• A la izquierda, uno de los postes que dotan de energía eléctrica a casas del asentamiento Pueblo Unido en San Antonio Xluch III. Debajo, una de las endebles viviendas de la zona
  • Arriba y a la izquierda, aspectos de las condiciones en las que se vive en el asentamiento Pueblo Unido

Dios se apiadó de nosotros”, dice Reyna Cab Basto, vecina de Pueblo Unido, un asentamiento irregular en las inmediaciones de la colonia Emiliano Zapata Sur III, al recordar el paso de “Beryl”.

Y es que ella, como sus vecinas, decidieron quedarse en sus casas de madera, lona y cartón aun cuando nadie sabía que el huracán iba a debilitarse y pasaría cerca de Mérida sin causar daños.

De hecho, el día anterior al impacto de la tormenta, los vecinos podaron las ramas de los árboles que rodean sus viviendas y reforzaron las maderas que sostienen los cables de la energía eléctrica para que no las tirara el viento.

Jazmín Jiménez Cen dice que lo más fuerte de la tormenta pasó entre las 5 y 6 de la mañana.

“Gracias a Dios (la tormenta) no estuvo fuerte. Solo en la mañana hubo un vientazo y vino una lluvia que estuvo fuerte. Hasta pensamos: Dios mío, ahorita va a venir más fuerte, pero gracias a Dios todo estuvo tranquilo”.

Jazmín, aunque en un principió llegó a pensar que “Beryl” azotaría con fuerza, relata que en el fondo sentía una tranquilidad “muy grande”.

“La mayoría de las personas pensaba que iba a esta fuerte, pero yo no. No sé porque lo sentía así, no estaba preocupaba, pero mis vecinas sí. Yo para nada, pero, de todos modos, llevé unas cosas a encomendar para que no se echen a perder por si se volaba la casa, pero aquí me la pasé”.

Un huracán les dejaría sin casa

Las mujeres, contrario a otros vecinos que sí buscaron refugio, ahora ríen porque nada pasó, y aunque el huracán hubiera venido con más fuerza ellas habían decidido quedarse en Pueblo Unido.

“Nos quedamos para cuidar nuestras cosas porque si nos íbamos cuando regresemos nuestras cosas ya desaparecieron y no hay nada, ni las maderas ni nada”.

Margarita Cauich Chi también decidió quedarse en Pueblo Unido, aunque procuró poner a salvo a sus hijos, mandándolos a casa de su madre, que vive en una que el Fonden le dio luego del paso del huracán “Isidoro”.

Margarita recuerda que a las 6 de la mañana sintió un ventarrón fuerte y, aferrada a su esposo, pensó que ya no había vuelta atrás para el desastre.

Miedo ante la llegada de “Beryl”

“Al principio sentí miedo y empecé a sentirme mal, mi presión empezó a subir, estaba mal, alteradísima; pero la lluvia pasó y luego también el viento, me empecé a calmar, pero dudamos, no sabíamos qué iba a pasar”.

A Reyna también le asaltó la duda antes los constantes cambios de trayectoria e intensidad de “Beryl”. “Pensamos que vendría como categoría 3, luego que 2. De la nada vimos que se convirtió en tormenta tropical y ya no se sintió tanto. Estuvo más fuerte el que vino hace como dos años”.

A la 1 de la tarde, las vecinas por fin respiraron tranquilas. “Escuchamos que era tormenta y que no iba a pegar tanto por acá”.

A partir esa hora, decidieron ir a hacer algunas compras a la tienda de la esquina que abrió todo el día.

Pueblo Unido, sin desalojar

En el asentamiento Pueblo Unido varias familias no desalojaron sus casas ante la amenaza de “Beryl”.

“Bendito Dios sí abrió la tienda de la esquina porque antes (del paso del huracán) fuimos a Santos Lugo y a Dunosusa y ya no había nada. De plano ya no había pan ni Cheez Whiz. Ya no había ni veladoras ni killer para moscos”, dijo Reyna Cab Basto, vecina de Pueblo Unido.

“Gracias a Dios no pasó a mayores, y es que no podíamos arriesgarnos a dejar todo porque nuestras casas no son seguras, y comenzar de nuevo es difícil”, dice Reyna, quien está consciente que no hay que bajar la guardia, pues es apenas el comienzo de la temporada de ciclones. “Hoy Dios se apiadó de nosotros“.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.