Los árboles urbanos en Mérida, incluyendo los flamboyanes, enfrentan un problema de salud asociado a varios tipos de hongos.

Aunque no se trata de una situación que deba pasarse por alto, tampoco es un fenómeno extraordinario.

Forma parte del ciclo natural de muchos ejemplares, especialmente cuando no cuentan con las condiciones adecuadas para desarrollarse, ni los cuidados requeridos para mantener su salud.

Hongos y otros riesgos para los flamboyanes en Mérida

Para entender esto, el maestro en Ciencias, Rodolfo Martín Mex, ingeniero del laboratorio GemBio del CICY, explicó que tiene causas multifactoriales, y que no se trata de un problema reciente ni mucho menos de una inminente extinción de la especie.

“La sanidad de los árboles en la ciudad depende mucho de los cuidados que se tengan”, señaló.

Muchos árboles plantados en la ciudad tienen entre 30 y 60 años y algunos de éstos no cuentan con espacio suficiente para el desarrollo adecuado de sus raíces, así que se debilitan.

Además, están expuestos a podas inadecuadas, golpes de autos, entre otros factores que los estresan y los vuelven vulnerables a patógenos presentes en el medioambiente.

Uno de los hongos más comunes que afecta a distintos tipos de árboles —entre ellos el flamboyán— es el “Lasiodiplodia sp”, que puede ingresar a través de las heridas naturales o provocadas, como las que dejan las podas mal hechas, lo que puede derivar en una muerte progresiva del árbol.

“Se ve negra la parte de la herida, y normalmente de donde está esa herida comienza a secarse hacia abajo”, manifestó el especialista.

En el caso específico del flamboyán, una de las enfermedades más frecuentes es el “cancro basal”, causado por el hongo “Ganoderma”, que actúa desde la base del tronco y avanza hacia el interior, lo que impide la absorción de los nutrientes y el agua.

Aunque la presencia de hongos en los árboles urbanos es un problema, no afecta igual en todos los casos.

Otro hongo identificado en el laboratorio GemBio, que afecta también a los flamboyanes, es el “Inonotus”, que al igual que el “Ganoderma”, genera los característicos cuerpos fructíferos en la base del árbol.

“Primero se ve blanco, luego se pone gris oscuro, y después café, hasta que empieza a tener un interior verde que son las esporas”, detalló el científico.

Asimismo, el especialista mencionó que los hongos no discriminan entre especies endémicas o no endémicas, ya que los árboles pueden enfermarse si no tienen el espacio adecuado para su crecimiento.

En cuanto a la época en que se registran estos casos por hongos, subrayó que la temporada de lluvias, que comienza en junio y se extiende a febrero, es cuando los patógenos se vuelven más agresivos.

La humedad en el aire durante este período favorece la reproducción de los hongos.

Pese a la propagación de estos patógenos, el especialista aseguró que no hay razón para alarmarse respecto a la extinción del flamboyán en Mérida.

“Todos los árboles tienen problemas. No creo que haya un riesgo de extinción. Desde hace 30 años, los flamboyanes mueren por diversas causas, pero siguen existiendo en la ciudad y se siguen plantando”.

Según él, la clave de su permanencia es garantizar que los nuevos ejemplares tengan el espacio adecuado para desarrollarse de forma saludable.

“Lo que debemos hacer es mejorar las condiciones de los árboles urbanos. Debemos plantar pensando en su crecimiento, tanto hacia abajo, en el espacio para las raíces, como hacia arriba, para evitar interferencias con cables o estructuras“, concluyó.— Karla Acosta Castillo

Infecciones

Árboles de Mérida corren peligro de infectarse de hongos por diversos factores.

Sin espacio suficiente

Muchos árboles plantados en la ciudad tienen entre 30 y 60 años y algunos de éstos no cuentan con espacio suficiente para el desarrollo adecuado de sus raíces, así que se debilitan.

Se estresan

Además, están expuestos a podas inadecuadas, golpes de autos, entre otros factores que los estresan y los vuelven vulnerables a patógenos presentes en el medioambiente.

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