Con datos a la vista, la representación en Yucatán de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) recalca que la política asistencialista del gobierno de la 4T para el campo no es solo errónea sino que está causando que haya menos campesinos y, por consiguiente, más pobreza.
La agrupación enumera los factores que, según dice, están generando condiciones de desplome del sector:
- 1) La estrategia del gobierno federal se sustenta en dádivas. Esto genera conformismo y muchos productores solo esperan las transferencias directas, abandonando antiguas tareas en el campo.
- 2) Sembrando Vida, uno de los programas emblemáticos del gobierno federal, no genera desarrollo ni progreso y mucho menos garantiza la autosuficiencia alimentaria en las comunidades.
(De acuerdo con datos oficiales que publicamos el 5 de enero pasado, a lo largo de 2022 el gobierno federal entregó 609 millones 300 mil pesos del programa Sembrando Vida en Yucatán. Esa cantidad benefició a 10,155 yucatecos, con 5,000 pesos al mes en forma individual).
- 3) Al ser el asistencialismo la base de esa estructura, el problema de la pobreza continúa. Ese fenómeno crece en México a un ritmo mayor que el de otros países, aunque se diga otra cosa.
Quieren apoyos reales, no becas
- 4) Si muchos adultos no se interesan en el campo, en los jóvenes es peor la situación. Hay que atraer a los jóvenes, enseñarlos y acompañarlos. No basta con darles una beca. Ellos también necesitan mejores oportunidades de superación y de bienestar.
Para todo eso necesitan apoyo que no sea en forma de dádivas. Ya basta de mirar el pasado y no dar un giro para impulsar a estos jóvenes hacia adelante. ¿Por qué en vez de regalos no se promueven programas de emprendimiento, de incubadoras de negocios que realmente ayuden a rescatar al campo del abandono en que está?

- 5) Al margen de los programas de asistencia, no hay verdaderos apoyos. Es necesario inyectar recursos a la producción de alimentos para generar empleos e ingresos en la zona rural.
También se necesitan apoyos en forma de créditos, pero créditos que de verdad respalden no solo a los hombres sino a las madres jefas de familia.
Emigrar, una opción
“No queremos ni necesitamos dádivas”, subraya Guillermo Cauich Durán, dirigente de UNTA en Yucatán. “Necesitamos fortalecer nuestras capacidades de producción y comercialización. La Sader (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural) debe poner en marcha programas para mujeres productoras y campesinos que, ante la falta de apoyos oficiales y de créditos, prefieren emigrar a las ciudades, en el mejor de los casos”.
“Muchos se deciden a emigrar a Estados Unidos para emplearse como cocineros, albañiles, jardineros o jornaleros agrícolas para ganar el sustento. Otros venden sus tierras, quedándose sin patrimonio”.
El efecto de toda esa mezcla, afirma Cauich Durán, es el abandono del campo y la creciente falta de campesinos.
Cambio urgente
“Es urgente la transformación de las políticas públicas, pues cada día se empobrece más el sector rural”, insiste. “Hay que reorientar los recursos destinados al agro, específicamente al yucateco. Se necesita inversión en tecnificación de riego, en capacitación y comercialización para hacer del campo un polo de desarrollo que genere empleos, ingresos y prosperidad. Nuestra gente es trabajadora y productiva, pero requiere tecnología y más apoyos de verdad, no regalos que nada resuelven”.
En opinión del representante de la UNTA, los proyectos de cultivo de traspatio son una alternativa que el gobierno debe retomar, porque han demostrado que son una base para la seguridad alimentaria en zonas rurales y periurbanas.
“Se deben fomentar esos proyectos para impulsar la producción de alimentos y activar la maltrecha economía rural”, reitera. “Los productores, especialmente las mujeres, necesitan programas que les permitan el acceso a la inovación tecnológica, la capacitación y el crédito”.
Para combatir los rezagos, puntualiza, es indispensable que el gobierno de la 4T “se deje de discursos de odios, de rencores y de revanchas”.
“Ahora urge que de verdad apoye las actividades agropecuarias”, enfatiza.- Por Ángel Noh Estrada
