La participación ciudadana no se agota en lo electoral. Creemos fervientemente en la democracia, no solo representativa sino participativa, y en 2024 habrá una escala muy importante, afirmó Guillermo Velasco Barrera, coautor del libro “La rebelión de la clase media”.
La elección del próximo año, subrayó, será muy definitoria para el curso del país y la clase media participativa va a marcar la diferencia… Es la que puede derrotar al populismo autoritario.
Como ya informamos, el académico y consultor estuvo hace unos días en Mérida para presentar el libro, del que es también coautor Rodrigo Solá.
El texto, dividido en 13 capítulos, constituye un manual para la acción social frente a las circunstancias que vive México en todos los ámbitos, de acuerdo con sus autores.
El doctor Velasco visitó el Diario y concedió amplia entrevista, de la cual ya publicamos dos partes. Lo acompañaron Leonardo García Camarena y Reyes Augusto Escalante Escalante, coordinadores nacional y local de la organización Misión Rescate México.
Como anillo al dedo
“Para nosotros, ‘La rebelión de la clase media’ resultó la herramienta que a lo mejor no estábamos buscando pero nos vino, como dice esta frase ya hecha famosa a nivel nacional por el presidente, como anillo al dedo para el trabajo en tierra”, indicó García Camarena.
“Es cierto que el libro no dicta cómo estructurar los movimientos o las organizaciones. No es su objetivo. El objetivo del libro es que nadie se quede de brazos cruzados: tú, yo, mi hijo, el compadre… Les decimos: ‘Muévete, despierta’. Entramos a capitalizar ese despertar”.
Causas comunes
A una pregunta, Guillermo Velasco indicó que es una realidad que hoy día se pueden ver organizaciones sociales con distintos matices e, incluso, diferencias, pero con causas en común que hay que identificar para sumar.
“Me parece que la deriva autoritaria, el riesgo de desmantelamiento del país y —hay que decirlo con todas sus letras— la cancelación de las libertades, comenzando con el árbitro electoral, nos ha hecho unirnos, pero debemos unirnos más y trabajar más coordinadamente en todo el país”, apuntó.
En cuanto al papel que puede desempeñar la sociedad para evitar que los programas sociales del gobierno se utilicen como instrumento de manipulación de los sectores de más bajos recursos económicos, el doctor en Comunicación Política manifestó:
—En primer lugar, hay que hacerle ver al ciudadano de la clase media que tiene que asumir que es el gran motor de los cambios.
—Hay indicadores económicos para definir a las clases medias en México, de acuerdo con el Inegi, como pueden ser el nivel de renta, el nivel de ingresos y el nivel de escolaridad. Nosotros pensamos, y ese es el tenor de hablar de clases medias en el libro, que están definidas principalmente por un tema de actitud.
—Es decir, lo define el ciudadano que se emancipa y dice: yo no quiero depender del clientelismo, de los programas sociales.
Manipulación
—Sabemos que hay muchas necesidades en el país, pero se está haciendo manipulación con la pobreza.
—El tema del prólogo del libro, que nos prodiga don Antonio Sánchez Díaz de Rivera, refiere que si en algo puede estar de acuerdo con el presidente de la república es que primero los pobres. ¡El problema es que no se hizo nada por los pobres! Es una realidad.
—Y la clase media, denostada por el presidente, ha sido el gran amortiguador entre los que más tienen y los que menos tienen. Ha sido el gran amortiguador frente a la polarización social. Estamos convencidos de ello.
—Cuando el presidente fustiga y dice: es (la clase media) aspiracionista, mediocre y demás, yo he pensado que habla más por miedo que por desprecio, porque sabe que si esa clase media, por años muy adormecida, se levanta, va a marcar la diferencia.
El gran motor
—No solamente el candidato a la presidencia. Cualquiera que aspire a los diferentes cargos de elección popular no puede desestimar a las clases medias mexicanas, por lo que significa en votos, en influencia, en generación de empleos, en pago de impuestos. ¡Somos el gran motor de la sociedad!
—Esa clase media cuestionada por el presidente fue la que más sufrió durante la pandemia. Había sectores dependiendo de las ayudas sociales, había quienes no tenían necesidad alguna, pero allí estaban los microempresarios, allí estaba la clase media mexicana que tiene que abrir cortinas todos los días, que no despidió gente y luchó a brazo partido.
—Es la clase media que el presidente llama aspiracionista. Y sí lo somos, porque aspiramos a un mejor futuro, no tenemos la vida resuelta y hacemos lo que sea para que nuestros hijos se eduquen mejor. Esa clase media, políticamente, va a marcar la diferencia.
El doctor Velasco añadió que sí es posible un México distinto al que hoy se ve polarizado por intereses políticos.— ÁNGEL NOH ESTRADA
