“El activismo y la lucha por la reivindicación de los derechos de la comunidad LGBT+ tiene diversos escenarios, el mío es a través de la arquitectura, por eso mi activismo es inteligente antes que insurgente, aseguró Gislenne Zamayoa, quien ayer viernes ofreció la conferencia “Arquitectura, diversidad e inclusión”, en el marco de la vigésima Semana de la Arquitectura de la Universidad Modelo.
En esta ocasión el enfoque de las ponencias y actividades, que dieron inicio el pasado lunes 13 y finalizaron ayer viernes 17, estuvo íntimamente ligado al desarrollo profesional de la mujer en el ámbito de la arquitectura. De hecho, todas las ponencias estuvieron a cargo de destacadas arquitectas nacionales y de Yucatán.
En este último día de actividades también participaron como ponentes las arquitecta Josefina Rivas y Selena Velázquez.
Josefina Rivas ofreció una plática con el título “Somos Procesos”, en la que habló en torno a su desarrollo profesional en el campo de la arquitectura, sus inicios, sus logros y los momentos más difíciles que ha tenido que afrontar.
Selena Velázquez participó con la conferencia “Los colores del Noreste”, basada en la situación que prevalece en la zona noreste de la capital regiomontana, donde hay vestigios policromos en las construcciones tradicionales de adobe y tierra.
Catalogada por la BBC de Londres dentro de las 100 personas más importantes de Latinoamérica, Gislenne Zamayoa enfoca su trabajo en la Auto-Sustentabilidad Arquitectónica y Estructuras Tridimensionales. Su formación académica fue en Colombia y tiene posgrados en México, Chile y España.
Fue directora de Operaciones Técnicas de Coca-Cola; desarrolló e implementó diseños arquitectónicos para Mac, los cuales están vigentes, y fundó en el 2006 su firma +Arquía, realizando importantes proyectos como el “Roma Center”.
En 2008 funda “Grupo de personas Trans X los Objetivos”, un grupo de apoyo y ayuda a la comunidad trans, con un sentido propositivo. Y “Planet Transgender” la contacta para formar sinergias en medios de información en el plano internacional.
“Ser trans es algo que no define y no me califica, por el contrario es mi derecho libre de ser persona”, aseguró.
Durante su intervención abordó conceptos tales como Diversidad e Inclusión; explicó que la preferencia y orientación sexual de una persona, así como su autopercepción, no es una limitante a la creatividad y el desarrollo de su talento. En ese sentido aseguró sentirse muy bien de ser reconocida por su trabajo y no por su condición trans.
“En el fondo todos somos trans, cuando nos teñimos o cambiamos el corte de cabello; cuando utilizamos una banda gástrica, si vamos al gimnasio para tonificar el cuerpo, lo trans es una constante”, aseguró.
“El futuro es no binario. Autopercibirse así tiene muchas ventajas que nos llenan y satisfacen, tenemos lo mejor de los dos géneros, hoy puedo ser la Mujer Maravilla y mañana quiero ser Batman”, comentó.
Colores del Noreste
Por otro lado, en entrevista con el Diario Selena Velázquez, arquitecta de la Universidad Autónoma de Nuevo León con maestría en restauración de sitios y monumentos por la Universidad de Guanajuato, dijo que está dedicada a la documentación, conservación, restauración, difusión e investigación de la arquitectura vernácula y los sistemas constructivos tradicionales del noreste mexicano. Su trabajo ha sido reconocido y multipremiado.
Su ponencia “Los colores del Noreste” giró en torno a sus investigaciones en la policromía de la cal de la arquitectura vernácula del Valle de las Salinas, extensión territorial ubicada al noreste de la ciudad de Monterrey.
Se trata del análisis de los pigmentos utilizados en las construcciones tradicionales de tierra y adobe que prevalecen en la zona, con el fin de preservar información sobre ellos y cómo se han hecho parte de la identidad arquitectónica de la zona actualmente amenazada por la modernidad y el desarrollo de Nuevo León.
“Es como aquí en Yucatán varias de las estructuras mayas prehispánicas tenían acabados de estuco y sobre estos policromía llena de color y simbolismo, el Valle de las Salinas es algo así, las construcciones vernáculas de tierra o adobe eran acorde al clima y usos, pero además tenían acabados y policromía característica”, dijo.
“Nos hemos enterado precisamente este día de una iniciativa para el desarrollo de vivienda de interés social que se realizará en la periferia de Monterrey, precisamente dentro de lo que se conoce como el Valle de las Salinas”, señaló.
“Lo que sucede es que se está mandando a la periferia de Monterrey todo lo que tiene que ver con vivienda económica; el problema de esta es que se trata de estructuras muy pequeñas, de materiales muy baratos pero inadecuados, que va a dejar una huella y un impacto en la zona; mucho del dinero utilizado para estas casas de interés social proviene de remesas de familiares en los Estados Unidos”, comentó.
Menos casas mayas
“Algo así he observado que está pasando en Yucatán, hace algunos años en Valladolid, por ejemplo, habían muchas casas mayas tradicionales, hoy su número es menor y comienzan a verse más estas propuestas de vivienda moderna que no se parecen en nada”.
“La vivienda tradicional posee características propias de cada región, no sólo es forma, es también materiales y los usos que se le da la vivienda; pretender levantar casas de materiales no convencionales o en forma de torres, es algo que no sólo rompe con la armonía del entorno, sino que su funcionalidad y confort está en duda”, afirmó.— Emanuel Rincón Becerra
