La empresa yucateca ofreció una rueda de prensa para dar a conocer los resultados de sus acciones en beneficio del medio ambiente

En el marco de la conmemoración este lunes 27 de noviembre, Día Nacional de la Conservación en México, la empresa Kekén presentó los resultados de un trabajo de registro y muestreo de especies llevado al cabo desde la temporada de lluvias de 2022 hasta la de secas de 2023 para conocer la diversidad de especies de fauna ubicadas al interior de las 3 mil hectáreas que conforman el Complejo de Granjas Kinchil, en el municipio de Maxcanú.

Las granjas porcícolas Kekén han sido objeto de diversos señalamientos negativos en torno a su operación, pues se dice que contaminan el aire, agua y suelo de los lugares donde se encuentran asentadas.

Sin embargo, a decir de los especialistas en la materia, que tienen a su cargo la vigilancia ambiental de esta empresa, esos comentarios carecen de todo sustento y rigor científico, toda vez que operan bajo la premisa de una porcicultura sustentable en equilibrio con la naturaleza.

Por ello, el pasado viernes la empresa ofreció una rueda de prensa en el sitio denominado zona de amortiguamiento de dicho complejo de granjas, a fin de dar a conocer los resultados tanto de las acciones ambientales que lleva al cabo Kekén en sus granjas como los resultados obtenidos de este estudio realizado en el último año.

Monitoreo de fauna

La primera parte de la ponencia corrió a cargo de Alicia Nuñez Turriza, gerente de Responsabilidad Ambiental, Difusión y Transparencia de Kekén, la cual entre otras cosas explicó que este ejercicio de un año de duración permite contar con el primer estudio científico de monitoreo de fauna de Kekén utilizando como piloto el complejo de granjas Kinchil, en Maxcanú.

El estudio busca determinar la riqueza y abundancia de las especies en dos temporadas (lluvias 2022 y secas 2023). Se realizó el monitoreo mediante diversas técnicas para cada grupo faunístico a fin de determinar la presencia de especies bioindicadoras del estado de conservación del hábitat.

La empresa basa su operación en una porcicultura sustentable en equilibrio con la naturaleza en la que Kekén destina 15 mil hectáreas como áreas de conservación para flora y fauna.

Especies como tigrillo, jaguarundi, pavo ocelado, oso hormiguero, venado cola blanca, anfibios, reptiles y aves encuentran refugio en éstas zonas.

Area de conservación en Maxcanú

En el complejo de granjas Kinchil, el área de conservación está conformada por 831 hectáreas de selva y se impulsa el estudio e investigación de flora y fauna, y se fomenta el respeto a través de la concienciación sobre la no caza.

Son 200 especies de vertebrados, 25 catalogadas de importancia para la conservación, 500 especies de flora, que representan el 35% de la flora en Yucatán, las que tienen presencia en estas reservas de selva dentro de los terrenos de las granjas, lo que convierte a Kekén en la empresa privada con más áreas de selva en conservación en el Sureste.

El biólogo Rafael Domínguez, de Fauna Peninsular, grupo especialista que llevó al cabo el monitoreo, habló respecto al mismo.

Las granjas de Kinchil tienen 11 años operando como centro de reproducción, destinando más allá de sus operaciones unas dos mil hectáreas para conservar 93% de la vegetación. Sólo el 9% del terreno es infraestructura de granjas

Las líneas base del ejercicio fueron: monitoreo de flora y fauna, rescate arqueológico y protección de recursos naturales de la zona potencialmente en riesgo.

El biólogo Rafael Domínguez explicó que es necesario generar conocimiento para la toma de decisiones con bases científicas, asesoría académica y coordinada con academias, universidades, agrupaciones científicas, CICY y ONG. Para revisar recursos naturales y establecer su valor cultural y biológico.

Recientemente una estudio de flora a cargo de 15 investigadores del CICY, los expertos llegaron con una expectativa de 100 especies de flores y plantas, tras 25 visitas se identificaron 500 especies en el complejo, un tercio de la flora estatal.

Estudios como estos permiten formalización de áreas de conservación, se crean normas y se genera regulación.

El complejo de granjas Kinchil destina más de 800 hectáreas a conservación, conformadas por una zona núcleo y una zona de amortiguamiento.

Aspectos de algunas de las 235 especies de aves, reptiles y mamíferos que hallan refugio en el Complejo de Granjas de Kekén. En el citado conjunto de granjas se detectaron 21 especies que requieren protección especial, ocho amenazadas y cuatro en vías de extinción

Las 3 mil hectáreas del Complejo Kinchil están divididas en 9 cuadrantes, 5 son áreas no intervenidas, tres son de granjas y una es para riego de aguas tratadas, en total 828 hectáreas de conservación, 117 de riego en suelos de Selva baja inundable (hay una laguna), vegetación secundaria en recuperación (Alguna vez fueron terrenos agrícolas) y selva baja caducifolea (No se inunda).

Unos 1,000 visitantes en el último año, procedentes de las comunidades cercanas, accedieron al lugar en visitas guiadas para aprender de los recursos ambientales.

Los últimos estudios de monitoreo de fauna y flora, revelaron la presencia en algunos casos de especies que no se sabía de su presencia en Yucatán.

Se tomó conocimiento de 235 especies de fauna: 10 anfibios, 28 reptiles, 166 aves y 31 mamíferos. Se informa de presencia de murciélagos Bigotudos y ranas arborícolas; 71% de la fauna son aves.

Aspectos de algunas de las 235 especies de aves, reptiles y mamíferos que hallan refugio en el Complejo de Granjas de Kekén. En el citado conjunto de granjas se detectaron 21 especies que requieren protección especial, ocho amenazadas y cuatro en vías de extinción

En 2017 se hizo un estudio de fauna en los terrenos del complejo Kinchil pero con recursos limitados y en muy corto tiempo. Así, mientras que en 2017 se contabilizaron 6 especies de anfibios ahora se sabe que son 10 y que de las 16 especies de reptiles, en el nuevo estudio casi se duplicaron al llegar a 28.

Al hablar de aves y mamíferos, a las estadísticas se suman los datos que se tiene en la zona costera de Celestún, de manera que ahora hay un tercer elemento comparativo: en 2017 en el complejo Kinchil se contabilizaron 73 especies de aves, en Celestún se contabilizaron 75 y ahora el más reciente estudio arrojó presencia de 166 especies. Por lo que toca a mamíferos, hace seis años se detectaron 14 especies, Celestún contabilizó 17, pero ahora en el complejo de granjas se sabe de por lo menos 31.

La Norma Oficial Mexicana 059 Semarnat 2010 es aquella que categoriza las especies de fauna según el grado de protección que requieren debido a la disminución de ejemplares en las zonas. Así, en este complejo de Kinchil se detectaron 21 especies que requieren protección especial como el geco manchado (Una especie de lagartija pequeña) y tortuga de caja; ocho amenazadas como Boa constrictora y Pavo Ocelado; y cuatro en vías de extinción como Oso Hormiguero y Viejo de Monte, Tigrillo y Ocelote.

Hay además 13 especies endémicas destacándose chel azul pico amarillo, lagartija espinosa, ratón y musaraña yucateca, pero además hay abundancia en garzas, cormoranes, ardillas, culebra corredora de petatillos, conejos, ranita arborícola, ranita leopardo, ranita arborica amarilla, lagartija merech, cocodrilo de pantano, culebra ojo de gato, loro yucateco (hasta 50 individuos), perico pecho sucio e, inclusive, chipe de Virginia (primer avistamiento en la región)

Se han observado mamíferos tales como musaraña, ratón, pecari de collar, tepezcuintle, temazate pardo, tigrillo (peligro de extinción), ocelote (peligro de extinción) y Jaguarundi (amenazado).

Ahora se trabaja en 700 hectáreas del Complejo de granjas de Sotuta. Desde septiembre se ha observado la presencia inédita de un ejemplar de puma juvenil.— Emanuel Rincón Becerra

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