MÉRIDA.- Una colonia de iguanas, de las conocidas como tolok, de inusual tamaño se ha convertido en un nuevo atractivo del parque y zoológico El Centenario por la docilidad y sociabilidad de los saurios.
Su imponente tamaño no causa miedo ni asusta a pequeños y grandes que los ven reptar con lentitud, hay un respeto mutuo entre los “descendientes de dinosaurios” y las personas, que hoy en día son más educadas, más conscientes de la importancia de la vida silvestre y el cuidado del medio ambiente.
Igual como reaccionan las palomas de la Plaza Grande cuando reciben alimento de las personas o los lagartos del propio zoológico cuando salen del estanque por su dotación de carne, los toloks del Centenario se arremolinan cuando los visitantes les convidan con trocitos de comida chatarra, como papas fritas, fritangas, pan, salchicha o lo que coman en el momento en que llegan las iguanas de más de un metro de largo de pies a cola y peso de aproximadamente 5 kilogramos.
Las iguanas o tolok “piden” alimento a visitantes del Centenario
De hecho, los toloks van en busca de esos alimentos diferentes para ellos y su área preferida es la zona de convivencia dotada de bancas y mesas destinada al descanso o pic nic de los visitantes, por su cercanía con el lago artificial o la zona de juegos infantiles donde cae comida.
Sin embargo, también se les ve en las jaulas de los monos porque “roban” fruta, con los hipopótamos porque comen pasto y zanahorias, con los borregos de Berbería porque comen salvado y tienen su refugio predilecto, que son las piedras de la montaña artificial.
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También se les ve con los venados cola blanca; en fin, por todo el parque se pueden ver a las iguanas de gran tamaño que pasean entre los cientos de visitantes que acuden al zoológico y parque El Centenario.
Lo curioso y alentador para la fauna y el medio ambiente es que las familias y los niños no les tienen miedo ni por su tamaño, aspecto espinoso, sus largas garras, sus dientes, su larga cola que le sirve como chicote de defensa contra sus depredadores y su forma de reptar lenta y con ínfula de gran reptil.

Respeto de los visitantes del Centenario a los toloks
Y el respeto es recíproco porque la gente no agrede, persigue o trata de capturar a este tipo de saurios, que los hay de color gris con rayas negras, blancos con rayas negras, verdes con rayas negras y pintos por la combinación de su piel que cambia, es decir, se pueden ver iguanos verdes con manchas grises y blancos, siempre con rayas negras en el cuerpo.
Contrario a lo que ocurre en otros sitios donde viven y no tienen contacto con seres humanos, los iguanos del Centenario no huyen despavoridos, no se esconden en agujeros, no suben a los árboles para guardarse entre las ramas o edificios.
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Al contrario, andan con lentitud, permiten que se acerquen niños y adultos hasta casi tocarlo, permiten que los graben en video y que tomen fotografías muy de cerca, pero apenas presienten que los van a tocar caminan lento hacia otro sitio, pero no “corren”.
Reptan lentamente debajo o cerca de las mesas, casi pasan debajo de los pies de las personas y cuando observan a la gente que come se detienen de frente, miran con la cabeza hacia arriba como súplica de que los inviten, muy similar a la actitud de los perros que se sientan en espera de un bocado de comida.
Cuando cae un trozo de fritanga, de palomita o cualquier migaja, enseguida van por el delicioso bocado en grupos de cinco o seis y el más ágil lo atrapa. Los otros realizan su romería para atraer la curiosidad de la persona e insinúan que les compartan ese manjar que es muy diferente a las hierbas e insectos que acostumbran en su dieta silvestre.
Los tolok que deambulan en el Centenario son grandes
No se sabe si la variedad de alimentos que ingieren cada día, la cantidad mayor que le permite su organismo o si por la falta de correr como realizan los del campo llanero o parques hundidos ha ocasionado que crezcan más de lo normal en forma acelerada o tengan el peso inusitado porque.
La verdad, estos pequeños saurios, pero grandes de tamaño a la vez, son “gigantes” ante la vista de los visitantes. Incluso, personal del zoológico comentó que diario muere uno o dos ejemplares por causas naturales porque estos animalitos también saben andar sin correr riesgos.

No van a las jaulas de los felinos, las serpientes, cocodrilos y con los hipopótamos se cuidan de que aquellos estén sumergidos en sus aguas especiales para comer la comida de estos pesados animales.
Los toloks del zoológico del Centenario poco a poco empiezan a tener fama como las iguanas de la isla Bahamas, en el mar Caribe, donde son un atractivo turístico en las playas porque salen de sus escondites y se acercan a los bañistas que también las crían y se toman fotografías con los animales.
Lo mismo está ocurriendo con algunos visitantes, principalmente familias jóvenes y adolescentes que van al parque, porque los videograban, fotografían y suben en sus redes a estos “saurios grandotes” del Centenario.
¿Tolok es lo mismo que iguana?
De acuerdo con sitios especializados, en Yucatán se conoce como Tolok a la iguana, especialmente a las especies Iguana negra (Ctenosaura pectinata), iguana rayada (Ctenosaura similis) y la iguana de cola espinosa (Ctenosaura defensor).
Asimismo, este reptil era consumido por cierto grupo de habitantes de la península de Yucatán, pero con el paso del tiempo esta costumbre se fue desvaneciendo.
