tramos en los que era difícil pasar por tantas personas caminando en ambos sentidos.
Se vio a numerosas personas comprando piñatas, desde las que representan al clásico viejo de Año Nuevo, con la leyenda 2022, hasta las de clásicas de estrella.
También se vendió un nuevo modelo de piñata del viejo, con traje de mestizo y un cigarro en la boca, y una adaptación de los minions vuelta piñata al que se le puso bigote y una cinta con la leyenda 2022.
Las piñatas de estas figuras se vendieron desde $150 hasta $220.
En la misma zona varias personas compraron los dulces para las piñatas, tanto en bolsa como por kilos.
La calle de acceso al mercado Lucas de Gálvez y la entrada del mismo estuvo también abarrotada de personas que apenas podían cruzar entre los puestos que se instalan en el sitio.
Venta de uvas y otras frutas para el ritual del Fin de Año
Mientras intentaban avanzar se escuchaba el pregón de los vendedores, “lleve sus uvas, a $90 el kilo, $50 la charola”, “Hay manzanas, verdes y rojas, de cuál va a querer”, “pera, pera lleve sus peras…también tenemos nueces”
Curiosamente unos pasos más adelante, al interior del mercado, la uva se estaba vendiendo en $70 pesos el kilo de la roja, y $80 la verde.
Las manzanas se vendieron en 7 por $25 o 5 por $15, la bolsa de cacahuates con cáscara a $50 el medio kilo.
Amplio movimiento registró la zona de las verduras, donde se vio a amas de casa comprar papas, tomate, cebolla, zanahoria, y algunas otras verduras para preparar la cena de año nuevo, al igual que betabel, lechuga y rábano que son un clásico para la ensalada de la temporada.
Los puestos de lechón y cochinita lucieron llenos, pues muchos compradores hicieron una pausa para degustar esos guisos en tortas o tacos, también se vio algunos turistas entrándole a los tradicionales platillos.
En los comercios de ropa se vio algunas personas haciendo compras, pero no abarrotaron las tiendas como antes de la Navidad.
Los que sí tuvieron buena afluencia fueron las zapaterías, en algunas de las cuales hasta fila había para poder ser atendidos.
Las plazas comerciales también registraron numerosos visitantes y compradores, pues muchos aprovecharon el último día del año para pasear, hacer algunas compras y comer juntos con la familia y amigos, en los restaurantes que hay en esos sitios, o en las zonas de food court.
Fue una buena jornada para el comercio yucateco con la que se cerró el año 2022.
