El sector hotelero de Yucatán registró un promedio de 59% de ocupación durante marzo, con Mérida como el destino con mayor afluencia al alcanzar el 61%, de acuerdo con el informe mensual de la Asociación Mexicana de Hoteles en Yucatán (AMHY).
Aunque las cifras reflejan una actividad sólida, representan una ligera disminución respecto al mismo período de 2024, cuando se alcanzó un promedio general de 61% en todo el estado.
El presidente de la AMHY, Juan José Martín Pacheco, dijo que si bien los resultados son positivos, la baja de dos puntos porcentuales obedece principalmente al incremento en la oferta de habitaciones en zonas como Mérida, Valladolid e Izamal.
Esta expansión en la infraestructura hotelera genera una mayor competencia interna, lo cual impacta directamente en los porcentajes de ocupación, pese a mantenerse una alta demanda turística.
En cuanto al comportamiento por regiones, las playas de Yucatán registraron un nivel de ocupación del 52%, seguidas por Valladolid con 48.51%, Chichén Itzá con 47.30% e Izamal con 42.92%.
Martín Pacheco puntualizó que en el caso de las zonas costeras, un factor que influye en la ocupación hotelera es el creciente número de visitantes que optan por rentar casas o departamentos, una tendencia que continúa ganando terreno entre las familias mexicanas.
Equinoccio de primavera atrae al turismo en Yucatán
El equinoccio de primavera, celebrado el 21 de marzo, fue un elemento clave para impulsar la actividad turística en municipios del interior como Valladolid, Chichén Itzá e Izamal, ya que esa fecha coincide con un fin de semana largo y representa una oportunidad significativa para atraer a visitantes nacionales e internacionales interesados en los fenómenos arqueoastronómicos.
En la antesala del período vacacional de Semana Santa, el dirigente hotelero anticipó un comportamiento ascendente en las reservaciones y expresó que se tenía como meta superar el 60% de ocupación en Mérida.
Además, proyectó una derrama económica superior a los mil 300 millones de pesos durante las dos semanas correspondientes a la temporada de primavera.
Calendario
En términos generales, el primer trimestre del año dejó un promedio de ocupación superior al 58% en Yucatán, lo cual, según el líder empresarial, refleja la fortaleza del sector y abre expectativas favorables para el segundo trimestre, especialmente tomando en cuenta el impacto de las vacaciones de abril.
Martín Pacheco también destacó que uno de los objetivos estratégicos para los agremiados a la AMHY será fortalecer su participación en las tareas de promoción turística del estado.
También subrayó que una mayor incidencia en este ámbito permitirá posicionar a Yucatán como un destino competitivo a nivel nacional, particularmente en un contexto donde la industria hotelera enfrenta retos derivados de la diversificación de la oferta de hospedaje y las nuevas dinámicas de consumo de los viajeros.
Durante el primer trimestre de 2025, el comportamiento del sector hotelero en Yucatán mostró altibajos, aunque con una tendencia general positiva.
Enero cerró con una ocupación promedio del 55%, con una baja significativa en el interior del estado, donde apenas se alcanzó el 39%.
En contraste, febrero marcó el mejor desempeño del trimestre, consiguiendo un repunte al 61%, impulsado principalmente por la alta afluencia en Valladolid —que lideró con 65.56%—, seguido por Mérida con 63% e Izamal con 49.55%.
Este crecimiento fue atribuido por la AMHY al interés en los Pueblos Mágicos y la cercanía con zonas arqueológicas, factores que reforzaron el flujo turístico.
Marzo mantuvo la tendencia positiva, aunque mostró una ligera desaceleración al cerrar nuevamente en 59% de ocupación general, dos puntos menos que en el mismo mes de 2024.
Mérida se mantuvo como el principal destino con 61%, pero el aumento en la oferta de habitaciones y la preferencia por rentas vacacionales en zonas costeras influyeron en la baja de porcentajes.
En conjunto, el trimestre dejó un promedio estatal superior al 58%, reflejando un sector estable, aunque con desafíos que atender, como la diversificación de la oferta de hospedaje y la necesidad de fortalecer la promoción turística para mantener el ritmo de crecimiento
