Mérida, Yucatán.― Los once proyectos seleccionados en la convocatoria Laboratorio Juventud (es) Innovación tendrán su fase final bajo la conducción del doctor en Ciencias Físicas Antonio Lafuente García, representante del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.
El Laboratorio Juventud (es) Innovación de Yucatán se inspira en la metodología e Medialab Prado de Madrid y promueve la colaboración, la creatividad y la inclusión.
Las propuestas se desarrollan en grupos muldisciplinarios de trabajo compuestos por la persona que propone la iniciativa, las personas que colaboran en la asesoría conceptual y técnico, y personas que la aplica.
El doctor Lafuente colabora desde 2017 con las universidades Autónoma de Yucatán y Modelo, Ayuntamiento de Mérida, sector empresarial y varias instituciones en distintos temas para hallar soluciones a problemas sentidos por las comunidades y la academia.
Laboratorio Juventud es Innovación de Yucatán, así solucionan problemas
En esta ocasión, Lafuente García colaborará en los proyectos que surgieron del Laboratorio Ciudadano Juventud (es) Innovación que están orientados a la solución de problemas en áreas temáticas como cambio climático y medio ambiente; reducción de desigualdades; violencia, discriminación y seguridad; salud sin discriminación; y, cuidados, derechos a cuidar, de lo que informó el Diario el 19 de octubre pasado.
En entrevista virtual desde Madrid, el doctor Lafuente García destacó que este laboratorio ciudadano de innovación tiene la convicción de que algo tiene que hacer con los jóvenes.
Hay que dejar de considerarlos como menores de edad, que están bajo una tutela, y darle voz propia en temas relevantes como el cambio climático que es para ellos un motivo de supervivencia.
Si se escucha a las juventudes, seguramente tendrán ideas que ayudarán a tomar las decisiones que se necesita para darle solución a algunos temas preocupantes.
Preocupación
“Me inquieta mucho mi juicio, el tema de la vivienda, la dificultad que tiene el enorme coste de la vida para los jóvenes”, señaló.
“La dificultad de los jóvenes para tener un trabajo digno, de tener acceso a la vivienda que les permita independizarse y construir su propio proyecto de vida”.
“Algo relevante que me inquieta igual, es el sufrimiento mental en las juventudes que crece a una velocidad desorbitada”, indicó.
“Hay muchas hipótesis sobre este sufrimiento mental, unos dicen que es por dependencia de la cultura de las pantallas, hay muchas formas de explicar, en todo caso para resolver estos tres niveles de problemas hay que empezar a considerar a los jóvenes para que dejen de ser agentes pasivos y sean productivos, en vez de receptores de políticas públicas y de servicios, imaginarlos de que sean con productores de éstos”, indicó.
“A los menores e inmaduros hay que empezar a tratarlos como gentes para que asuma responsabilidades.
“Es un poco de los objetivos de este laboratorio: darles la oportunidad de escucharlos, darle la oportunidad de expresarse y de hacerlos partícipes en el diseño de políticas públicas. Ver qué sale de allí, aprender, escuchar o qué necesitamos para enfrentar problemas”.
El doctor Lafuente afirmó que los jóvenes son muy creativos, tienen mucho talento, aportan ideas y propuestas, por lo que no se inicia de una hipótesis, sino de una convicción.
Y si crean un espacio con una atmósfera adecuada, todo ese potencial, toda esa capacidad de innovación que poseen los jóvenes la pueden expresar.
Soluciones para un mundo más hospitalario
Solo se necesita construir espacios seguros donde intercambien diálogos generacionales, los escuchen y se comprometan con el diseño para hacer un mundo más hospitalario.
PARA ENTENDER MEJOR: Laboratorio Juventud es Innovación elige 10 proyectos, ¿cuáles y quiénes ganaron?
Los jóvenes pueden aportar ideas en todos los temas porque muchos van a la universidad, y aunque esta capacitación académica está en una crisis pavorosa en todo el mundo, con la llegada de la inteligencia artificial se va a triplicar.
Por ello, los jóvenes tienen que ser copartícipes de una nueva universidad.
De hecho, no hay ningún sector público donde no se experimente la influencia de las nuevas tecnologías de la información, la privatización, expansión de las políticas corporativas y neoliberales más agudas. En todas partes hay que hacernos cargo de eso, se deben hallar las preguntas adecuadas e intentar buenas respuestas inclusivas que contemple a todos.
Dijo que es amplio el catálogo de problemas en las juventudes, que hay estadísticas que demuestran que el 10% de la población está severamente concernida en la adicción del alcohol, drogas, juego y sexo.
Escuchar a las juventudes, darles voz
Por ello es relevante escuchar a las juventudes, darles voz y crear condiciones para que se sientan seguros y den respuesta a esta urgencia.
“Llevamos varios años intentando darle una oportunidad a estas nuevas metodologías. Su particularidad es que reúne a colectivos heterogéneos de personas. No solo se trata de reunir a los expertos para que nos digan qué debemos hacer, hay que reunir a los creadores y expertos con los técnicos, que son los responsables de aplicar las políticas, ya sean universitarias, municipales, estatales, medio ambientales”, explicó.
“Hay que reunir a estos tres colectivos y lograr que se cree entre ellos una conversación productiva. Eso es el laboratorio ciudadano, disponemos de herramientas acreditadas y exitosas que ayudan a lograr algo así como un milagro y que se active la inteligencia colectiva y actúe como uno sólo”.
Dijo que las propuestas de los jóvenes parecen un deseo bien intencionado nada más, casi imposible de conseguir, pero cuando una persona ha vivido el desarrollo del proyecto se da cuenta que es real, que no son utopías ni deseos ingenuos, sino políticas públicas que harán que las cosas sucedan.
Explicó que él participará como facilitador del laboratorio ciudadano, supervisará que se respeten los tiempos, usen las herramientas adecuadas, ayudará en el desarrollo de los proyectos en el marco del protocolo establecido.
Precisó que todo este proceso y funcionalidad del laboratorio ciudadano es resultado de una alianza estratégica con tres grandes instituciones: Uady, Modelo y Anuies, con respaldo de otras instituciones como la Universidad de las Artes, donde trabajarán los proyectos en la fase final, y copatrocinadores que donan en especie y horas de trabajo.
La fase final del desarrollo de proyectos será del 24 al 30 de noviembre en la UNAY. En este edificio trabajarán 11 equipos y 100 personas que aportan más de 4,000 horas voluntarias a favor de las juventudes.
Fase final de esta convocatoria
“Viajo a Mérida el día 23 de noviembre y estaré toda la semana, del domingo 24 al sábado 30 de noviembre”, informó.
“Es la fase final de esta convocatoria. Estuvo muy bien trabajado, tiene tres fases principales: la convocatoria de proyectos donde gente espontánea y voluntaria presentaron iniciativas que compete a la juventud. Se eligieron a los mejores de manera transparente y limpia. Luego se abrió una segunda convocatoria para los colaboradores, son personas que viendo las iniciativas decidieron sumarse y contribuir a concretarlos”.
“El domingo 24 se abrirá el laboratorio y todas las iniciativas, con un equipo de trabajo, durante una semana abordarán la pregunta principal y llegarán a conclusiones. Saldrán de este laboratorio prototipos de algo que construyeron con sus propias manos y que solucionarán un problema con la aplicación al día siguiente”.
¿Qué espera encontrar con este trabajo que encabezará?
“Lo de siempre, gente entusiasta, gente muy animosa y con muchas ganas de trabajar, gente que se cree lo que está haciendo, gente mayor que tiene dudas, pero que cree que es una propuesta bien intencionada, siempre ocurre y me enorgullece decirlo: son gente que no se conoce, tiene ideologías y motivaciones diferentes, pero al final dejan a un lado todo y se ponen a trabajar en lo que les interesa”, dijo.
“Por ello lo considero un milagro, porque todo un conjunto de pensamientos y voluntades se suman como uno solo para crear un proyecto y demuestran que saben usar las herramientas adecuadas”.
¿Qué debe suceder con estos proyectos que surjan al final de la convocatoria?
“La experiencia nos dice que generalmente un 30% de los proyectos son muy exitosos y avanzan mucho y se cohesionan, es algo que nos hace sentirnos orgullosos”, señaló.
“Otro 20% son de discusiones de palabras y no logan avanzar, se quedan como al inicio, y otro 30% o 40% están encaminados y con un empujoncito podrían dar aportaciones de mucho valor. Lo que esperamos es que ese 30% funcione, al igual que dos o tres proyectos más y que las entidades se animen a acompañar y aplicar esos proyectos”.
Afirmó que el principal objetivo de este laboratorio es crear una comunidad que se haga responsable de su continuidad, que vea que es necesario su aplicación para darle solución a lo que les preocupa.
El doctor Lafuente es un convencido que no importa cuál sea el problema que tengamos, siempre nos debemos imaginar cómo un problema puede tener solución con la participación de todas las personas.
Por supuesto, los expertos saben mucho por sus estudios, pero no saben todo y tienen que aprender a escuchar, a dialogar y conocer los problemas que afectan a las comunidades. Deben tomar en cuenta a los afectados y producir soluciones que sean aplicables.
Los técnicos, como son las autoridades que aplican estos proyectos, tienen que saber cómo encauzarlos de la mejor manera.
Los importante es que todos juntos produzcan soluciones que inmediatamente se puedan implementar. El tipo de actores y prácticas son los mismos, pero los resultados tienen que estar respaldados por los creadores, los expertos y los técnicos.
De esta forma contribuyen a construir una democracia más robusta, más abierta, más inclusiva, más participativa y ayudan a construir un mundo mejor.
“Yo me creo mucho de lo que hago. Estamos intentando algo importante, estamos comenzando, tiene una escala pequeña, pero con la participación, la difusión y el apoyo vamos a desarrollar soluciones. El laboratorio ciudadano es un proceso que estamos iniciando, no solo es un evento”, señaló.
Proyecto Juventudes
Son 11 los proyectos en la fase final del Laboratorio Juventud (es) Innovación.
El doctor en Ciencias Físicas Antonio Lafuente García, representante del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, habló sobre su participación en el proyecto.
Explicó que él participará como facilitador del laboratorio ciudadano, supervisará que se respeten los tiempos, usen las herramientas adecuadas y ayudará en el desarrollo de los proyectos.
La fase final del desarrollo de proyectos será del 24 al 30 de noviembre. Trabajarán 11 equipos y 100 personas que aportan más de 4,000 horas voluntarias a favor de las juventudes.
