La celebración del Día de Muertos es una tradición esperada en Yucatán y en toda la República, ya que es una gran fiesta en honor a los difuntos.
Orlando Casares Contreras, arqueólogo del Centro Yucatán del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se refirió ayer a estas tradiciones y cómo han cambiado a lo largo de los años.
Inicialmente, mencionó que se referiría al trabajo de la historiadora Elsa Malvido, quien ha estudiado el tema a profundidad, así como a los aportes de otros historiadores que han dedicado parte de su vida al estudio del culto a los muertos en la cultura mexicana.
Día de Muertos, tradición europea adoptada en México
De acuerdo con el arqueólogo, el Día de Muertos no es una celebración de origen prehispánico.
Tiene aproximadamente un 80-90% de origen europeo, mientras que el resto de sus componentes provienen de raíces prehispánicas.
Esta es, entonces, una tradición europea que ha sido adoptada como propia en México.
Casares Contreras explicó que cada cultura tiene su propia tradición, su propio panteón y sus fechas específicas para honrar a sus muertos.

Este fenómeno, de carácter mundial, presenta variaciones.
Explicó que desde la época de la antigua Roma hasta poco antes de la conquista existían celebraciones que se realizaban en honor a los muertos, como la tradición romana de los fructus mortuorum, que consistía en lanzar frijoles dulces al techo de las casas para ofrecerlos a los espíritus en sus visitas.
Con el tiempo, Roma fue cristianizada, y los primeros cristianos comenzaron a regular estas prácticas, estableciendo fechas específicas para realizarlas.
Se dice que antes del Concilio de Trento ya se habían establecido fechas por orden del papa Bonifacio, alrededor del siglo V, para honrar a los protectores de la iglesia.
Estas prácticas atestaban las calles, por lo que se dispuso que se realizaran en los panteones.
Buscaron que estas celebraciones no coincidieran con otras fechas
Los primeros papas buscaron que estas celebraciones no coincidieran con otras fechas religiosas.
Casares afirmó que el papa Gregorio III consagró un día específico para estas celebraciones, y luego Gregorio IV instituyó el 1 de noviembre como la fecha oficial para la celebración de Todos los Santos en el cristianismo, que debía realizarse en panteones.
Recordó que, de igual forma, aún se celebraban tradiciones celtas, como la Noche de los Difuntos, las cuales fueron absorbidas y adaptadas por el cristianismo medieval.
Posteriormente, en un monasterio, un abad instauró que la celebración de los difuntos se extendiera al 2 de noviembre, debido a la cantidad de personas interesadas en realizar estas prácticas.
Mencionó que en esa época existía la creencia de que los pecadores podían salir temporalmente del purgatorio, y recordaba que las indulgencias y las formas de salvación también eran un negocio rentable.
Era conveniente, entonces, que la celebración durara varios días, ya que ningún familiar deseaba que sus difuntos “ardieran”.
Orlando Casares comentó que estas prácticas adoptadas y adaptadas ya estaban arraigadas y organizadas antes de la conquista en el continente americano, lo que ayuda a entender por qué se celebran en estas fechas.
Día de Muertos en la cultura maya de Yucatán
En el caso de Yucatán, reflexionó sobre los últimos 500 años, comentando que no todas las élites de la época aceptaban completamente estas celebraciones.
¿Cuál es la relación de estas tradiciones con el Día de Muertos en la cultura maya? El arqueólogo informó que existen algunos elementos que comienzan a entrelazarse, aunque en Mesoamérica se tenían prácticas de las cuales no se dispone de información exhaustiva.
Sin embargo, se sabe que las personas enterraban a sus muertos en sus hogares y concebían la muerte como algo cíclico, no como una etapa final, sino como un tránsito hacia otros planos.
Explicó que el principal factor para esta fusión de tradiciones fue la gastronomía prehispánica, enriquecida con las festividades europeas y la conversión de los indígenas al cristianismo, siendo la comida uno de los elementos principales, sobre todo en cuanto a ingredientes y métodos de preparación.
Promueve “mexicanidad” para atraer turismo como el Paseo de las Ánimas
Orlando Casares Contreras, arqueólogo del Centro INAH, afirma de estas fechas:
Las tradiciones cambian constantemente y quienes desean conservarlas como “originales” enfrentan dificultades, ya que es imposible mantenerlas sin modificaciones.
Algunos elementos, como la elaboración de altares, se han transformado considerablemente con el tiempo.
Las expectativas del turismo internacional en torno a la “mexicanidad”, agregó, son las que muchas veces se busca satisfacer y en pocas ocasiones estas celebraciones tienen un origen prehispánico.
Como ejemplo, citó el “paseo de los pandas” en referencia al Paseo de las Ánimas, celebración creada para fines turísticos, o el desfile de Día de Muertos en CDMX, inspirado en una película de James Bond.
