La canoterapia se ha consolidado como una de las opciones que utilizan los psicólogos, apoyados por perros, para ayudar en la salud mental.
Esta práctica se enfoca en los beneficios cognitivos y emocionales que los animales proporcionan, ayudando a las personas a reducir el estrés, la ansiedad y a prevenir el suicidio.
“Los perros siempre han ayudado a que nos sintamos acompañados, eso es especialmente importante cuando hablamos de salud mental y suicidio. Tener un perro puede ofrecer ese vínculo emocional que previene los sentimientos de soledad”, explicó el especialista Rashid Cortázar, entrenador canino profesional.
Para que esta terapia funcione es necesario contar con la intervención de un psicólogo o psiquiatra, así como de un especialista canino, quienes serán los encargados de prescribirla.
El proceso comienza con la socialización del perro, tanto con el entrenador como con el paciente. Se requiere un período de uno a dos años.
Las razas más reconocidas en este ámbito son el border collie, el labrador, el golden retriever y el pastor alemán. Aunque cualquier perro, desde razas pequeñas hasta mestizos, puede ser candidato para la canoterapia, dependiendo del caso y del paciente.
En una entrevista con el Diario, Rashid Cortázar destacó que es fundamental que los perros sean socializados desde cachorros para ser entrenados y estar listos para trabajar con pacientes de cualquier edad y situación.
Este tipo de terapia ofrece beneficios como el aumento de la autoestima y el alivio del estrés.
Los perros se benefician al estar al aire libre, pasear y tener interacción con las personas, lo que crea un vínculo especial entre el paciente y el animal, ayudándose mutuamente.
“Es importante que las personas se acerquen a entrenadores profesionales que comprendan el impacto positivo que un perro de terapia puede tener. No se trata solo de tener un perro para llevarlo al parque, sino de establecer una relación basada en el apoyo emocional”, dice.
Perros de ayuda
Los beneficios cognitivos que aporta la canoterapia incluyen la estimulación mental mediante actividades que mejoran la memoria y las habilidades sociales. Se entrena a los perros para que estén en entornos como centros comerciales, donde puedan interactuar con las personas y el paciente. También hay beneficios físicos, derivados de las caminatas o carreras con el perro.
Las caricias a los animales ayudan a reducir la presión arterial y el estrés, reduciendo la frecuencia cardíaca y generando un efecto relajante.
