Cantor, rezador de novenas y presidente de un gremio es Juan José Caballero Cruz desde hace 21 años.
Contador de profesión, tiene 30 años de edad y desde los nueve es rezador.
En esas dos décadas de labor en diferentes devociones populares ha visitado diversas comunidades de la Península de Yucatán para rezar y cantar los temas religiosos. El tono de su voz es de tenor.
El dinero que recibe de ese servicio es para el transporte, sea que solicite un vehículo de plataformas o el uso de la gasolina.
Caballero Cruz comentó que la actividad religiosa en la que lleva más tiempo es la de los gremios, ahora es presidente del grupo de “Señoras y Señoritas Corporación de Señores” en la parroquia de Santiago Apóstol, para la fiesta de la Transfiguración.
El gremio ya tiene más de 70 años en la familia y él se hizo cargo al fallecer su abuela Elsa Pérez Durán, hace tres años.
Hace unos ocho años le había dejado el cargo de presidente y siempre iba del lado de doña Elsa, quien era conocida y apreciada en esta fiesta.
El entrevistado reza novenas para muchos santos y la Virgen en diversas advocaciones.
Además, confecciona diseños para imágenes religiosas como el caso de Nuestra Señora de los Dolores, del Sagrario Metropolitano.
Según refirió, el oficio de cantor es una de las actividades por las que la gente lo reconoce porque con su voz realza las fiestas. Es cantante, pero para la Iglesia este oficio se denomina de cantor.
Por ejemplo, en la Catedral en Viernes Santo él canta en la procesión del Santo Entierro, no porque le paguen ni porque le contraten, sino por devoción. Entona “Perdón, oh Dios mío”, el cual es un canto muy antiguo que ha caído en desuso y lo ha tratado de retomar de unos años a la fecha.
También canta “Cristo Rey, Cristo Reinará” y otros cantos como el famoso “Oh María” y otros más de 80 cantos. Los entona dentro del templo afuera, acompañando procesiones.
También recordó que la iglesia de San Felipe de Jesús era atendida por la congregación del Verbo Encarnado y ahí era catequista en un centro pastoral. Los sacerdotes lo escucharon cuando cantaba y le invitaron para que cante la misa en la parroquia y así comenzó.
Le dicen que es raro ver a un rezador y que esta actividad la hace muy bonita. Los cantos y las novenas se los enseñaron a “coscorrones” para que los memorice.
Además de las novenas para santos, canta para los ochovarios (rito para honrar los ocho días de un difunto).— CLAUDIA SIERRA MEDINA
Esto lo hará todo el tiempo que él pueda porque le gusta mucho y es un heredero de tradiciones religiosas populares.
