Edgardo Martínez Duarte, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Maderera (Canainma) en el Sureste, en visita al edificio del Diario
Edgardo Martínez Duarte, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Maderera (Canainma) en el Sureste, en visita al edificio del Diario

El sector maderero representa en la economía nacional poco más de 358,000 empleos directos, de los cuales, según las estimaciones, alrededor de diez mil corresponden a Yucatán, afirma Edgardo Martínez Duarte, presidente de la delegación Sureste de la Cámara Nacional de la Industria Maderera (Canainma).

El dirigente subraya que el crecimiento de esta industria ha sido exponencial no solo en las ventas en el mercado nacional, sino también en la exportación de productos madereros a Cuba, República Dominicana, Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Estados Unidos, España, Kuwait y Arabia Saudita, entre otros países.

En este contexto hace notar grandes avances del sector de muebles, que ha desarrollado capacidades importantes tanto en los diseños como en la calidad de los productos elaborados en las fábricas yucatecas, con gran aceptación en todo el mundo.

Se recupera y crece

En una entrevista, el presidente de Canainma en el Sureste hace un balance del sector maderero y también de la industria yucateca en general durante 2023, en ambos casos con buena recuperación después de los estragos de la pandemia de Covid.

Sobre el sector de la madera explica que a nivel peninsular se experimenta un crecimiento de 10 por ciento y se recuperaron las cadenas de suministro, que se habían roto durante la pandemia.

“El sector maderero en México representa 22 billones de pesos, aproximadamente, y parte de su importancia radica en la integración completa de la cadena de valor, desde el silvicultor hasta el comercializador de productos terminados”, abunda. “Esto impacta en más de 34 mil unidades económicas”.

“A nivel mundial no debemos olvidar que México es el quinto productor de madera en rollo con un potencial de crecimiento muy importante. Sin embargo, en Yucatán no representamos un porcentaje relevante de la producción y la gran mayoría de los productos que se usan vienen de otros estados, como Campeche, Quintana Roo y Chiapas, o de otros países, como Canadá y Chile entre otros, llegando a México por las fronteras del norte y vía marítima por el puerto de Manzanillo”.

Según explica, el volumen de importaciones es de alrededor de 1.9 millones de metros cúbicos de madera, equivalentes a 330 millones de dólares anualmente.

El directivo subraya que para obtener un mejor aprovechamiento en Yucatán es necesaria una mayor profesionalización.

Puntos cruciales

Edgardo Martínez también formula los siguientes conceptos:

Los desafíos en 2024.— La industria maderera en su conjunto está conformada por un gremio unido, institucionalizado y en crecimiento, cuyo principal reto ha sido la profesionalización de empresas y empresarios del sector.

Sin duda, la adopción de la industria 4.0 (tecnificación) en la fabricación de muebles se vuelve primordial para elevar el nivel de competencia dentro y fuera de nuestras fronteras.

Otro punto de crucial importancia para que la manufactura nacional de muebles sea cada vez más competitiva es cumplir con los requerimientos del mercado internacional ligados a la sustentabilidad, así como garantizar, mediante certificaciones, que la madera utilizada en la fabricación de muebles es compatible con el medio ambiente y no proviene de la tala indiscriminada de árboles, la cual es ilegal y se encuentra en un rango del 70 al 75 por ciento en nuestro país.

La gran oportunidad es voltear a ver al campo y generar una economía circular mediante la inversión, la educación y el apoyo para el desarrollo de una mayor cantidad de Plantaciones Forestales Comerciales (PFC), ya que debemos y podemos desarrollar las capacidades técnicas y de industrialización suficientes para fortalecer una cadena de valor con costos eficientes y sustentables.

En México, la superficie forestal ha resentido una reducción en las últimas décadas, ya que la pérdida neta de bosques se estimó en 4.9 millones de hectáreas en su última medición. Sin embargo, hay que hacer notar que la tasa de deforestación neta ha disminuido anualmente y el ritmo de pérdida se redujo en forma significativa.

En México, como en el resto del mundo, la tendencia es positiva, pero aún no es suficiente para contrarrestar la magnitud de la deforestación y es por ello que el reto que debemos afrontar juntos como sociedad, gobierno y empresas dedicadas a la madera es el de enfocar nuestros esfuerzos en un aprovechamiento sustentable de la madera, la cual es un recurso renovable y está comprobado que bajo un buen manejo y restauración de las áreas forestales se puede aprovechar de manera responsable este recurso a la par de la protección de la biodiversidad y los servicios ambientales que éstas proporcionan.

Estos retos deben venir acompañados de los compromisos internacionales sobre energías renovables que México ha suscrito.

En Yucatán, a principios del sexenio había 24 permisos de generación otorgados por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), que en su conjunto sumaban 1,560 megawatts de capacidad de generación por instalarse.

Cinco de esos proyectos entraron en operación. Representan 300 megawatts en su totalidad y proporcionan el 25 por ciento de la energía que consume el Estado anualmente.

Hasta ahora, la política federal en cuanto a las energías renovables no es favorable. Esto, aunado a la pandemia, es la causa de que no se haya podido concretar el resto de los proyectos.

Se están construyendo dos plantas de ciclo combinado de la CFE, que comenzarán pruebas y operación a finales de 2024 y principios de 2025. Al funcionar con gas natural nos darán acceso a energía limpia y económica (el gas natural es un energético considerado limpio, mas no renovable), pero la realidad es que las nuevas inversiones en el Estado, sobre todo aquellas internacionales, requieren que su matriz energética contenga energía renovable. Si no somos capaces de ofrecérsela como país, llegará el momento en el que viren a ver a otros países donde sí existan energías renovables disponibles para cumplir con sus obligaciones y las de sus clientes.

El crecimiento del sector maderero.— El crecimiento de esta industria ha sido exponencial no solo en la venta nacional, sino también en la exportación con empresas que desde Yucatán envían sus productos a Cuba, República Dominicana, Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Estados Unidos, España, Kuwait y Arabia Saudita, entre otros.

En este punto hay que señalar el crecimiento del sector mueblero, el cual ha desarrollado capacidades importantes tanto en los diseños como en la calidad de los productos elaborados en las fábricas yucatecas, que son apreciados en todo el mundo. Ejemplo de estas inversiones es la empresa Woodgenix, la cual cuenta con cuatro plantas de manufactura de gabinetes y tiene una proyección de crecimiento constante.

Otro ejemplo es Marbol, con una fábrica de muebles de diseño que abastece el sector hotelero y de hospitalidad y que abarca gran parte de México, Centroamérica, el Caribe y Europa, solo por mencionar algunas industrias que están poniendo muy en alto la marca de Hecho en Yucatán.

A nivel nacional este sector tiene un valor de 2,470 millones de dólares, siendo México el segundo en importancia en toda América Latina, con un crecimiento sostenido del 3% anual.

Las condiciones favorables en el Estado de mano de obra especializada, seguridad y cercanía con Estados Unidos ha impulsado el crecimiento de la exportación en Yucatán. En los últimos dos años se han exportado 3,023 contenedores de muebles fabricados en la entidad, los cuales representan 775 millones de dólares en este período.

El impacto de la delincuencia.— En Yucatán se ha hecho un gran esfuerzo por fortalecer de manera constante la seguridad, con acciones perfectamente articuladas como son la inversión en el programa Yucatán Seguro y la dotación a las corporaciones policíacas de equipamiento, capacitación y prestaciones por encima de la media nacional, así como un mando civil altamente calificado, entre muchos esfuerzos más que reflejan el compromiso del jefe del Ejecutivo y de la sociedad civil en general para que Yucatán mantenga su activo más valioso, que es la seguridad.

Sin embargo, esos esfuerzos no hacen a las empresas yucatecas ajenas a los estragos de la inseguridad que se vive en el resto del país. Para quienes vendemos nuestros productos fuera del Estado, la inseguridad después de la frontera de Yucatán afecta de manera considerable nuestras operaciones.

Con datos del Inegi en 2021, el costo total de la inseguridad y el delito en las unidades económicas en el país fue de 120.2 mil millones de pesos, lo que equivale a .67% del PIB, una cifra preocupante, de la cual los yucatecos que “exportamos” nuestros productos al resto del país también formamos parte.

Panorama de la industria yucateca en general.— Yucatán se encuentra en un buen momento, con favorables condiciones de desarrollo. Esto envía las señales correctas para que siga llegando inversión extranjera directa y para que los industriales yucatecos continúen apostando a Yucatán.

No obstante, debemos tener una agenda clara en la que la representatividad estratégica y la automatización de los procesos sean una prioridad en el desarrollo de nuestras competencias en busca de construir un Yucatán más industrializado, lo cual traerá mejores condiciones de vida para todos.

El arribo de nuevas industrias que demandan una gran cantidad de bienes y servicios es una oportunidad para los empresarios yucatecos de formar parte de su cadena de valor. Considero importante prepararnos para lograr encadenamientos productivos de tal forma que el mismo crecimiento de las nuevas industrias eleven a las locales en el siguiente nivel de industrialización.

La llegada de inversiones y el arribo de más empresas y empresarios nos demandan actuar con claridad y en función de objetivos constantes y de forma de mayor colaboración, con una clara agenda industrial.

Recuperación industrial.— En materia de empleos, en marzo de 2020, antes de la pandemia, el sector industrial yucateco aportaba 112,009 empleos formales en el Estado, que representaban el 29% de los empleos formales totales en Yucatán.

Al cierre de octubre de 2023, el sector industrial aporta 149,477 empleos formales, el 34.29% de los 435,910 empleos formales en el Estado. Esto nos habla de cómo el sector secundario se ha ido consolidando como un sector clave en la dinámica económica de Yucatán y, además, con mucho potencial para continuar en este camino hacia la industrialización del Estado.

En materia de exportaciones, los últimos indicadores publicados a la fecha, que son los del primer semestre de 2023, son de 679.6 millones de dólares y muestran una tendencia a superar los 1,339.9 millones de dólares del año pasado, lo cual habla de que la tendencia ascendente de los envíos de productos con el sello Hecho en Yucatán a todo el mundo continúa.

La realidad es que el sector industrial en nuestro estado, en la suma de todas sus vertientes y demuestra un crecimiento sólido y sostenido, que lo ha vuelto parte importante del motor económico en el Estado.

Dos años en el cargo

El licenciado Martínez, de cuyas declaraciones ofrecemos una versión más amplia en yucatan.com.mx, es presidente de la delegación Sureste de la Canainma desde julio de 2021 y finalizará su período —segundo consecutivo— en marzo de 2024.

Cuando asumió el cargo la delegación solo tenía 7 agremiados. Ahora son 77.— ÁNGEL NOH ESTRADA

Madera en Yucatán

Algunos datos sobre la industria maderera en Yucatán, con más presencia en los dos últimos años.

10,000

empleos directos, en números redondos, genera este sector en la entidad.

3,023

contenedores de muebles hechos en Yucatán se han exportado en dos años.

775

millones de dólares es el valor que aportaron esos envíos de muebles al extranjero.

77

agremiados tiene la Canainma Sureste. Hace dos años eran apenas siete socios.

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