Ha llegado el verano, temporada que se asocia a los jóvenes en edad escolar con vacaciones, descanso, acudiendo a la playa, la feria, la zona de antros o simplemente al malecón de Progreso y otros puertos.

Pero también hay una gran cantidad de jóvenes que en lugar de vacacionar prefieren trabajar, ya sea para distraerse, ayudar a sus familias con los gastos del hogar y de sus propios estudios, así como sólo para costearse gustos o “caprichos”.

Son jóvenes que buscan sacar provecho a su tiempo libre y tener un aprendizaje sobre la vida laboral para cuando llegue el momento de ser independientes.

En un sondeo a varios jóvenes que trabajan en vez de vacacionar se les preguntó lo siguiente: ¿En qué trabajas?, ¿es la primera vez?, ¿por qué sacrificas tus vacaciones, cuál es la razón? Las respuestas fueron estas:

Marina Aké Ku, estudiante de Mercadotecnia, quien trabaja de “community manager”, dijo: “Es primera vez que estoy en una empresa en forma, porque he tenido otros trabajos durante vacaciones, como de niñera y en algunas tienditas”.

Prefiero trabajar porque me da experiencia, primero en mi historial y segundo porque aprendo técnicas y cosas nuevas. Me gusta un tiempo de descanso, pero me gusta hacer algo productivo y comprar mis cosas con lo que gano”.

Leonardo Mata Flores, estudiante de preparatoria, trabaja en un taller mecánico.

“Me gusta el oficio de la mecánica y, en vez de no hacer nada durante las vacaciones, mejor hago algo y gano mi propio dinero. Es mi primer trabajo y creo que trabajar en lo que sea, dedicar algún tiempo a algo, tiene su aprendizaje”.

Carolina Rojas Calles, estudiante de preparatoria es animadora en espectáculos. “Más que nada, lo hago para ocuparme en algo. Muchos se van de viaje o se quedan acostados sin hacer nada, prefiero estar en movimiento, ya he trabajado antes en otras promociones”.

“Por cómo están las cosas económicamente, no veo mal aportar un granito de arena en casa. Más bien lo hago porque no me gusta depender de las personas, me siento bien comprando las cosas con mi propio dinero, me da satisfacción y me permite valorar las cosas”.

Daniel Ramírez Briceño, estudiante de trabajo social, labora en una tienda. “Más que nada, por mis caprichos y para ya no pedirle nada a mis papás. También para empezar a ayudarlos por todas las veces que me han ayudado. Ya he tenido unos tres trabajos”.

Marely Dzul Padilla, estudiante de secundaria, labora en una tiendita. “Creo que es necesario para salir adelante, por eso lo hago, y también para ayudar a la familia”.