Una de las familias que ayer fue al Cementerio General a limpiar las tumbas de sus seres querido. Hoy la afluencia de gente aumentará
Una de las familias que ayer fue al Cementerio General a limpiar las tumbas de sus seres querido. Hoy la afluencia de gente aumentará

El flujo de personas en el Cementerio General fue menor el día de ayer, pocos visitantes llegaron por la mañana para limpiar las tumbas y osarios de sus difuntos, y colocar flores y veladoras.

Un ambiente tranquilo, de cierta paz, y al mismo tiempo melancolía se respiró en el sitio.

El día nublado, la fresca mañana, el murmullo del viento que agitaba las ramas de los árboles y la tenue llovizna le dio al cementerio un aire de nostalgia.

“Ahora sí parece Día de Muertos”, se escuchó decir a un visitante, que llevaba entre las manos flores y una veladora. Caminó entre las tumbas acompañado de sus hijos, hacia el final del lado poniente, y mientras limpiaba el sepulcro comentaba que no se debe olvidar a los familiares que han fallecido, que siempre hay que tenerlos presentes.

Lo mismo opina María Eugenia Enríquez, quien como cada año y festividad importante, como la Navidad, acude al Cementerio General para visitar y recordar a sus difuntos, un par de gemelos que fallecieron con apenas 40 días de nacidos.

Son más los años que los ha llorado y pensado, pues fue hace 42 años cuando murieron.

Resalta que para ella es importante visitar a sus familiares que se han adelantado al más allá, pues además de sus hijos visita a su papá y su hermanita que están enterrados muy cerca de ahí, en el Panteón Florido. También visita a sus abuelos y tíos.

Asegura que hacer esto es un ejemplo para las generaciones futuras, para que no sean olvidados, sino que asuman la costumbre de recordar a los difuntos y el cariño que les tenían.

María Eugenia señala que hace algunos años le tocó ver el enorme dolor de una amiga suya a la que se le murió su madre y la sepultaron en el cementerio. Tiempo después fue al sepelio de la mamá de otra amiga a la que incineraron, que fue mucho menos triste.

Sabe que hay quienes prefieren incinerar a sus familiares, les parece más práctico, y también dicen que no hay espacio en los cementerios, pero considera que esta práctica está haciendo perder el significado de la muerte.

Por ejemplo, manifiesta que cuando se incinera a un familiar, hay personas, sobre todo de las nuevas generaciones que con las cenizas mandan a hacer un diamante, un anillo o una perla, según ellos como muestra de amor para temer a sus familiares cerca, pero considera que es una manera de convertir a la muerte en algo superfluo y en una falta de respeto al difunto.

Es por eso que para ella acudir al cementerio a honrar a sus difuntos es tan importante, para que no se pierda la costumbre de hacerlo y no se tome con ligereza la muerte.

La familia Camargo Chan fue otra de las que ayer visitó el camposanto. Se dieron a la tarea de limpiar la tumba de su familiar, de barrer y recoger las ramas y hojas que estaban cerca de la tumba, y de poner flores y una veladora.

Contaron que cada año acuden en familia a hacer esto, sólo que esta vez por el mal tiempo no llevaron a los niños.

Las dos hijas de la familia contaron que desde chamacas van al camposanto a arreglar la tumba de su hermanita, que murió siendo una niña. Es una costumbre que les inculcó su abuela, y luego su mamá, y ahora ellas la pasan a las nuevas generaciones.

En el cementerio después de dejar todo limpio y listo rezan a su familiar, para luego retirarse.

Compartieron que en su casa también ponen su mesa de ofrendas con el tradicional pib, dulces y bebidas.

Marcelino Euán Quintal acudió también ayer al cementerio acompañado de su nieto, para arreglar la tumba de sus difuntos. En el sitio reposan sus padres y su esposa con la que compartió más de 40 años de vida.

-Es una costumbre venir a verlos, para que sepan que no nos olvidamos de ellos, dice.

Señala que el resto de la familia se encuentra preparando los tradicionales pibes, pero que en algún momento del día también acudirán a rezarle a sus familiares fallecidos o lo harán desde casa.

Ayer la afluencia al Cementerio General fue baja durante toda la mañana, aunque constante.

Los vendedores de flores se prepararon desde ayer para las ventas, que esperan que hoy cuando se celebrarán misas en los cementerios, sean mejores.

Los ramitos de flores sueltas se venden en $35, y hay ramos de diversos tamaños que se ofrecen en $50, $60, $80 y hasta $150.

También hay en venta refrescos, agua, papás, galletas y pan de muerto.

Una funeraria instaló en el sitio una mesa en la que ofrecen información sobre sus servicios.

En cuanto a la vialidad no hubo cambios, ni tampoco los habrá mañana. Aunque hay vigilancia policial dentro y fuera del recinto no se realizaron cambios viales en la zona.

Panteón Vialidad

En la zona del Cementerio General no se realizaron cambios en la vialidad.

Arreglos

Marcelino Euán Quintal acudió también ayer a ese panteón, acompañado de su nieto, para arreglar la tumba de sus difuntos. En el sitio reposan sus padres y su esposa con la que compartió más de 40 años de vida.

Costumbre

“Es una costumbre venir a verlos, para que sepan que no nos olvidamos de ellos, dice.

Pibes

El resto de la familia se encuentra preparando los tradicionales pibes, pero que en algún momento del día también acudirán a rezarle a sus familiares fallecidos o lo harán desde casa, señala.

Gente

Ayer la afluencia fue baja durante toda la mañana, aunque constante.

Los vendedores de flores se prepararon desde ayer para las ventas, que esperan que hoy cuando se celebrarán misas en los cementerios, sean mejores.

Los ramitos de flores sueltas se venden en $35, y hay ramos de diversos tamaños que se ofrecen en $50, $60, $80 y hasta $150.

También hay en venta refrescos, agua, papás, galletas y pan de muerto.

Una funeraria instaló en el sitio una mesa en la que ofrecen información sobre sus servicios.

En cuanto a la vialidad no hubo cambios, ni tampoco los habrá mañana. Aunque hay vigilancia policial dentro y fuera del recinto no se realizaron cambios viales en la zona.