Las tradicionales doce uvas de los buenos deseos de Año Nuevo. A la derecha, los propósitos espirituales, que son los más valiosos. Cualquier acto que hagamos va a impactar en otros, pues las emociones son contagiosas
Las tradicionales doce uvas de los buenos deseos de Año Nuevo. A la derecha, los propósitos espirituales, que son los más valiosos. Cualquier acto que hagamos va a impactar en otros, pues las emociones son contagiosas

  • Las tradicionales doce uvas de los buenos deseos de Año Nuevo. A la derecha, los propósitos espirituales, que son los más valiosos. Cualquier acto que hagamos va a impactar en otros, pues las emociones son contagiosas
  • Viajar no sólo depende del ritual de sacar a “pasear” las maletas a la calle, sino también de hacer planes concretos para ello
  • Ahorrar va a ser un acto concreto del ritual de usar un objeto de la suerte para tener dinero, que sirve como reforzamiento, símbolo de un deseo

“Pasear” las maletas por la calle, estrenar ropa interior amarilla, para el dinero, o roja, para el amor; comerse doce uvas al mismo tiempo que se piden doce deseos con las doce campanadas que anuncian el nuevo año; o limpiar la casa y tirar todo lo viejo para “sacar las malas energías” y atraer lo nuevo, son algunos de los rituales que muchas personas hacen para comenzar el Año Nuevo con el pie derecho.

Independientemente de que puedan ser tildados de mitos o supersticiones, lo cierto es que estos rituales tienen un significado que puede ser útil al momento de plantearnos los propósitos para un nuevo ciclo que comienza.

Así lo indica la psicóloga Xiomara Arjona Brito, que indica que los rituales son necesarios para el ser humano.

“Sí es recomendable hacer rituales, marca el término de un ciclo y el inicio de otro, pero antes de hacerlos es necesario hacer una revisión personal de todo lo vivido, cuáles son las herramientas que posees ahora y con qué herramientas inicias el siguiente ciclo, hacer una evaluación de cómo estás en estos momentos de tu vida”.

Los rituales, un paso a la introspección

Recuerda que no basta el objeto en sí del ritual, como en el caso de usar un calzón amarillo para tener dinero, “hay que buscar asesoría financiera, desarrollar inteligencia financiera, descargar app como la de gastos, de ingresos y egresos, libros, recursos para ayudarte a realmente concretar un crecimiento importante en el área del dinero durante ese año”.

Al terminar un ciclo y hacer una evaluación, la psicóloga indica que es necesario revisar cada área de la vida a nivel personal, físico, mental, espiritual, la relación con los hijos, la pareja, la familia, el trabajo, el medio ambiente, los compañeros de trabajo…

“Es evaluar cómo estás con todo lo que te rodea, por ejemplo, cómo mi sola presencia contribuye al bienestar de las otras personas si es el caso, porque cualquier acto que hagamos va a impactar en las otras personas, desde el vernos contentos al entrar al trabajo, sonrientes, eso va a tener un impacto en nuestros compañeros”.

Acerca de los rituales, indica que además de ponerse ropa interior amarilla o roja para el amor, está de moda que un poco antes de las 12 de la noche, si quieres conseguir pareja, te pongas debajo de la mesa.

“Es la forma más recomendable de atraer el amor y que llegue la pareja que tanto deseas”, dice.

No es sólo hacer el ritual, sino qué estoy haciendo para ser una persona de alto valor y que tenga este incremento en el nivel de atracción con las personas que deseo atraer”, reitera Xiomara.

Por otro lado, la psicóloga recomienda que entre los propósitos de Año Nuevo se considere la salud mental y la relación entre padres e hijos.

“No son propósitos comunes en mis consultas, ser mejor padre o mejor madre, no lo oigo, valdría la pena analizar qué estamos viviendo o creando como familia y si lo que observamos no es satisfactorio para nosotros o para la familia, qué podemos hacer, como inscribirme en un curso para padres, de crianza amorosa, de escuela para padres, incluso acudir a terapia, generar cambios en mi persona para una mejor relación con mis hijos”.

Finalmente, lo más importante de por qué Xiomara Arjona sí recomienda hacer rituales es porque hay un proceso de planeación del ritual de adentro hacia afuera.

“Hay una intención y el acto representativo es la segunda parte, con elementos, como objetos intencionados, esa es la representación de que lo que deseas se va a cumplir, es un reforzamiento, si tienes un nivel de conciencia elevado, si conectas con lo que haces, es sumamente recomendable hacer estos rituales de Año Nuevo”, recomienda.

Año Nuevo, un reinicio

La psicóloga María Luisa Pardo Cué coindice con esa opinión. Recuerda que la celebración de Año Nuevo nos da la oportunidad de reiniciar, de hacer borrón y cuenta nueva.

“El poder empezar un ciclo nos llena de una energía que nos impulsa a hacer planes y propósitos para ese nuevo ciclo”.

“Todos los rituales lo que hacen es reforzar el propósito específico que tenemos. Por ejemplo, salir con la maleta es un refuerzo de nuestro deseo de viajar, o los colores de la ropa interior que simbolizan los deseos por una mejor vida, ya sea mejor económicamente o en el amor, o en la salud, son nuevos inicios con renovada energía y esperanza de lograr lo que hasta ahora no se había logrado”.

Para el antropólogo José Gamboa Cetina, los propósitos de Año Nuevo podrían ir más allá de bajar de peso o ahorrar dinero y ser más profundos y humanos.

“Los propósitos espirituales pueden ser los más valiosos para nosotros, porque cambian nuestra actitud ante la vida”, indica el profesor investigador “C” del INAH.

“Cuidar más el planeta, usar menos plástico, reciclar, usar ropa de medio uso o donarla, así como hacer una buena obra al día te cambia la mentalidad, te hace sentirte valioso, mejora la autoestima y te dice que mereces que te pasen cosas buenas”.

“Una pequeña acción, por minúscula que sea, como una sonrisa que podría cambiarle el día a alguien, y agradecer por todas las cosas buenas que nos pasan y todo lo que tenemos, como un smartphone, internet, agua, luz, un vehículo aunque sea viejito, televisión, licuadora, refrigerador, lavadora… todo lo que mucha gente no tiene, son buenos propósitos”.

Recordó que otras culturas no celebran el Año Nuevo en esta época, como los chinos, y que los antiguos mayas definitivamente no lo celebraban.

“Los mayas tenían un día especial, aún hoy se celebra en alguna comunidades, el ‘día fuera del tiempo’, que es el 25 de julio, los antiguos mayas hacían una pequeña celebración para agradecerle a la naturaleza todas sus bendiciones ese día”.

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