Mérida

Lanzan ''Redes de América'', un plan contra la basura en los océanos

martes, 24 de mayo de 2022 · 00:57

Preocupados por los efectos del cambio climático que modifica las condiciones de los océanos, la contaminación del mar con toneladas de basura plástica y por incorporar nuevas prácticas a la pesca, los representantes de los 12 países que conforman la Alianza Latinoamericana para la Pesca Sustentable y la Seguridad Alimentaria se reúnen en Mérida para acordar acciones que enfrenten los desafíos de estos nuevos tiempos.

Cámaras empresariales y asociaciones industriales de pesca y acuicultura de Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Panamá, Perú, Uruguay, España y México manifestaron su preocupación por el cambio climático, los excesos de extraer los productos del mar que impactan en la seguridad alimentaria y todas las amenazas que enfrenta la familia pesquera y acuícola del continente americano.

“Los desafíos son grandes, hoy tenemos marejadas de doble altura por el cambio climático, Europa nos pone trabas para la pesca de arrastre a pesar de que usamos nuevas tecnologías, no podemos bajar los brazos y vamos a entrar a la era de sustentabilidad que nos avale la ONU y la FAO”, señaló el chileno Ozziel Velázquez, presidente de Alpescas en su discurso inaugural de la Cuarta Reunión Extraordinaria de la agrupación, en el hotel Fiesta Americana.

En este evento, Ozziel Velázquez anunció el lanzamiento del programa “Redes de América” para la recuperación de redes de pesca, boyas, cabos y numerosos materiales de artes de pesca de plástico que antes se iban por toneladas al fondo de los océanos creando una “pesca fantasma” en el lecho marino y contaminando el mar porque esos objetos tardan más de 500 años en su degradación.

Recursos

El presidente de Alpescas dijo que es un primer paso para la protección de los océanos porque ahora esta organización se hará cargo de este pasivo ambiental y le dará una segunda vida a los materiales plásticos transformándolo en artículos comerciales como alfombras para automóviles de Audi y Mercedes Benz, camperas, artículos de oficina, lentes, juguetes, visera de gorras, y fundas para teléfono celular, entre otros usos.

Otra acción de Alpescas es que ya trabajan sobre la huella de carbono en la actividad, cambian las artes de pesca de nueva tecnología, los pescadores y empresarios del sector ya tienen mayor conciencia social de la importancia de la sustentabilidad y del cambio climático.

Desconoce cuántas toneladas de redes de pesca y otros artefactos van al fondo del océano, pero recuperarán 1,500 toneladas anuales del material de un proyecto de 4,500 toneladas en el ámbito global.

El material recuperado también incluye el que se usa en la industria acuífera que usa cantidades muy grandes y, además, algunos materiales tienen un componente de cobre bactericida que es altamente contaminante. Sin embargo, una empresa europea recupera el cobre y lo recicla.

Presente en la inauguración de esta cuarta reunión de Alpescas, el doctor Alejandro Flores Nava, quien fue rector de la Universidad Marista de Mérida y hoy es oficial principal de Pesca y Acuicultura de la FAO, declaró que es muy grato ver esta nueva responsabilidad y compromiso de la industria pesquera de la región latinoamericana que adopta mejores prácticas responsables y un programa de reciclaje que anunció don Ozziel y del cual la FAO ya conocía desde hace algunos años.

“Este plan de reciclaje de las redes y artes de pesca se basa en la economía circular. A escala global, uno de los grandes problemas que se denomina en el argot pesquero la pesca fantasma la causa la brutal cantidad de redes, trampas y otros artículos de pesca que se pierden, son abandonadas, o descartadas y esa basura sigue pescando en el mar sin que nadie aproveche las especies que mueren”, recalcó.

Arrastre

“Las redes de pesca sueltas en el mar puede arrasar lo que está a su paso, por ello es importante su recuperación y convertirlas en productos aprovechables”.

En el mundo, dijo, la producción acuícola históricamente va en ascenso. Ya alcanzó casi 180 millones de toneladas de especies comestibles, cantidad que supera por mucho la producción de carne bovina, porcina y de aves.— Joaquín Chan

“Hoy, la acuicultura tiene una contribución importante en la seguridad alimentaria nutricional porque produce muchos alimentos que por la cultura alimentaria no se ve tan reflejada en nuestra región mesoamericana, pues predomina la cultura alimentaria con base en el maíz.

“Ya hay conciencia ciudadana en la mejora de la salud por el consumo del pescado y ésta tiene un incremento sustantivo”, afirmó en entrevista. “Sigue creciendo la producción de pescados y mariscos a escala global y quizá eso ha estabilizado la captura de la pesca”.

“Hoy se captura alrededor de 90 millones de toneladas y algunas pesquerías muestran agotamiento, lo que es preocupante. Con este ritmo de crecimiento de la acuicultura está cerrando la brecha entre la oferta y la demanda alimentaria. De hecho, la acuicultura es la única vía para cerrar esta brecha de incremento en la demanda de proteína de pescado en los próximos 10 o 15 años”.

Para fortuna de las pesquerías, la tendencia va hacia la sostenibilidad, el orden y regulación con un enfoque multisectorial, diálogo para evitar conflictos y una mayor conciencia social y gubernamental.

Sin embargo, la pandemia del Covid-19 incrementó la subalimentación y el hambre en microregiones de Latinoamérica y propició que los primeros meses de la pandemia cayera más de un 80% la demanda de las pesquerías y se dejara de exportar por problemas de transportación.

Hoy la reactivación es rápida, pero no suficiente, por lo que hay productores de pequeña escala que requieren de apoyo gubernamental para continuar con la actividad pesquera de sobrevivencia.

La pandemia logró que especies de ciclo muy corto se reprodujeran como el camarón, la sardina y la anchoveta, que hoy tienen gran stock en el mar. Sobre las demás especies, habría que esperar para ver si esa pausa en la captura les benefició.