Más de 500 asistentes participaron en la marcha del 8M, Día Internacional de la Mujer, donde siete contingentes y cientos de personas que apoyan la lucha de las mujeres se dieron cita en el Parque de Mejorada para dar inicio al recorrido.

“Cada año hay mejor organización. El hecho de hacer reuniones previas a este evento creo que ha tenido buenos resultados. Es un tema exclusivamente de mujeres porque, en su mayoría, el agresor es un hombre. En este marco de conmemoración, tanto a nivel nacional como internacional, todas nos unimos a la marcha: académicas, activistas y organizaciones de la sociedad civil”, compartió una entrevistada que prefirió no identificarse.

Entre las demandas se encuentran el acceso a la justicia, una vida libre de violencia, la reducción de las brechas de género en los derechos laborales, así como el derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

Desde tempranas horas, a las 4 de la tarde, comenzaron a reunirse y a pintar sus respectivos carteles con leyendas como “Vivas nos queremos” y “Mujer, esta es tu lucha”. También se encontraban a la venta pañuelos y camisetas moradas. Acompañaban a los niños de la mano, llevaban bebidas hidratantes y se protegían del sol.

“Muchas dirán ‘No, a mí estas no me representan’. Qué bueno que no hay necesidad de representantes, quizás porque no han vivido en carne propia lo que las chicas que estamos aquí hemos vivido: temas de violencia en cualquier ámbito, discriminación y, por supuesto, violación a nuestros derechos humanos“, señaló otra integrante del contingente.

“Primero, el tema de la reeducación es muy importante. No se debe hacer mofa de estos movimientos porque es fundamental que no se burlen, ya que quizás no lo viven en carne propia”, añadió.

¿Cómo se organizan las feministas en Yucatán?

Entre las indicaciones para el cuidado de las participantes, se señaló que había dos personas con pañuelo rojo y dos con pañuelo amarillo para primeros auxilios en cada contingente.

El orden de salida fue el siguiente: primero, la batucada; luego, las madres con sus hijos y personas con alguna discapacidad; después, las mujeres sordas y oyentes; familias receptoras de violencia feminicida, siendo este un contingente mixto; seguido por las personas trans y trabajadoras sexuales; y, finalmente, las mujeres y colectivos feministas.