La doctora Edith Pereyra de la Rosa, investigadora del Cephcis
La doctora Edith Pereyra de la Rosa, investigadora del Cephcis

Mérida vive una transformación que salta a la vista. Lo que antes eran calles oscuras, casas abandonadas y predios olvidados por décadas se han convertido en corredores gastronómicos, centros culturales y propiedades de alto valor. Pero, ¿a qué costo social ocurre este embellecimiento urbano? ¿A quién beneficia y desplaza?

Estas son algunas de las preguntas que abordará la doctora Edith Pereyra de la Rosa en la ponencia “Megaproyectos en el centro histórico de Mérida y sus efectos en los vecindarios: una perspectiva desde la gentrificación”, que se llevará al cabo el próximo martes 13, a las 12 horas, en la sede Rendón Peniche del Cephcis.

La actividad forma parte del seminario “Procesos socioterritoriales y urbano-ambientales en el sureste mexicano” y se podrá seguir también por redes sociales del centro académico.

La investigadora, quien realiza un posdoctorado en el Cephcis, centrará su análisis en los cambios socioespaciales generados en barrios aledaños al Parque La Plancha desde su inauguración en noviembre de 2023.

Turismo, gentrificación y cultura en Mérida

Con un enfoque en políticas públicas, la ponencia abordará cómo los proyectos de infraestructura y turismo han favorecido el proceso de turistificación que, al atraer visitantes e inversionistas, desencadena también la gentrificación de zonas tradicionalmente populares.

La zona de La Plancha, olvidada por años, ha sido reconfigurada con inversiones que han cambiado el uso del suelo y la vida barrial. Casas antes habitadas por familias locales hoy son galerías, restaurantes o rentas temporales. Esto obedece a políticas públicas que han moldeado el espacio urbano con una lógica de consumo y plusvalía, a menudo ignorando las necesidades de quienes ya vivían allí”.

A pesar de lo que se está viviendo en la ciudad ante su crecimiento, se considera que la gentrificación no es un fenómeno completamente negativo, ya que en algunos casos los vecinos que se han quedado en estas zonas se han beneficiado de mejoras en la infraestructura, iluminación, seguridad e incluso accesibilidad, aunque esto debió haber llegado sin necesidad de que el barrio fuera rediseñado para turistas.

“En mi investigación, vecinos me comentaban que por primera vez les pusieron una rampa o una señalética vial porque ahora hay más vigilancia y atención del municipio, pero lo preocupante es que estas mejoras llegan cuando hay intereses externos de por medio”, señala la investigadora al Diario.

En la actividad se plantearán las políticas de turismo aplicadas en los últimos 20 años a nivel nacional, estatal y municipal, como forma de evidenciar la manera en que han incidido en la transformación del Centro Histórico y La Plancha, que pasaron de zonas marginadas a áreas de alta plusvalía, todo bajo el amparo de megaproyectos.

“La gentrificación en Mérida no es homogénea”

La gentrificación en Mérida no es homogénea. No es lo mismo lo que ocurre en Santiago, Santa Ana o San Sebastián que lo que pasa en La Plancha. Cada caso tiene sus particularidades, pero todos comparten un patrón: el espacio se redefine no desde las necesidades de la comunidad, sino desde un modelo económico basado en el turismo y la inversión inmobiliaria”, advierte.

La investigadora considera que es urgente abrir un debate público que no se quede solo en lo académico. “Necesitamos pensar la ciudad desde la justicia territorial, desde el derecho a habitar, desde la memoria barrial. La nostalgia que muchos sentimos por la Mérida que fue también es una forma de resistencia ante una ciudad que cada vez se siente menos nuestra”, apunta.

La doctora Pereyra se encuentra trabajando en otro proyecto que se enfoca en las percepciones de la gente local y migrante sobre la gentrificación del Centro Histórico. Su visión de la ciudad en diez años es la de mucha inversión de los tres niveles de gobierno para mantener la parte cultural, pues el Centro Histórico seguirá embelleciéndose y modernizando la infraestructura.

“El Centro Histórico no debe convertirse como antiguamente, que tenía arcos que dividían a la población; se deben construir puentes que unan a todos, porque todos estamos inmersos”.

Para conocer más sobre el tema, se puede contactar a la investigadora al correo epereyradlr@gmail.com.