México tiene que pensar en diversificar sus relaciones exteriores. No le conviene centrar una relación económica sólo con Estados Unidos, advirtió la maestra Olga Pellicer Silva, consejera del Departamento de Estudios Internacionales del ITAM.
Durante su conferencia en el 36º congreso anual de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI) con el tema “Un mundo de transición: desafíos para México”, en el Centro de Convenciones Siglo XXI, la ponente dijo que no se trata nada más que la relación entre México con Estados Unidos sea la más importante, de eso no tiene duda, pero México ya debe pensar en diversificar las relaciones exteriores.
De hecho, expuso, es urgente una diversificación económica mexicana en esta nueva reinstitucionalización en la política exterior.
Con miras en el mercado asiático
Por ello, sugirió que México debe darle mayor importancia a Asia y a China y fortalecer la relación con países de Europa. Esto es porque desde que hubo la gran crisis en Estados Unidos apareció China como una gran potencia, como un país que tiene una influencia económica en el mundo que tiene un desarrollo muy grande.
China es el principal socio comercial de numerosos países latinoamericanos como Chile, Brasil, Perú y de gran número de países africanos.
“La presencia económica de China ya se siente, está muy presente en el mundo”, señaló. “China tiene la mayor industria manufacturera del mundo; de hecho, ahora nos damos cuenta que gran parte de lo que vestimos y de los teléfonos celulares son hechos en ese país”.
“China es la gran región manufacturera del mundo, es un país que ha logrado un gran adelanto en el dominio de la ciencia y la tecnología y ha modernizado su sector militar. De tal suerte que ya puede legítimamente competir con Estados Unidos por la hegemonía mundial”.
Se preguntó dónde se coloca México en el continente americano. La respuesta no es fácil y depende de cómo lo quieran ver, agregó.
México pertenece al sur global si se piensa cómo están integradas las Naciones Unidas. Se integran tomando en cuenta la pertenencia regional de los países y México está dentro de la ONU porque pertenece al grupo de América Latina y el Caribe; es decir, claramente pertenecemos al sur global.
“De hecho, desde esa posición en la región, México fue un gran líder latinoamericano en el siglo XX dentro de los organismos internacionales. Encabezó a los países latinoamericanos para que la Carta de la ONU fuera tomada en cuenta en la famosa Carta de Chapultepec en 1944”.
Mayor influencia
Olga Pellicer afirmó que México fue el país que dentro de Naciones Unidas y los estados americanos tuvo mayor influencia de que se incorporaran ciertos principios que eran muy valiosos, como el principio de no intervención. La carta está redactada no como quería México, pero este documento fue incorporado a la ONU.
“México le dio su carácter importante a la OEA y la defendió constantemente. En los años 80 desempeñó un gran papel. Fue uno de los países que tenía un punto de vista sobre las guerras en Centroamérica y tenía una visión distinta y llevó propuestas de paz independientemente lo que dialogaran los integrantes del Consejo de Seguridad, y entre ellos estaba Estados Unidos.
“México representó un liderazgo en la búsqueda de la paz en Centroamérica y surgió el primer gran coordinador de la región, que es el Grupo de Río, que fue creado de una derivación del Grupo Contadora y aglutinó el punto de vista latinoamericano. México propuso y logró que se aprobara los principios y deberes de los estados en el famoso diálogo Norte-Sur”.
Liderazgo
Ahora, agregó, ese liderazgo en la región lo perdió México en el siglo XXI y ni siquiera hizo grandes propuestas en la política hemisférica.
“México ha dejado de ser un vocero de los países del sur del continente, ahora los voceros de esta región son Brasil, India, Sudáfrica, no México”, lamentó la maestra Pellicer. “En el último decenio del siglo XX firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, abandonó el grupo de los G7 que agrupa a los países más desarrollados, y a partir de ello, México, junto con China y Canadá son los socios comerciales más importantes de Estados Unidos. México es un país donde la cantidad de cruces en la frontera es más intenso en el mundo, principalmente en Tijuana y San Diego”.
“En ninguna parte del mundo se da esta intensidad, tenemos una estrecha relación con Estados Unidos y eso nos va a convertir como integrante del Norte, como quiere Brasil”.
Luego explicó que sólo pertenecemos al Norte desde el punto de vista económico, no desde el punto de vista político ni somos aliados militares del vecino país ni aliados de la OTAN como lo es Estados Unidos. De hecho, México no es parte de la OTAN y ha cuidado que no haya instalaciones militares extranjeras en el territorio nacional.
Oportunidades de inversión en México
“Tenemos relaciones muy robustas que nos hacen pertenecer al Norte, pero no militarmente”, precisó. “En el siglo XXI hay diversas circunstancias que ocurren para ver esta dualidad entre lo económico y político que se da entre México y Estados Unidos. Por la disputa entre China y EE.UU hay un gran número de empresas que estaban en China y quieren relocalizarse más cerca de Estados Unidos y México es el país que mejor responde, hay un enorme entusiasmo por la posibilidad de que el ‘nearshoring’ genere muchísima inversión”, dijo.
“No quiero entrar a discutir hasta dónde se va a convertir el ‘nearshoring’. Es una promesa que entusiasma, representa un punto de transición, pero no ocurre en forma importante hasta ahora. Esa relocalización permitió que Tesla llegue a México, pero ahora sé que tiene ciertos problemas”.
“Se necesitan ciertas condiciones, no solo es tener una producción compartida con Estados Unidos, sino que México tiene ciertos problemas de infraestructura carretera, de infraestructura de agua, de energías limpias, entre otras, que tendrán que cumplirse y no estamos seguros de que se vayan a cumplir”.
Igual habló de la tensión que ocasiona el proceso electoral de Estados Unidos porque el Partido Republicano considera a México un peligro para ese país por la migración fronteriza, el tráfico de drogas.
Si Donald Trump ganara, indicó, México tendría muchos problemas políticos y económicos. “Son momentos difíciles en la relación entre México y Estados Unidos y en la medida que se aproximen las elecciones se politizará más a México”.
Además, pronosticó, la elección concurrente de México aumentará la tensión bilateral porque se exaltará el nacionalismo mexicano para enfrentar los ataques que vendrán de EE.UU.
Auguran dificultades en el 2024
La maestra Olga Pellicer auguró que en 2024 vendrán enormes dificultades.
La ponente dijo que será un año que hará historia por los conflictos que surgirán a raíz de las elecciones en Estados Unidos y México. Consideró que las relaciones bilaterales no se romperán porque ambos países se irían al abismo juntos.
“Podría cambiar de última hora la narrativa de enfrentamiento precisamente por esta interdependencia de ambos. Para que cambie esta narrativa de conflictos, sería necesario modificar el andamiaje de las relaciones internacionales de México y Estados Unidos”, dijo. Olga Pellicer reconoció que en la actualidad la diplomacia mexicana es un desastre. Sin idea clara
“En el lado mexicano no hay una idea clara de cuáles son las responsabilidades de quienes participan en las relaciones con Estados Unidos”, dijo. Y puso un ejemplo claro: No se sabe quién es el responsable que debe atender el fenómeno de la migración. Recientemente se desligó la Segob y dejó el asunto a la SRE, no se sabía quién es el interlocutor en México ante este problema. En Estados Unidos sí lo saben, pero no saben quién es su contraparte en México.
“Lo que está mal es la manera de concebir la migración como una amenaza, Estados Unidos necesita de los migrantes porque gran parte de los programas de acción necesitan mucha mano de obra y Estados Unidos carece de ella” subrayó.
“Solamente vean la película ‘Un día sin mexicanos’. La presencia de migrantes no es una amenaza para Estados Unidos, al contrario, ese país los necesita. La manera de cambiar la narrativa es ver la oferta laboral en ese país para tener un programa de envío de trabajadores mexicanos que requiere Estados Unidos”, concluyó Olga Pellicer.
