


El Club Deportivo Palestinos celebró anteayer domingo su tradicional fiesta navideña, un evento que, más allá de la festividad, tiene un gran significado para las familias de los jóvenes y niños que participan en las actividades del club.
Fundado en 1975 por Antonio Osorio y Ali Charruf Navarrete (q.e.p.d.), este club ha sido un refugio para cientos de niños y jóvenes que, con una pelota de fútbol en mano, han logrado alejarse del peligro de las drogas y el alcohol.
Desde antes de las siete de la mañana, Antonio y sus coordinadores acudieron al campo deportivo para alistar los detalles antes que llegaran las familias.
El evento dio inicio con una misa de acción de gracias presidida por el diácono Luis Rodríguez, de la parroquia de Santa Rosa, quien agradeció por la salud, la unidad familiar y por la labor constante de la institución.
Después se celebró un desayuno que reunió a niños, jóvenes y sus familias en un ambiente de convivencia con refrescos, tacos y tortas de cochinita para todos.
Con mucho orden y entusiasmo rompieron cuatro piñatas, en cada puñetazo los niños dejaban el alma antes de ver caer los dulces. Luego todos rieron con las ocurrencias del payaso y hubo una rifa de regalos.
Antonio Osorio recordó el origen y el impacto de este proyecto, que está a punto de cumplir 50 años de existencia.
Durante una entrevista expresó con emoción lo que significa para él seguir adelante con esta causa.
“Lo nuestro es un movimiento deportivo, social y cultural. Desde 1975 hemos trabajado para ofrecer una alternativa a los jóvenes, para que el deporte sea un camino que los aleje de los peligros de la calle, como el alcohol, las drogas y las pandillas”, comentó.
A lo largo de estas casi cinco décadas de labor, Palestinos no solo ha fomentado el deporte, sino también el trabajo social y cultural en la comunidad.
“Desde nuestros inicios hemos sembrado árboles, realizado jornadas de reforestación y entregado despensas a las comunidades más necesitadas”, agregó Osorio.
Asimismo, destacó que el club ha sido un pilar en la lucha contra la violencia y la desintegración familiar en la zona.
También subrayó que el club ha sido una verdadera escuela de vida para más de 200 jóvenes, varios de los cuales han logrado alcanzar títulos universitarios.
“Muchos de estos chicos llegaron a nosotros en busca de orientación y hoy día son profesionales que aportan a la sociedad. Para nosotros, eso es un orgullo”.
“No es que los hayamos hecho doctores o ingenieros, pero sí les dimos las herramientas para tomar decisiones correctas y tener un futuro mejor”, aseguró Antonio Osorio.
La unidad familiar es uno de los pilares fundamentales del club. “Aquí fomentamos mucho la unidad familiar. Hay niños que vienen inseguros debido a los problemas familiares, pero nosotros los acogemos, los tratamos con respeto y les damos el apoyo necesario”, puntualizó.
Hablando del futuro, Osorio se mostró optimista: “En 2025 cumpliremos 50 años de trabajo por y para la familia. Seguiremos mejorando y brindando la oportunidad a más niños de encontrar un camino diferente, un camino de esperanza, disciplina y trabajo en equipo”.
