La resolución de rescición de contrato a un empleado de la Facultad de Antropología de la Uady acusado de hostigamiento y acoso sexual sienta un buen precedente en la Universidad, pero aún falta mucho por hacer para mejorar el Protocolo para la Prevención, Atención y Sanción a la Violencia de Género, opinaron activistas de la institución.

A su juicio, el protocolo que se siguió en este caso no fue el adecuado porque hubo revictimización, no se hizo la reparación integral a favor de las víctimas y en varios momentos las dejó en una situación de vulnerabilidad.

Como se dio a conocer, dos trabajadoras administrativas de la citada Facultad denunciaron a un empleado por hostigamiento y acoso.

Protocolo de Violencia de Género en la Uady

La Universidad lo cesó después de un proceso interno para evaluar el caso, mediante el Protocolo de Violencia de Género que puso en marcha hace algunos meses.

Ayer Rosa Cruz Pech, de la agrupación Uady sin Acoso; Silvia Esquivel Erosa, asistente legal de la asociación Ceejudi, y Guadalupe Vázquez Erosa, de Servicios Escolares de la Facultad de Ciencias Antropológicas, plantearon sus puntos de vista respecto a la resolución.

Ellas urgieron a realizar cambios al Protocolo existente para evitar situaciones como la ocurrida en este caso, pues aseguraron que las víctimas fueron revictimizadas una y otra vez durante el proceso.

Además, expusieron, se les citaba a reuniones sin decirles para qué eran y si tenían que llevar pruebas o testigos, mientas que el agresor sí estaba enterado y en una de esas ocasiones, por ejemplo, llegó acompañado de dos abogados y testigos.

Ven irregularidades en protocolo contra el acoso en la Uady

Debido al acompañamiento que dieron a las dos víctimas que denunciaron de manera individual al agresor, y a que prácticamente estuvieron en la Facultad durante todo el día en la semana que duró el proceso, consiguieron en el momento reunir a los testigos del caso.

Rosa Cruz Pech, de la agrupación Uady sin Acoso
Rosa Cruz Pech, de la agrupación Uady sin Acoso

Otra irregularidad que percibieron fue que las autoridades encargadas de llevar el proceso parecían favorecer al agresor, pues se efectuaron encuentros en el que se citó a ambas partes, y él de manera directa llamó mentirosas a las víctimas y se dirigió a ellas con palabras denigrantes, sin que se le marcara un alto.

Asimismo, señalaron que se violentaron los derechos humanos de las víctimas, desde el momento en el que se trataron los casos como conflictos individuales de trabajo y no como casos de hostigamiento y acoso sexual, como fue el hecho.

Violaron el derecho de la confidencialidad de las víctimas

Igual porque se enfrentó a las víctimas con el agresor, violando el derecho a la confidencialidad que tienen las víctimas, y poniéndolas en un estado de vulnerabilidad.

Por ello, las activistas instaron a realizar modificaciones al Protocolo de Género de la Universidad para mejorarlo.

Desde hace algunas semanas enviaron una propuesta, como oportunamente se dio a conocer, pero hasta a la fecha el Consejo Universitario no ha hecho ningún pronunciamiento ni las ha citado para comenzar un análisis del documento.

Denuncias colectivas en caso de acoso o abuso en la Uady 

Uno de los cambios que piden es que se puedan realizar denuncias colectivas, que el actual protocolo no considera.

En este caso, por ejemplo, se llevó el proceso por dos denuncias individuales, pero hay una denuncia colectiva de unas 20 trabajadoras e incluidos algunos hombres, que se presentó ante el sindicato de la Autamuady contra el mismo agresor.

Que los delitos sexuales no prescriban es otra de las peticiones, pues se tienen casos en contra del mismo individuo que datan de cinco años atrás y que al plantearlos en este momento les dijeron que no podían hacer nada porque ya había pasado mucho tiempo.

En la Uady los delitos sexuales prescriben al año

El protocolo actual abarca que los delitos prescriban al término de un año.

En la reunión en la que se plantearon estos puntos de vista estuvieron presentes varias trabajadoras administrativas y manuales, quienes manifestaron sentirse más tranquilas ahora que el agresor ya no está cerca de ellas.