La industria textil genera grandes toneladas de microplásticos, que a través de diversos canales pueden terminar afectando el mundo marino
La industria textil genera grandes toneladas de microplásticos, que a través de diversos canales pueden terminar afectando el mundo marino

La industria del vestido, de las de mayor crecimiento en el mundo, no escapa de ser señalada como de las que más contaminan debido a grandes volúmenes de aguas residuales que genera en sus procesos, el uso de diversos productos químicos (para dar color y textura a las prendas) y el efecto de toneladas de residuos que terminan en el aire, el suelo y la tierra.

Una carga de prendas de poliéster genera 700 mil fibras microplásticas que pueden llegar a dañar la cadena alimentaria de las especies marinas.

El uso de químicos para teñir y estampar la ropa genera líquidos de alta toxicidad que casi siempre llegan sin ningún control, depuración o tratamiento a cuerpos acuíferos, y de ahí al mar.

La industria afronta una problemática muy seria, las propuestas de diseño de las prendas ya no pueden limitarse al estilo y el libre albedrío de los creativos.

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María del Carmen Miranda Pineda, ingeniera textil en tejidos de punto, con maestría en diseño y producción de prendas por el Instituto Politécnico Nacional, desde hace 26 años se dedica a la fabricación de ropa y manejo de licencias como Disney y Cartoon Network para la aplicación de dibujos animados en las prendas.

Es docente en la Licenciatura en Diseño de Moda e Innovación en la Universidad Anáhuac Mayab y ha colaborado en todas las pasarelas que la institución educativa ha organizado.

En cuanto a las prendas de vestir de verano y los trajes de baño que se utilizan en la temporada de playa, da su punto de vista sobre los efectos que estos productos tienen durante su elaboración y al ser desechados.

“La elaboración de textiles genera contaminación por el uso de fibras (orgánicas o sintéticas), colorantes y los hilos de costura”, explica.

Sobre la degradación de las telas, la especialista comenta que algunas de éstas, sobre todo las sintéticas, tardan más tiempo en degradarse y pueden terminar lo mismo en basureros al aire libre que en los océanos.

Menos control

El problema es mayor cuando las industrias no tienen un control de los desechos generados en la confección de las prendas.

¿Qué hacer con esos desperdicios que terminan en el aire, el suelo y el agua?

En los últimos años investigadores se han dado a la tarea de buscar soluciones que permitan que la industria textil disminuya índices de contaminación.

“Las fibras naturales como el lino o el algodón se obtienen de plantas y raíces mientras que las fibras sintéticas son derivados de petróleo como el poliéster, el nylon y la licra, esta última de las más usadas en trajes de baño por sus características de ajuste perfecto.

Adicionalmente hay combinaciones de materiales, pero lo que es un hecho es que las prendas confeccionadas con materiales sintéticos tardan más tiempo en degradarse y, por consiguiente, en esparcir más microplásticos”, comentó.

La entrevistada, a manera de ejemplo habló del caso de este problema abordado por la Universidad de Buenos Aires, en Argentina.

Esta universidad, según la entrevistada, aprovechó los residuos de prendas para fabricar forros de chamarras con el doble fin de que una vez que las prendas cumplan su ciclo de vida, el mismo material vuelve a ser tratado para crear forros nuevos.

De acuerdo con algunos contenidos de especialistas publicados en las diversas redes sociales, la fabricación de textiles y prendas de vestir genera emisiones de gases de efecto invernadero por quema de combustibles fósiles para generar electricidad, productos químicos por producción que causan 1,200 millones de toneladas de dióxido de carbono por año, lo que se traduce en problemas respiratorios, enfermedades cardíacas y cáncer.

Productos químicos tóxicos para la salud

Productos químicos tóxicos como el uso de colorantes azoicos o arilaminas en la producción de algodón liberan compuestos cancerígenos al aire y al agua y que pueden entrar en nuestro organismo por distintos medios y causar graves problemas de salud.

María del Carmen Miranda Pineda menciona como ejemplo a la mezclilla, la cual es teñida con un producto denominado azul índigo, se utiliza en grandes cantidades y, por consiguiente, es muy contaminante.

“Lo que se está tratando de hacer es que la industria utilice tintes de origen natural, menos agresivos al medio ambiente, y aprovechar el hilo elaborado de botellas pet, hacer uso de fibras naturales y experimentar con nuevas alternativas de fibras sintéticas que al degradarse no contaminen”, explica.

“Las instituciones educativas de nivel superior que ofrecen carreras afines al ramo de la moda y textil trabajan en el desarrollo de mejores materiales, ropa amigable con el medio ambiente, tanto en su proceso de elaboración como en su uso y al desecharse”, aseguró.

Expertos dicen que entre las cosas a implementar para aminorar la contaminación está el uso de materiales sostenibles, prendas que tarden en desecharse, ropa fabricada sin químicos nocivos, reciclaje y la cultura de donación de prendas.— I.M.Z.

  • Daño ambiental: El lavado de materiales sintéticos origina al año más de medio millón de toneladas de microplásticos que acaban en el fondo de los océanos y que ocasionan un daño a las especies marinas cuando llegan a sus sistemas digestivos.
  • Aguas residuales: Cálculos señalan que cerca del 20% de las aguas residuales del mundo son generadas tan sólo por la industria del vestido.
  • Menos conciencia: Confeccionarlas (las prendas) con materiales más resistentes, modernos y amables con el medio ambiente y un adecuado manejo de los residuos generados en dicho proceso comienzan a perder prioridad.

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