“La igualdad no es un lujo, es un derecho, y cuando se alcanza la que gana es la sociedad”, afirmó Claudia González Góngora, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac) en Yucatán.
Entrevistada con motivo del Día Internacional de la Mujer, la dirigente añadió que “aunque se observa un cambio positivo en la inclusión de mujeres en puestos de liderazgo y emprendimiento, persisten barreras como la brecha salarial, estereotipos de género y falta de apoyo a madres trabajadoras”.
“A pesar de ello, la presencia femenina en sectores tradicionalmente masculinos creció, enriqueció estas áreas con nuevas perspectivas”, dijo.
Al hablar sobre su camino hasta ser lideresa de los restauranteros del estado, Claudia González informó que su compromiso con la industria restaurantera nace desde el seno familiar, al pertenecer a la tercera generación al frente del restaurante de comida yucateca Los Almendros.
“Mi camino, al igual que todas las mujeres, está marcado por avances y desafíos, inicié en la Canirac Yucatán como consejera, luego presidente de la comisión de jóvenes y así varios puestos más en la directiva, hasta alcanzar la presidencia”.
“Igualmente hoy día formo parte de la comisión ejecutiva de la cámara nacional como vicepresidenta de delegaciones de la zona sur- sureste”, dijo.
En el Día Internacional de la Mujer comentó que, como cada año, repasan los avances y retrocesos que han alcanzado y enfrentado como mujeres.
Sus exigencias son las mismas: alto a la violencia contra nosotras, igualdad, respeto y piso nivelado.
“Apoyar esta lucha no es estar en contra de alguien, es estar a favor de todas; cuando una mujer puede decidir sobre su vida y su futuro, sin miedo alguno, sin limitaciones, avanzamos como humanidad”, afirmó.
Cuando una niña crece sabiendo que sus sueños tienen el mismo valor que los sueños de un niño, han transformado al mundo mediante las nuevas generaciones, comentó.
Su mayor satisfacción, como mujer al frente de la Canirac, es tener la posibilidad de demostrar que el liderazgo en organismos empresariales no es una cuestión de género, sino de aptitudes y actitudes.
En el caso de la presidencia de Canirac, dijo que es gratificante gestionar los retos del sector restaurantero, contribuir a su desarrollo, con la disponibilidad para trabajar y apoyar a los afiliados en temas de interés e incidir en políticas públicas para el crecimiento económico del sector.
“Lo más importante para mí, y lo cual les agradezco, es la confianza de los restauranteros en mí, para buscar a través del trabajo, participación, coordinación y unión de todos el bien de nuestra industria”, precisó.
Su camino hasta donde está quiere verlo como uno de retos y aprendizajes.
“Si bien existen barreras como los estereotipos de género y la necesidad de equilibrar la vida profesional y personal, cada desafío ha sido una oportunidad para demostrar capacidad, liderazgo y resiliencia”, citó.
“Hoy día las mujeres tenemos más espacios en sectores clave y nuestra presencia en roles de decisión sigue en aumento, abriendo camino para las futuras generaciones, y seguiremos recorriendo este camino como lo hacemos todos los días”, declaró.
Ella aprovechó el marco del 8M para compartir un camino difícil que recorrió como mujer, al vivir violencia en una relación de pareja, y a la vez sensibilizar sobre un hecho que no resulta tan evidente a pesar de la severidad que supone.
Y es “cómo la violencia, de cualquier tipo, contra la mujer nos puede incapacitar en todas las esferas de la vida diaria, cuando una mujer víctima de violencia y acoso se arma de valor, levanta la voz e interpone denuncia contra su agresor, como fue en mi caso personal, tiene que enfrentarse y entablar largos juicios”, advirtió.
Se necesita dedicar parte importante de su vida personal y laboral para defender su derecho a una vida libre de violencia, esto termina afectando su salud emocional, física, pero también su desempeño laboral, agregó.
La lideresa empresarial señaló que la violencia de género no tiene excusa ni justificación, es uno de los grandes problemas y retos que aún viven y a los cuales se enfrentan como mujeres.
“Solo algunas mujeres pueden seguir sus procesos legales sin peligro de perder su trabajo, solo algunas mujeres pueden aguantar la revictimización una y otra vez durante los procesos, solo algunas mujeres se pueden dar el lujo de asistir a audiencia tras audiencia, para después regresar a trabajar como si nada hubiera pasado”, afirmó.
Claudia González consideró que una mujer que es obligada a enfrentarse a su victimario en una audiencia por la mañana queda casi imposibilitada para rendir de manera normal esa misma tarde en su lugar de trabajo.
“Quienes hemos vivido este difícil camino estamos dispuestas a ayudar a otras mujeres, a usar las duras experiencias y nuestra voz para construir un futuro donde ninguna mujer tenga que vivir con miedo”.
“No estamos solas en el proceso, juntas podemos romper el ciclo de la violencia de género y construir un mundo más seguro y equitativo para todas”, declaró.
