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Al cumplirse los primeros 100 días del gobierno de Joaquín Díaz Mena “no se vislumbran cambios significativos en términos de desarrollo económico o generación de empleo”, afirmó ayer Luis Ramírez Carrillo, investigador social de la Uady.

“La inversión privada será clave, pero dependerá de la capacidad del gobierno para atraerla”, indicó. “Mientras tanto, veremos una profundización en programas de bienestar dirigidos a fortalecer la base electoral de Morena”.

También aclaró que Díaz Mena en realidad no lleva 100 días como gobernador, sino medio año considerando que fue electo el 3 de junio, tiempo suficiente para que ya hubiese presentado un plan de gobierno.

“Por eso creo que el retraso en la elaboración del plan de gobierno es un segundo elemento que llama la atención”.

No todo es malo, abundó. Es positivo que Díaz Mena decidiera continuar algunos de los proyectos emblema del anterior gobierno que no se concluyeron; por ejemplo, lo relacionado con el puerto de altura de Progreso y el nuevo énfasis en lo que serían las energías limpias.

Sin grandes cambios con el gobierno guinda

Por lo visto en estos primeros días del gobierno de Díaz Mena, el investigador social anticipó que solo se puede esperar para los próximos meses y años “una profundización de las medidas vinculadas a programas de bienestar para asegurar la compra de votos”.

“Creo que no vamos a tener un gran incremento en lo que respecta a niveles de desarrollo”, opinó.

El entrevistado señaló que no se nota un programa ambicioso de inversión en actividades de carácter productivo.

“En generación de empleo, eso estará mucho en manos de la inversión foránea, nacional o extranjera; dependerá de la inversión privada y estará en tal medida la capacidad que tenga Huacho de atraer y asegurar inversión privada para generar empleo”.

No veo muchos cambios en la situación actual, esperamos una derrama en programas de política social, sobre todo en el último año (del sexenio) al acercarse la elección”.

“Todo porque buscan pintar de guinda todo el estado, quieren ganar Mérida, la administración parece más enfocada en asegurar ventajas electorales que en generar un impacto duradero en el desarrollo económico y social”, advirtió.

En su análisis, Ramírez Carrillo citó las tendencias políticas y presupuestales del gobierno de Díaz Mena: su principal caracterización es la centralización del presupuesto, retrasos en el plan de gobierno y decisiones marcadas por intereses políticos más que por estrategias de desarrollo.

Una de las tendencias es la disminución de los recursos disponibles para el gobierno estatal.

“Se ha dado un recorte general en el presupuesto asignado en efectivo al Estado, eso reduce la capacidad del gobierno local para decidir sobre el desarrollo regional”.

“A esto se suma la centralización de las decisiones de inversión por parte del gobierno federal”, declaró.

“Sin presupuesto, las políticas públicas no son más que una cortina de humo”.

El investigador explicó que esta tendencia también se replica en el ámbito estatal, donde el gobierno de Díaz Mena ha reestructurado y cambiado el nombre de al menos cuatro secretarías, transformándolas en entidades más ejecutivas que autónomas.

“Las secretarías se convierten en simples ejecutoras, los secretarios ya no toman decisiones estratégicas, administran órdenes que vienen desde arriba y es especialmente visible en áreas como la Secretaría de Salud, que cada vez tiene menos autonomía”.

El investigador criticó el retraso en la elaboración de un plan de gobierno detallado.

Programa gubernamental Vs. buenos deseos

“Huacho tuvo medio año, desde que fue electo a la fecha, para preparar su programa, pero a tres meses de asumir formalmente el cargo no hay un plan claro más allá de generalidades como combatir la pobreza o el cambio climático. Eso no es un programa de gobierno, son buenos deseos”, señaló.

El investigador manifestó que este retraso refleja una falta de visión estratégica, lo que podría tener consecuencias negativas para el desarrollo del estado.

Ramírez Carrillo señaló que esta tendencia afecta otras áreas de gobierno y que las decisiones siguen priorizando el rédito electoral sobre el desarrollo técnico y profesional.

Un punto que destaca Ramírez Carrillo en estos primeros 100 días de gobierno fue la prevalencia de nombramientos basados en cuotas políticas en lugar de competencia técnica.

“En secretarías clave, como la Secretaría de la Mujer, los nombramientos se han hecho con criterios políticos, no profesionales. Esto ha llevado a problemas internos, renuncias y una falta de impacto real en la vida de las mujeres yucatecas. Los programas son declarativos, llenos de buenos propósitos, pero con resultados limitados”, afirmó.

David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.