• A la izquierda, el aspecto de las Villas de Transición hasta agosto del año pasado. Abajo, pasillos interiores de acuerdo con fotos que se difundieron tras la visita al lugar en febrero pasado del gobernador Joaquín Díaz Mena, al anunciar su rescate
  • Arriba, el inicio de la construcción de las villas de transición durante el sexenio 2012-2018. A la izquierda, el aspecto de los andadores según las fotos difundidas tras la visita gubernamental de febrero pasado

Las Villas de Transición Hospitalaria de Mérida no son adecuadas para el internamiento de pacientes psiquiátricos porque tienen mucha cristalería y objetos que son un peligro para la vida de esas personas, manifestó el médico psiquiatra Salvador González Gutiérrez, con amplia trayectoria en la atención de la salud mental en Yucatán y el país.

El gobernador Joaquín Díaz Mena anunció el 26 de febrero pasado que rescatará ese inmueble abandonado por administraciones anteriores, lo recuperará y destinará el espacio para la atención de pacientes con enfermedades mentales.

¿Reemplazo para el Psiquiátrico de Yucatán?

De acuerdo con el plan de los gobiernos de Rolando Zapata Bello (PRI) y Mauricio Vila Dosal (PAN), el edificio Villas de Transición Hospitalaria reemplazaría al actual Hospital Psiquiátrico Yucatán.

Sin embargo, el hospital nunca ha funcionado y antes que dejara el gobierno, Vila Dosal transfirió parte del edificio a la Auditoría Superior del Estado para que use como oficinas.

Entrevistado sobre este tema, el médico psiquiatra certificado González Gutiérrez afirmó que conoce a detalle esta villa psiquiátrica porque su diseñador fue una persona que trabajó bajo sus órdenes en la dirección general de los Servicios de Salud Mental de la Secretaría de Salud federal en los años 2000 a 2004.

Las primeras observaciones que realiza sobre las Villas de Transición Hospitalaria es que el edificio en la colonia San José Tecoh III, cerca de los hospitales Materno Infantil y O’Horán (que está en construcción), tiene una gran cantidad de riesgos para los pacientes.

En primer lugar hay muchas ventanas y paños de cristal en todo el edificio, lo que es un peligro para un paciente excitado porque puede lastimarse con esos objetos.

Además, en las habitaciones hay sanitarios con artefactos que podrían utilizar los internados en caso de crisis para atentar contra su vida colgándose.

“Si llevan ahí enfermos con mentalidad suicida, aquellos van a tener todos los elementos para intentar quitarse la vida como se hace acá en Yucatán, donde el 87% de los suicidas se cuelga”.

“Toda esa infraestructura no está desarrollada con la protección correcta para esta transición”.

Recomendaciones para el gobierno de Yucatán

También dijo que se atrevería a sugerir al gobernador Díaz Mena que si tiene la buena intención de darles un mejor espacio a los pacientes con enfermedades mentales, debe procurar que el hospital tenga todas las medidas de seguridad y protección para que los pacientes no se hagan daño.

Además de diseñar un programa de rehabilitación del enfermo mental de acuerdo con el grado de deterioro de su salud mental porque le consta que en el Hospital Psiquiátrico había internos con hasta 10 años de estancia y sin ninguna posibilidad de recuperación por el severo daño cerebral.

“Había pacientes con un nivel de daño cerebral tan grande que ya no necesitaban algún nivel de atención psiquiátrica, sino un trato digno en su estancia”, consideró.

“De hecho, los nuevos modelos de atención psiquiátrica sugieren que ya no deben hospitalizar enfermos psiquiátricos, sino que la atención mental se debe identificar en las etapas tempranas la enfermedad mental y medicarlas, incluso, cuando se traten de casos de adicciones a las drogas”.

“Las adicciones se identifican muy fácilmente hoy en día con un examen de la orina”, explicó.

“Desafortunadamente, tenemos un sistema que ahora incluso va mucho a favor de los derechos humanos del sujeto, particularmente del derecho a la intimidad.

Ahora, para que te hagan una prueba de orina, necesitas orinar enfrente de un enfermero, de un médico o de un policía para que establezca claramente que es su orina y no la vaya a alterar o cambiar”.

En el caso de las adicciones, ansiedad y depresión, con una buena atención integral se puede tener un diagnóstico y tratamiento en tres semanas y el paciente puede seguir su programa de rehabilitación fuera del hospital.

“Hay enfermos que sí requieren internamiento, como los llamados esquizodepresivos, que son muchísimos”, subrayó.

“Cálculos aproximados del Banco Mundial de Desarrollo y de la Organización Mundial de la Salud señalan que en Yucatán habrían 35,000 enfermos con problemas de depresión, 40,000 con problemas de ansiedad y 2,500 enfermos mentales por cada 500,000 habitantes, lo que quiere decir que al menos en Yucatán habrían 10,000 enfermos esquizofrénicos que sí ameritan una atención hospitalaria profesional”.

“En las condiciones como están las Villas de Transición, si se hacen adecuaciones le podrían agregar dos áreas de especialidad médica que serían la neurología y la cardiología o que sea un instituto o un hospital de cardiología en esas instalaciones”, señaló.

“Puede ser la mitad del hospital para neurología y cardiología y crear una unidad de nutrición, como un instituto estatal de nutrición porque sabemos el grave problema de las enfermedades de obesidad y desnutrición”, abundó.

“Claro, claro. En primer lugar se atendería la obesidad en niños y en segundo lugar la de adultos”, reiteró. “Tenemos también importantísimos problemas de enfermedades del hígado, problemas gastrointestinales y cáncer de colon que está altísimo en la ciudad. Entonces, tener una unidad de nutrición, una unidad de cardiología o de neurología, se justifica, es factible y se debe de considerar en el rescate de ese espacio abandonado”.

Necesario un diágnóstico

Sobre la atención psiquiátrica hospitalaria, dijo que ha platicado con autoridades de la Secretaría de Salud estatal de sexenios anteriores para que se realice un diagnóstico de la situación actual de los enfermos, que son entre 200 y 250 internos, para que mediante una somera valoración los ubiquen en áreas especializadas de acuerdo a su deterioro físico y mental.

El problema que percibe es que hay déficit de médicos psiquiatras certificados y especializados por lo que es difícil asignar a un especialista en los centros de atención mental, tanto del municipio de Mérida, como en los municipios del interior del Estado.

Psiquiatras en México

Asimismo, dijo que Mérida es el cuarto municipio a nivel nacional que tiene más psiquiatras por cada 100 mil habitantes, con alrededor de 80 a 90 psiquiatras, pero la OMS sugiere que haya un psiquiatra por cada 20,000 habitantes.

En primer lugar con mayor número de psiquiatras en México está Ciudad de México, en segundo lugar Guadalajara y en tercero, Monterrey. Incluso, el IMSS, Issste y Marina necesitan más psiquiatras para dar una atención de calidad.— Joaquín Chan Caamal

El doctor Salvador Gutiérrez expresa más opiniones sobre la atención psiquiátrica.

Diagnóstico

Sobre la atención psiquiátrica hospitalaria, dijo que ha platicado con autoridades de la Secretaría de Salud estatal de sexenios anteriores para que se realice un diagnóstico de la situación actual de los enfermos, que son entre 200 y 250 internos, para que mediante una valoración los ubiquen en áreas especializadas según su deterioro físico y mental.

Déficit de médicos

El problema que percibe es que hay déficit de médicos psiquiatras certificados y especializados, por lo que es difícil asignar a un especialista en los centros de atención mental, tanto de Mérida como del interior del estado.

Uno por cada 20 mil

Mérida es el cuarto municipio a nivel nacional que tiene más psiquiatras por cada 100 mil habitantes, con alrededor de 80 a 90 psiquiatras, pero la OMS sugiere que haya un psiquiatra por cada 20,000 habitantes, dijo.

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