• Manuel David Rodríguez, “El rey David”, cuando se dedicaba a la venta de carne antes de ingresar de lleno a la elaboración de la chicharra

MÉRIDA.- Aunque solo quedan tres expendios de chicharra en el rumbo, uno de ellos nacido apenas en 2017, ese guiso sigue siendo el distintivo de Xcalachén, que alcanzó su mayor esplendor en los años 70 y 80.

Y el próximo sábado 17, Xcalachén se convertirá en la sede de la séptima edición del Festival de la Chicharra, que desde 2017 organiza y coordina el Ayuntamiento como parte de un esfuerzo por conservar las tradiciones de ese barrio.

El evento incluirá varias actividades que se darán a conocer en estos días.

La primera edición, de 2017, tuvo como tema principal a “El rey David” y juegos tradicionales que se practicaban en el rumbo desde los años 60, como las “carreras argentinas” y el “palo ensebado”.

“El rey David” fue un expendio que operó como motor económico de Xcalachén durante muchos años, de la mano de su propietario, Manuel David Rodríguez Sierra.

En ese rumbo, que marca la frontera entre el centro y el sur de Mérida, llegaron a funcionar siete negocios de venta de chicharra, acepción yucateca del chicharrón.

Con el paso de los años, el número de expendios se redujo a dos —“La Lupita”, en el cruce de las calles 64 y 93, y “La flor de Xcalachén”, sobre la calle 95— y en 2017 se agregó uno más, con el nombre de “El amigo de Xcalachén”.

¿Cómo empezó todo?

De acuerdo con el relato de doña Rosa María Rodríguez Valdez, hija de “El rey David”, la historia del matrimonio indisoluble entre Xcalachén y la chicharra nació en la primera mitad del siglo XX, cuando ese barrio marcaba prácticamente el final de la mancha urbana.

El señor Rodríguez Sierra era trabajador de una cordelería instalada en terrenos que ahora ocupa un fraccionamiento, frente al sitio donde se encuentra la estatua de Pedro Infante, en la calle 62.

En 1948, con la caída del henequén, la fábrica cerró sus puertas y don Manuel David viajó a Estados Unidos junto con otros compañeros para trabajar como bracero, en los campos de cultivo de Michigan.

Tiempo después regresó y, alentado por sus cuñados, entre ellos José “Pepe” Valdez Várguez, se dedicó a la venta de carne. Allí nació la leyenda.

Cambio paulatino

Don David comenzó a vender en un local donde tiempo después funcionó una tortillería, en el cruce de las calles 95 y 64.

Después se trasladó a una tienda propiedad de Pedro Ruiz, donde hoy se asienta una paletería. Don Pedro le rentó un espacio.

Más adelante ocupó parte de una lonchería en la calle 95, hasta que finalmente adquirió un terreno aledaño a ese negocio, que con el paso de los años se transformó en “El rey David”.

Fue entonces cuando cambió la venta de carne por la elaboración de chicharra.

Creación familiar

La chicharra de “El rey David” fue conocida en todos los rincones de Mérida e, incluso, en el interior del Estado.

Fueron famosos su castakán, el puyul y, principalmente, el buche relleno, creado por Elda María Valdez Várguez, esposa de don Manuel David.

En los años de bonanza, “El rey David” fue promotor de actividades y encuentros vecinales, en los que obsequiaba tacos y horchata.

Así surgieron las “carreras argentinas”, que se realizaban cada 20 de noviembre, y se les agregaban el palo ensebado y el cochino ensebado, con la entusiasta participación de muchos jóvenes atraídos por los premios.

Don David falleció el 18 de octubre de 2010, en Mérida. Su esposa, doña Elda, dejó de existir el 5 de noviembre de 2012.

Sus familiares, entre ellos Rosa María Rodríguez, a quien todos conocen en el rumbo como “doña Rosita”, continuaron el negocio, que se fue modificando ante la continua competencia.

“El rey David” cerró sus puertas y el único nexo familiar con la chicharra fue el expendio “La Lupita”, manejado durante muchos años por Elda Teresita Rodríguez González, nieta del señor Rodríguez Sierra.

Hace unos años Elda Teresita cedió el manejo del negocio a su sobrino Jonathan Pérez Rodríguez.

Lejanos están los días en que se hacía en la carnicería de don Manuel David, en cada Navidad, una concurrida fiesta en la que se obsequiaban tacos y horchata.

Ese espíritu de convivio vecinal es el que se refleja, guardadas las proporciones, en el Festival de la Chicharra.

Séptima edición del Festival de la Chicharra

Xcalachén se dispone a celebrar, el próximo sábado 17, el Festival de la Chicharra 2025.

El origen, en 2017

Será la séptima edición del evento, que nació en 2017 como un esfuerzo del Ayuntamiento, a iniciativa de los vecino para recordar y conservar las tradiciones de ese punto de Mérida, que marca la frontera entre el sur y el centro de la capital yucateca.

Eje económico

La chicharra fue el eje de una próspera economía en ese barrio, de la mano de “El rey David” y su propietario, Manuel David Rodríguez Valdez.

Hoy solo quedan tres chicharronerías en el rumbo. Uno de ellos, “La Lupita”, continúa la tradición familiar de “El rey David”.