En un pintoresco bazar se convirtió la Plaza Grande con la presencia de decenas de oferentes que expusieron y pusieron a la venta una amplia gama de productos, tanto de decoración como utilitarios y del área de alimentos.
La lluvia que cayó al comenzar la tarde no mermó el entusiasmo de los emprendedores, quienes respondieron a la cita que les hizo el Ayuntamiento para ser parte del Bazar de Verano.
Alrededor de 100 expositores se instalaron en los pasillos de la Plaza Grande, en lo que pareció un adelanto de Mérida Domingo, ya que se pudo encontrar de todo un poco.
Ropa típica, bisutería, miel y sus derivados, salsas de distintos tipos, artesanías y plantas fueron parte de lo que se pudo ver y adquirir.
Para los paseantes que visitan Mérida, tanto nacionales como extranjeros, los puestos resultaron llamativos, sobre todo aquellos que ofrecían artesanías con detalles yucatecos, como servilleteros de madera pintados con las figuras de mestizos, calesas o sillas “tu y yo”, separadores, plumas, aretes, collares, y un sinfín de artículos con alguna de las figuras que caracterizan las tradiciones de la ciudad.
Una visitante de Ciudad de México se interesó por los bordados hechos a mano, de toallas para manos, servilletas de cocina, y otros singulares aditamentos, como tortilleras de tela. Se vio a un extranjero comprar las clásicas palanquetas de cacahuate y otros productos similares.
Otros miraban atentos la diferente oferta comercial y ocasionalmente se decidían por comprar alguna prenda, un collar, anillos, aretes, una cartera o billetera pintada a mano, entre muchos otros.
Usuarios
En los puestos se pudo ver a los alumnos de los Centros de Desarrollo Integral, de los Consejos de Participación Ciudadana y de los diferentes programas del DIF Mérida, así como a los beneficiarios de los créditos de Proyectos Productivos y emprendedores de #SoyParteDeLos100.
La gama de productos a la venta fue extensa, variada y original. Por ejemplo, Jesica Molinero exhibió una serie de artículos de bisutería, en los que señaló que la tecnología ya está presente, pues se trata de productos que se hacen con distintos polímeros, como el pvc o cobre con recubrimientos y, por supuesto, acero inoxidable.
“Teníamos la idea que los polímeros sólo sirven para hacer tubos, quién iba a pensar que ahora hacemos aretes, collares, anillos y otras cosas con estos materiales”, expresó. Ella pertenece al Consejo de Participación Ciudadana de Dzityá.
Patricia Castro, de San José Tzal, contó que en el centro de capacitación al que acude les enseñan a hacer muchas cosas, distintas técnicas y cada uno puede aprender lo que quiera.
Pasta
El trabajo en pasta para hacer diferentes figuras es parte de las opciones, pero también la pintura, la bisutería y la elaboración de piñatas, por ejemplo. Varios puestos fueron de miel y sus derivados, algunos de éstos con novedosos productos, como Luúmik Kaab, que con miel que extraen de un aviario en Xcunyá preparan diferentes salsas o aderezos, como una de miel con habanero, otra de miel con tamarindo, miel con café y miel con cacao, que lo mismo se pueden poner a alimentos que a bebidas.— Iris Ceballos Alvarado
Paola Eb, quien es parte de la sexta generación de #soypartedelos100, es una de las que estuvo presente vendiendo sus tostadas de sabores, The Grace, de queso cheddar, ajonjolí, picante y naturales. Considera que el programa en el que participa está ayudando a impulsar su negocio y a darse a conocer.
También las manos creativas de Crisely se hicieron presentes en el evento, una boutique de manualidades, en la que se pudo ver y adquirir trabajos hechos en madera con pinturas decorativas y detalles elaborados a mano.
Salsas pesto de berenjena, chimichurri, mermelada de ciruela, miel melipona, helados artesanales, condimentos, frutos secos, dulces, artículos para el cuidado personal como jabones con distintos ingredientes, blusas bordadas o pintadas a mano, maceteros de macramé y plantas ornamentales fueron parte de los muchos productos que se pusieron a la venta.
La actividad dio comienzo a las cuatro de la tarde y se prolongó hasta las nueve de la noche.
